2020-12-17

Numerosa marcha de trabajadores de la Salud hacia el Centro Cívico

A las 21.20 del jueves, las puertas del palacio municipal se transformaron en una muestra iluminada del dolor que envuelve al personal de la salud, por la pérdida de dieciséis compañeros en la provincia a causa del COVID-19, como también debido a la falta de un reconocimiento económico acorde a la labor brindada, pero, por otra parte, fue una metáfora resplandeciente de la sensación de la población, que sí aplaude la actuación llevada a cabo durante la pandemia.

Y tal impresión se debió a la llegada de la marcha que había salido a las 20.30 de las escalinatas del Hospital Zonal Ramón Carillo. Al arribar al Centro Cívico, en el pórtico de la municipalidad, se colocaron velas encendidas que acompañaban carteles con el dibujo de cintas negras de duelo donde figuraban los nombres de los fallecidos en el sector.

El licenciado en enfermería Daniel Ruíz dijo unas palabras que reflejaban la mezcla de emociones del momento, pero fue una vecina, Sonia Rangone, quien espontáneamente decidió hablar en el lugar, la persona que hizo emocionar a todos, aportando, a través de su voz, el sentir popular de agradecimiento a los miembros del hospital.

Sonia tuvo coronavirus hace un mes. Si bien no debió estar internada en el nosocomio, ya que transitó la enfermedad en su casa, reconoció el trabajo de los profesionales que, telefónicamente, la guiaban para sobrellevar esos días.

Antes del inicio de la movilización, en el hospital, la enfermera Alicia Santibáñez explicó: “La marcha representa el reconocimiento a la labor incansable que tenemos los trabajadores en este momento de la pandemia, y también a los compañeros que, por hacer hasta lo imposible por atender a los pacientes, dejaron su vida… salvando muchas, perdieron la suya”.

“Es un momento de recogimiento, pero, a la vez, de fortaleza para seguir en la lucha”, reflexionó.

Alicia aclaró: “En Bariloche tenemos la fortuna de no tener compañeros fallecidos, pero sí hubo algunos que padecieron la enfermedad y la pasaron muy mal”.

Cuando habló de la actitud de los barilochenses, consideró: “La población siempre nos responde de la mejor manera. Entendemos que el acompañamiento es permanente. Lo demuestran cada vez que salimos a manifestar, con los aplausos y las bocinas. Y lo agradecemos”.

La enfermera también se refirió al resguardo de los trabajadores: “En lo que se refiere a los cuidados dentro del hospital, siempre está la necesidad de pedir por mejor calidad, aunque no cantidad, porque, hasta ahora, no tenemos faltantes de elementos de protección personal”.

Y ejemplificó: “Nosotros no podemos trabajar con tapabocas, debemos hacerlo con barbijos triple capa, y, en algunos sectores, incluso con los N95. Hay que tratar que la provisión sea continua”.

Sobre los salarios, expuso: “Estamos al día con los sueldos, pero seguimos peleando por la recomposición salarial; es nuestra lucha desde hace tres meses. No obtuvimos respuestas positivas, algo acorde a nuestras necesidades y a la realidad económico-social”.

Cuando se le consultó cómo era trabajar en este momento, apuntó: “Es bastante duro, difícil y complejo, por la situación. El marco del Covid es una experiencia que no teníamos y, ahora, la estamos adquiriendo; obviamente, nos cuesta bastante, porque son nuestras vidas y nuestro descanso lo que sacrificamos para atender a los pacientes”.

La marcha comenzó con unas cincuenta personas, a través de la calle Moreno, pero pronto superaban las cien, y al doblar en Rolando para tomar Mitre ya rondaban las doscientas.

Todo el camino hasta el Centro Cívico estuvo acompañado de bocinas de los autos que pasaban al lado de los convocados (ya que siempre se dejó espacio para el tránsito vehicular) y aplausos de la gente que estaba en los distintos comercios y salía para brindar su apoyo y reconocimiento.

                                     

Christian Masello

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