LA HISTORIA DETRÁS DE LA TOMA
Los Alerces: “Un espejo de Villa Mascardi”
“La situación parece querer intentar ser un espejo de lo que sucede en Mascardi”, afirmó el secretario adjunto interino del Sindicato de Guardaparques Nacionales, Danilo Hernández Otaño, acerca de la toma de tierras en Los Alerces, por parte de una autodenominada comunidad mapuche (Lof Paillako).
Aunque aclaró que, a diferencia de lo que sucede en Villa Mascardi, donde “las personas se rotan, hacen postas, guardias...”, en ese punto de la provincia de Chubut el asentamiento es llevado adelante por “un grupo familiar”, con la intervención, en especial, de una persona.
En ese sentido, especificó que “hay una causa judicial con nombre y apellido”, en referencia a Cruz Cárdenas.
“Primero hubo una ocupación de tierras, a principios de año, que, lejos de quedarse en eso, y un poco como lo sucedido en Mascardi, creció, desdibujó el mapa, y el personal de Parques se ha encontrado, al desarrollar su actividad, que el área invadida, como un tumor, aumentó”, narró.
Puntualizó, justamente, que a ese sector los trabajadores “no se pueden acercar, porque tiran piedrazos, atacan a los vehículos, y quedan expuestos a que les rompan la cabeza”.
Indignado, soltó: “La última novedad es que esta gente se apropió de una vivienda, una seccional de guardaparques: El Maitenal”.
“Acá no hay una comunidad nativa, sino un delincuente que se llama Cruz Cárdenas, tal como se indica en la causa del Juzgado Federal”, especificó.
En referencia a ese hombre, relató: “Se puso una vincha y un poncho para disfrazar de reclamo ancestral una toma de tierras, a todas luces ilegal, en un lugar caprichoso, elegido sin ningún antecedente histórico de un asentamiento previo de ninguna etnia nativa”.
Sobre las características de la toma, informó que “hasta hace tres meses no se trataba de algo violento”, pero, a partir de ahí, “se empezó con las corridas a piedrazos a los vehículos, con obstrucciones en los caminos de acceso a la seccional”.
“Fue con la intención de demarcar: ‘Si entrás acá, te vamos a sacar a piedrazos’, y, literalmente, eso fue lo que ocurrió”, expuso.
“La justicia dictó un no innovar y, a nosotros, desde la propia Administración de Parques, nos dijeron: ‘No entren, no busquen problemas’, cosa que hemos respetado, y las veces que los hemos encontrado no fue porque nos hayamos acercado, sino porque ellos se expandieron”, aseveró.
De esa forma, indicó: “En un principio, la parte donde se asentaron, y comenzaron a hacer sus cabañas, no alcanzaba una hectárea; hoy, ya son entre cinco y diez”.
Hernández Otaño expresó que, durante el invierno, estaba “este hombre (Cruz Cárdenas), junto a su núcleo familiar cercano; en total serían tres o cuatro personas”.
“Ahora deben ser alrededor de diez, aunque no hay manera de censarlos, porque uno no puede entrar y preguntar, ni siquiera mirar”, relató.
¿Pero quién es ese tal Cruz Cárdenas?
El secretario adjunto interino del sindicato no esquivó el bulto a la hora de contestar. “Es alguien cuyo padre es un poblador que tiene un área legalmente permisionada dentro del Parque Nacional”, aseveró.
“Precisamente, el agravante es que no se trata de una persona que esté con un reclamo habitacional, en situación de calle por falta de vivienda, lo que hace que la ocupación sea más caprichosa todavía…. e injusta”, afirmó.
“Hace tres años, Cruz, de pronto, empezó a exteriorizar que él era mapuche, pero, hasta ese momento, jamás había tenido ninguna expresión ni declaración ni manifestación cultural en ese sentido”, sostuvo Danilo.
“Es más, era empleado de Parques Nacionales”, añadió.
En tal sentido, puntualizó: “Era brigadista de incendios forestales. En el momento en que trabajaba, cuando la Administración lo capacitó y le enseñó cuales son los momentos más peligrosos para la propagación del fuego, fue donde tuvimos los dos grandes incendios en Villa Futalaufquen".
“Es un secreto a voces quién provocó el fuego: él, no nos cabe ninguna duda”, remarcó.
