LA ORGANIZACIÓN ECOLOGISTA PIUKE CREE EN LA RESPONSABILIDAD DE LA POBLACIÓN PARA SOLUCIONAR EL PROBLEMA
“Hay una gran deuda en la gestión de residuos”
“En Bariloche hay una gran deuda en la gestión de los residuos”, afirmó Alejandro Yanniello, integrante de la entidad ecologista Piuke.
Sostuvo que, ante la falta de decisiones políticas al respecto, “llega un momento en que la comunidad se tiene que autoorganizar”, y aclaró que, luego, “si hay un gobierno que preste atención, mejor”.
Cuando se le consultó si no consideraba quimérico que la población, sin una directiva gubernamental, propiciara cambios en ese tema, contestó: “Desde nuestro punto de vista, lo utópico es que haya una decisión política. Piuke ya tiene veintitrés años de vida, y, en todo ese tiempo, tal cosa no ocurrió”.
“Pero, lo que sí pasó es que, con nuestra organización, tenemos un centro cultural, una radio en Frutillar desde hace muchos años, y, a partir de la pandemia, las personas empezaron a formar sus huertas, y ahora hacemos ferias de plantines”, añadió.
Y anecdotizó: “Mucha gente de sectores populares, que antes no le daba bolilla al asunto, ahora separa los residuos”.
“Las personas llegan y preguntan, hay una actitud donde se ve que es útil la autoorganización y la toma de responsabilidad. Es más fácil que la gente se comprometa a que haya directivas de políticas públicas provinciales o municipales”, remarcó.
Igualmente, aclaró que es muy difícil que el vertedero cambie de lugar: “Lo mejor que le puede pasar a un intendente es que el basurero se vaya, pero es complicado. Está el ejido urbano, y el parque nacional. Se podría ir para el lado de Pilcaniyeu, porque en la zona del aeropuerto no se puede. ¿Pero cómo hacés para llevar la basura todos los días hasta allá? ¿En qué la trasladás? En principio, estaría el impacto diario del petróleo. Segundo, el gasto de combustible. Tercero, habían dicho de llevarlo en tren, pero acá hubo años donde funcionaba solo una vez por semana, por la nieve, porque descarrilaba… Además, habría que tener una estación de transferencia en la entrada de Bariloche, y, si el tren no pudiera salir, los residuos se acumularían y se formaría un nuevo basural. Y debería haber otra estación de transferencia en la llegada a destino, y después el basural en sí”.
“Todo eso es imposible de hacer; es una ilusión”, opinó.
De esa manera, expuso: “Nosotros planteamos que la comunidad se autoorganice, divida los residuos, y se haga una recolección diferenciada. Luego, que en el vertedero se separe nuevamente, por las dudas”.
“Que todo lo orgánico, que es la mitad de los residuos, vaya al Cañadón de Los Loros, donde se hace el compostado de los barros de la planta depuradora”, continuó.
“La otra mitad se tiene que clasificar. Eso no se debe reciclar, porque sería un porcentaje mínimo, hay que hacer clasificación y acopio, no esperar a que haya buen precio para venderlo: incluso se puede obsequiar. Necesitamos que el vertedero no se llene. Lo único que enterramos es lo que no es factible clasificar y acopiar, vender o regalar a un privado”, manifestó.
También mencionó la necesidad, en caso de trabajar de esa manera, de realizar “campañas de educación ambiental, acerca de los restos que se entierren”.
Pese a desplegar esas ideas, consideró: “Evidentemente, eso no está en los planes de nadie. Hay modelos ya hechos, plantillas… Existen grupos de estudios con incumbencia tecnológica que podrían dar soluciones a los problemas de la gente, pero están trabajando para corporaciones”.
Christian Masello