2020-12-11

DEL CARIBE A LA PATAGONIA

Un "familión" venezolano que rehizo su vida en Bariloche

Dada la situación económica y social en Venezuela, muchos de sus habitantes han tenido que tomar la dura decisión de buscar otros destinos. Una de las grandes opciones ha sido Córdoba o también Buenos Aires, pero se supone que en Bariloche han reiniciado sus vidas aproximadamente 400.

José Ávila dejó su país hace seis años buscando una mejor calidad de vida. “Me vine con mi familia a realizar un emprendimiento gastronómico”, comenzó diciendo. Se trata de una hamburguesería que ya cuenta con dos locales.

En Venezuela comenzaron a reinar condiciones muy lamentables: “Yo trabajé casi 25 años en la industria farmacéutica, llegué a ocupar cargos de manejo de personal, gerencia de ventas a nivel nacional e internacional”.

Su último trabajo fue en un grupo francés. La esposa y la cuñada de José tenían allí un colegio de inglés y francés para niños en el cual contaban con aproximadamente 200 alumnos. Al matrimonio con sus dos hijos se sumaron hermanos y cuñados: “Conocíamos Buenos Aires, pero aquí vivía un primo de mi esposa y fue quien nos orientó en todo siendo de un gran apoyo para nosotros”, afirmó.

Al hablar del país que dejaron, dijo: “Más allá de la mala situación económica, lo grave es lo social: comenzamos a tener problemas de servicios (electricidad y agua) y hasta falta de medicamentos porque todas las empresas cerraron sus puertas y se fueron de Venezuela”.

Recordemos que es un país que depende mucho de las importaciones. El clima no ha sido fácil para la gran familia de José que pasó del calor al frío en un abrir y cerrar de ojos.“Tuvimos que adaptarnos, pero el ser humano tiene esa virtud de cambio de entorno y eso está demostrado”.

Al hablar del recibimiento que sintieron de parte de los barilochenses, dijo: “Excelente, creo que no pudimos haber tomado una mejor decisión, es gente maravillosa, saludable y tranquila”. Habló de las diferencias culturales: “Venimos del Caribe y hay costumbres muy marcadas, otro clima, otra música, pero aquí hemos encontrado gente que nos ha demostrado respeto y cariño”.

No han podido incorporar el mate, pero sí sumaron a sus vidas cotidianas el ritual de los helados y las siestas. “Hasta el amor por las mascotas, nunca en mi vida había tenido una y ahora incorporamos a la familia un perro”, dijo muy feliz.

Pese a que se supone que hay aproximadamente 400 venezolanos viviendo en la región, se han ido encontrando con muy pocos compatriotas. “Moisés fue el primero y luego Antonio que se enamoró y se casó con una chica chilena yéndose al vecino país”.

 

Pandemia

Iniciada la pandemia debieron suspenderse todas las actividades comerciales. Consultado acerca del funcionamiento desde marzo de los dos locales de hamburguesas, dijo: “Gracias a Dios a las tres semanas de paralizarse todo pudimos retomar el servicio por medio del delivery”. Las redes sociales les permitieron continuar en contacto con sus clientes. José y uno de sus cuñados iban personalmente a entregar los pedidos a cada domicilio. Ahora tienen permitido abrir sus puertas hasta las 23 horas.

Nunca se arrepintieron de haber tomado la decisión de venir al sur. “Sentimos que ese era el momento de irnos de Venezuela y que este era el lugar”. Aún les quedan muchos familiares en su país. “Es difícil porque son mayores y el desarraigo sería demasiado fuerte para que aceptaran venirse”, se lamentó.

Susana Alegría

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