Así, reveló que Cruz “dejó de trabajar a fines del año pasado, y, casi automáticamente, realizó la ocupación, que se inició entre enero y febrero de 2020”.
“Disfraza de reclamo ancestral un acto ilegal”, aseguró.
En cuanto a los hechos vandálicos que se han producido, enumeró: “Nos han atacado vehículos oficiales con piedras. A la seccional que ahora invadieron, antes le rompieron una ventana... Además, obstaculizaron la pista de aterrizaje que tenemos para cuando operamos con medios aéreos en los incendios forestales. Nos han cerrado caminos internos con piedras, y quemaron dos veces un puente de madera. También destruyeron un elemento del patrimonio cultural que tenían los pobladores de Villa Futalaufquen: una cruz, que era una obra de arte muy apreciada por la gente de aquí”.
“Está tratando de imitar lo que pasa en Villa Mascardi”, reflexionó.
En tal sentido, dijo que, desde el sindicato, se había advertido sobre la cuestión. “Si estas cosas no paran, se van a replicar; no solo crecen en tamaño, sino que se comienzan a reproducir en todos los parques nacionales”.
Hernández Otaño incluso señaló que Cruz, “se expresa a través de una página de Facebook (denominada Paillako Lof), donde, sin ningún empacho, dice lo que piensa, lo que pretende hacer, e incluso se hizo cargo de varios actos de violencia, como, por ejemplo, sacar a piedrazos a un móvil de Parques; asimismo, ahora manifestó que tomó la seccional”.
El secretario adjunto interino del Sindicato de Guardaparques Nacionales advirtió que “los pobladores de Villa Futalaufquen y del paraje El Maitenal están asustados, muy preocupados; se encuentran en un estado de indefensión, porque no ven que nadie resuelva nada”.
Al respecto de los habitantes del lugar, ahondó: “Tienen dificultades con el manejo de sus animales, porque, como consecuencia de uno de los incendios que hubo en ese faldeo, se quemaron algunos alambrados, y, cuando quisieron reponerlos, esta gente los apretó y les dijo: ‘Nosotros no vamos a tolerar alambrados’. Entonces, ni siquiera pueden manejar su ganado”.
Hernández Otaño puntualizó que “hay pobladores que, originalmente, vivían fuera de la zona usurpada, pero, como los ocupantes se expandieron, quedaron dentro del área afectada”.
De esa forma, remarcó: “Hay gente a la que la Administración de Parques Nacionales no puede visitar ni atender en casos de emergencia, porque el personal tiene instrucciones de no entrar, para no exponerse ni generar problemas o enfrentamientos”.
Además, comentó que, si bien los denominados mapuches no echan a los vecinos, los habitantes tienen “mucho miedo a hablar”.
Y reveló que Cruz tuvo un hijo con una muchacha descendiente de uno de los pobladores, quien dejó que construyeran una casita en el terreno que tiene permisionado dentro del Parque Nacional, pero luego lo instaron a que se fuera. “El tipo que lo dejó vivir en su campo es víctima de esta gente, porque quieren cansarlo y hostigarlo hasta que se vaya”, refirió el dirigente del gremio de guardaparques.
Ese lugar en cuestión no se encuentra dentro del área ocupada. Igualmente, cuando el hombre se cansó y decidió ponerle candado a la tranquera, para no tener más inconvenientes, prendieron fuego a dicha barrera.
“Quiero transmitir la ansiedad y la angustia de los compañeros de trabajo y de los pobladores del Parque. Estamos todos a la espera de que la Administración haga algo, y no nos deje abandonados a los caprichos de este delincuente (Cruz Cárdenas), que extiende su soberanía ante la inacción de Parques Nacionales”, comunicó Hernández Otaño.
“Hemos pedido a la justicia que haga todo lo que tenga que hacer para juzgar a Cruz, y que el personal pueda ingresar y cumplir sus funciones en la seccional El Maitenal”, agregó.
El secretario gremial contó que la causa se inició de oficio, pero que también existen diversas denuncias posteriores, siempre dentro de la justicia federal.
El propio Hernández fue víctima de la violencia que se ha apreciado en los últimos tiempos, El 9 de septiembre, por ejemplo, manejaba un vehículo que fue apedreado.
Christian Masello