LA OTRA VERSIÓN DE LO SUCEDIDO EN VILLA MASCARDI
Miembro de la Lafken Winkul Mapu:"Nunca dejaron de disparar"
El muchacho se arrima al cerco. Se define simplemente como un integrante de la comunidad Lafken Winkul Mapu. Está vestido de negro. Tiene la marca de un balazo de goma en un costado del cuerpo.
“Durante el tiempo que estuvieron acá, largaron todas esas municiones”, dice, y señala una bolsa que acerca un compañero suyo, repleta de vainas servidas de diversos colores: “Las azules son de estruendo; las verdes, de goma; las amarillas, de plomo…”.
Se le consulta si hubo heridos. Contesta que, con las de plomo, no, aunque luego mencionará que a alguien una bala le rozó la pierna, y tuvieron la impresión de que esa sí lo era.
Señala que el operativo comenzó a las ocho en punto.
Gendarmería, tras el paso de numerosos vehículos que se trasladaban desde Bariloche, con efectivos de la Policía Federal, había bloqueado el tránsito unos kilómetros antes, a la altura de la seccional de guardaparques Los Maitenes, cuando el reloj marcaba 7.25.
Ahora, el muchacho pregunta qué hora es.
Son casi las 12.
La actividad desarrollada por las fuerzas culminó a las 11.
El joven cuenta que, cuando llegó la policía, notaron la presencia “de un camión que interviene las señales de los teléfonos, para impedir la comunicación”.
“Vinieron con las tanquetas, y el hidrante… No sé cuántos efectivos eran… y empezaron a disparar, con la supuesta orden de una inspección ocular”, relata.
“Podrían haber matado a alguien”, asevera.
Y afirma: “Ellos siempre dicen que son atacados, tienen sus excusas… Lo que nosotros usamos es la autodefensa. Mientras intenten llegar al territorio, nos protegeremos con piedras”.
“Nunca cesaron de disparar”, continúa. “Llegaron y lo primero que hicieron fue formarse y empezar a los tiros. Otro diálogo no tienen. Por más que después saquen boletines explicando su posición, la realidad no es la que ellos cuentan”.
“Seguramente, la intención era ‘bajar’ a alguno de nosotros… Gracias a la confianza que tenemos, al newen (fuerza), es que estamos bien”, asegura.
“La mayoría de la gente que ve los medios está en nuestra contra”, manifiesta. “Acá, en este sitio, hay personas que vivían en las ciudades. Decidimos volver a ser mapuches, y eso es lo que duele tanto… Parece que lastima que uno pueda ser autónomo, o que un indio, como dicen, tenga un territorio digno… que regresamos a nuestro lugar, a recobrar lo que fue robado. Por eso estamos acá, recuperamos lo que les sacaron a nuestros antepasados, a todos aquellos que se llevaron arrastrándolos a Buenos Aires… No es algo que invento, lo tienen por escrito y en la mente, solo que no lo quieren reconocer”.
Varios metros hacia uno de los costados, se ve humo. Proviene de una de las estructuras ubicadas en el terreno de Gas del Estado.
Miembros de la comunidad se muestran preocupados. Piden que alguien llame a los bomberos.
El muchacho indica: “Mientras defendíamos el territorio, prendieron fuego del otro lado”. En tal sentido, apunta directamente contras las fuerzas de Río Negro: “Cuando lo peñis (hermanos) miraron, observaron que estaba la policía provincial”.
Luego, vuelve al operativo y sostiene: “Nosotros no tuvimos contacto con la fiscal (Silvia Little), ni tampoco lo queremos tener, porque ella fue la encargada de mandar a matar a Rafael Nahuel, un weichafe (guerrero), un peñi mapuche que fue asesinado hace tres años”.
En cuanto a la situación que se vive en la zona, opina: “Lo que tiene que haber es un diálogo de verdad, porque nunca lo hubo, que abarque a las comunidades en conflicto, a todo el pueblo mapuche que se está levantando, no a nosotros solos, sería egoísmo querer que nos reconozcan algo solo a nosotros, cuando nuestros peñis están sufriendo por todos lados. Se necesitan políticas serias, que se piden desde hace más de veinte años… y que se cumplan los convenios firmados. Haciendo eso, creo que se calmarían muchas cosas. Nada más que saliendo por la tele, diciendo que todo el tema está arreglado, no se va a solucionar, y esto va a seguir por mucho tiempo”.
Sobre la pesquisa, garantiza que, en el sitio, no hay armas de fuego, y suelta: “Todavía no sabemos por qué se dio la orden”.
El Cordillerano: – Cuando vieron todo el movimiento policial, ¿temieron que venían a desalojarlos?
Miembro de Lafken Winkul Mapu: – No, nosotros no pensamos en el desalojo, solo en seguir cuidando el territorio. No nos vamos a ir, no retrocederemos, porque estamos convencidos de lo que somos. Si nos llegara a pasar lo que algunos ven como desgracia, de que nos peguen un tiro y muramos acá, en realidad no nos afectaría; estamos orgullosos de estar en este lugar, de vivir en este sitio, y damos la sangre por seguir cuidándolo.
E.C.: – Hace dos días que se comentaba que algo iba a ocurrir, aunque no se sabía muy bien qué, ¿no estaban enterados?
