2020-11-22

La complejidad de las clases virtuales para estudiantes hipoacúsicos

Los docentes Cecilia Gramaglia y Daniel Quillón explicaron las nuevas maneras de vincularse con los alumnos con discapacidad durante las jornadas escolares virtuales en pandemia.

La llegada del coronavirus alteró la dinámica de nuestras vidas. El contexto de aislamiento y al incertidumbre que hasta hoy reina a nivel mundial repercutió en el aprendizaje de los estudiantes del país. Sobre la marcha, los establecimiento educativos debieron readecuar el programa escolar para darle continuidad pedagógica a los alumnos.

Ante esta situación, para los maestros de escuelas especiales el desafío fue aún más complejo, tomando en cuenta que debieron organizar rutinas con clases virtuales, habituarse a la tecnología y lograr el acople familiar para desarrollar estrategias que les permitieran trabajar con chicos discapacidad motriz, sordera hipoacusia.

"Al principio fue todo un caos. Si bien no te impedía trabajar, hasta que nos fuimos organizando a nivel escuela fue complicado, porque nos tuvimos que acomodar con los horarios, con los días de entrega de trabajos, con las familias, como nosotros mismos también. Uno pensaba que era por un tiempo, pero cuando nos comunicaron desde el equipo técnico y directivo que esto iba a seguir, nos fuimos ordenando", comenzó explicando Gramaglia, quien es maestra de grupo con discapacidad auditiva en la Escuela Especial número 7, de Viedma.

"Había que encontrar una plataforma, pero en el caso mío elegimos Whatsapp porque era lo que todos los papas manebajan. En el caso mío, al trabajar con chicos hipoacúsicos lo visual es lo importante, por eso tenemos que ir adaptando todo e ir trabajando con una referente sorda que es quien comunica mediante el lenguaje de señas", contó.

La importancia del trabajo en equipo

"Al ser variadas las edades hay que trabajar bien en equipo, editar los videos con el lenguaje de señas, acomodar el plan para que la información no sea algo que sature a los chicos. Todo esto nos llevó a investigar mucho y aprender a usar otras herramientas más allá del papel y la tiza", sostuvo.

Gramaglia también destacó la predisposición de las familias. "Las familias hicieron lo que pudieron, por eso al ser mamá lo miro con la dificultad que tiene un chico con una discapacidad, entiendo que no es sencillo porque no todos los padres saben lenguaje de señas. Hubo casos de chicos que no tenían dispositivo o cuando tenían un ratito y datos se conectaban para poder realizar los trabajos. No es solo que el docente prepare y mande, porque en cada familia hay muchos hijos que también tiene que usar el teléfono y tienen uno solo, por eso rescatamos la predisposición que tuvieron".

"Es difícil dar una clase virtual porque los chicos muchas veces se dispersan y se complica el ida y vuelta. Ellos están en su casa y les cuesta sentarse para una tarea porque quieren irse a jugar, sobre todo ahora con los días lindos. Muchas veces también tuvimos que acordar un horario en el que todos puedan, pero los chicos muchas veces estaban desorientados", remarcó.

"En este contexto no se puede exigir"

Daniel Quillón, maestro de apoyo e inclusión auditiva e intérprete de señas en la Escuela 7 y en el establecimiento El Dique, también brindó detalles sobre su experiencia laboral en tiempos de coronavirus.

"La mayoría priorizó más las actividades de lengua y matemáticas. En el área de música, que es la mía, presentamos varios trabajos para los chicos y algunas familias pudieron hacerlos y otros no. De todas maneras uno entiende la situación de cada familia, porque en algunas casas el alumno tiene más hermanitos y se les complica, pero en medio de este contexto no se puede exigir", dijo.

"En El Dique me pasó que los chicos esperaban mucho el día de la videollamada. Muchos se acuestan tarde y les costaba levantarse temprano, pero cuando llegaba el momento de la reunió virtual estaban todos y eso estuvo muy bueno. Si bien a veces se complicaba por las conexiones, pudimos hacer un buen trabajo también con los profesores de Educación Física y plástica", agregó.

General el vínculo: el objetivo primordial

"La clase dura entre una hora y 45 minutos, porque es el tiempo más o menos que los chicos podían mantener la atención. Lo que siempre se busca es generar el vínculo, preguntarles como están, si extrañan la escuela, tratar de darles acompañamiento, porque muchos solo querían hablar y contarme lo que hacían", relató Quillón.

"Lamentablemente con esto de la pandemia se perdió el vínculo entre ellos, por eso como ese día se veían aunque sea de manera virtual era algo muy lindo y me comentaban si se estaban cuidando. A varios les pasó que tenían mucho miedo y no querían tocar nada, porque para ellos era mucha información y entraron en pánico", lamentó el docente de música.

Y luego continuó: "Después me pidieron que haga videos, sobre todo porque algunos chicos se perdían la clase de música y así los que no estaban después miraban el trabajo cuando podían. La idea fue hacerlos explicativos para que ellos cada diez días los puedan ver y trabajar temas que sean disparadores, como por ejemplo sobre la tradición"

"Habíamos planificado todo como cada ciclo lectivo, pero a mitad de año tuvimos que establecer contenidos prioritarios, continuando con lo que está establecido a nivel Nación y para sumar al año que viene lo que no se pudo dar en este 2020", finalizó.

Esta cultura digital que pareciera haber llegado para quedarse, plantea nuevos desafíos para los docentes de escuelas especiales. Cada uno de ellos sabe que tendrán que proponer instancias de aprendizaje que permitan un grado de participación de los chicos con discapacidad, en consonancia con el bienestar de las familias.

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