LWM: – No confiamos mucho en lo que se dice en los medios. Pero, igual, todos los días estamos atentos, haciendo control territorial, por eso fue que los vimos cuando llegaron. Para nosotros es constante que nos vengan a disparar, que la policía nos hostigue.
E.C.: – ¿Pero hoy no estaban especialmente prevenidos, en vista de que algo sucedería?
LWM: – Todos los días estamos preparados por si pasa algo así.
E.C.: – La ministra de Seguridad comentó que había un diálogo que se interrumpió por un cambio de interlocutor por parte de ustedes…
LWM: – En realidad, nunca hubo ningún interlocutor. Ellos por ahí mencionaron a la gente del CODECI (Consejo de Desarrollo de Comunidades Indígenas), o a distintas organizaciones que representan al pueblo mapuche, pero no somos representados por ellos, sino que siempre nos manifestamos por la palabra de la gente que vive acá, en conjunto. No necesitamos que hablen o piensen por nosotros. Todo lo que hacemos es desde acá adentro. Ellos tienen siempre su jugada política… hace dos meses estaban peleados con el gobierno provincial, y hoy en día se alinean para atacar a esta comunidad, y a otra más que nos enteramos que están por desalojar…
E.C.: – Decís que se trata de excusas…
LWM: – Sí… Y va a seguir pasando esto, contra el pueblo mapuche, que quiere ser autónomo, independiente… Nosotros estamos seguros de lo que somos. Sabemos que nos pueden venir a matar, así como hicieron con Rafita. Pero estamos dispuestos a dejar todo por este territorio. Es lo más sano que poseemos. Si no lo tenemos, preferimos estar muertos.
E.C.: – A partir de ahora, ¿cómo te parece que continuará esta situación?
LWM: – Ellos van a seguir con la represión. Por algo trajeron tanto instrumento “pesado”: para poder acceder a los territorios. Se sucederán los gobiernos y continuarán queriéndonos encarcelar. En la época de Macri (Mauricio), vinieron y mataron a un peñi… Pasó el tiempo y tuvimos una cierta tranquilidad. Pero ahora los gobiernos, el provincial y el nacional, se juntaron y nos están atacando. Toda esta persecución empezó de nuevo. Hace un par de meses que se reanudó, y más fuerte, hasta llegar a esto.
E.C.: – Dijiste que hoy la policía prendió fuego aquí al lado. De los otros actos similares, donde se produjeron incendios, ¿se hacen cargo?
LWM: – No. Todo esto empezó cuando quiso acercarse el gobierno nacional. Desde ese momento comenzó la persecución. Hace unos cinco o seis meses.
E.C.: – Decís que ahí se intensificaron esos hechos…
LWM: – Sí, y empezaron a adjudicarnos eso a nosotros… Fue una escalada. Antes vivíamos, dentro de todo, con normalidad. Pero, después de que se llegó a tener un intento de diálogo, todo fue en aumento…
E.C.: – ¿Lo que señalás es que esos fuegos son realizados para culparlos a ustedes?
LWM: – Claro… Ahora vinieron y nos dispararon una bolsa llena de municiones, pero el foco va a estar en que se prendió una casa, y que supuestamente fueron los mapuches…
E.C.: – Pero, más allá del incendio de hoy, ¿ustedes no provocaron ninguno de los anteriores?
LWM: – No nos hacemos cargo de eso… No hay ninguna prueba contra nosotros, nada firme, más que la palabra de los políticos o de gente de mucha plata que vacaciona en estos lugares y nos viene a molestar. Vivimos acá, y queremos tener nuestra tranquilidad.
E.C.: – Si decís que ustedes no lo hacen, ¿pensás que infiltran gente para que actúe como si fueran los miembros de la comunidad?
LWM: – Sabemos cómo es la policía de Bariloche… hay gente paga. Andaba también un puntero político de la gobernadora, un tal Marín…
E.C.: – ¿Pero les ha pasado ver a gente que se hace pasar como perteneciente a la comunidad?
LWM: – No, pero sí hemos visto a gente que trabaja con él, que anda mucho por acá…
E.C.: – Cuando decís “con él", ¿te referís a ese “tal Marín”?
LWM: – Sí, es una persona que vive en el Nahuel Hue, que tiene un grupito de pibes, y ahí se ve la necesidad de cada uno, porque ellos también son mapuches, pero están perdidos en el alcohol y las drogas, y por diez mangos vienen a tirotear acá… También puede ser que hagan cosas de las que después nos culpan a nosotros, pero andan perdidos, y muchas veces entendemos a nuestra gente.
E.C.: – Conociste a Rafael Nahuel, ¿verdad?
LWM: – Sí.
E.C.: – ¿Qué recuerdo tenés de él?
LWM: – Acá lo recordamos todos los días. Lo tenemos siempre presente. Es una persona que nos ayuda a seguir caminando, resistiendo, pasando sueño y frío en el territorio, cuidando este lugar, porque él murió por esto. El día de su muerte, no quería que lo saquen. “Déjenme acá, soy mapuche”, dijo. Llegó a tener un kimün (saber) mapuche recto.
E.C.: – Cuando lo hirieron, ¿dijo que quería quedarse?
LWM: – Sí, después de recibir una bala por la espalda, decidió quedarse acá, pero como son todas estas cosas winkas (blancos), de desconocimiento, se entregó el cuerpo a la justicia.
Christian Masello /Fotos: Facundo Pardo