TURISMO EN BARILOCHE EN ESTOS TIEMPOS
Recorrido por el Llao Llao: cómo trabaja un hotel cinco estrellas durante la pandemia
En el segundo día de la reapertura del hotel Llao Llao, El Cordillerano visitó todas las áreas de este emblemático establecimiento, para conocer cómo funcionan sus protocolos y cómo se adecúan los huéspedes que llegan a disfrutar de una de las mejores vistas del mundo, con un servicio de primer nivel.
Cuando cualquier persona arriba a la zona de Llao Llao, es difícil que no quede obnubilada por el paisaje natural reinante y por el imponente hotel homónimo. Los barilochenses podemos haber pasado infinidad de veces por allí, pero difícilmente dejemos de sorprendernos por ese marco realmente deslumbrante.
Y cuando se ingresa al establecimiento hotelero, las expectativas nunca decepcionan. Sin embargo, la curiosidad de estos tiempos está suscitada en cómo se trabaja con la pandemia todavía vigente, tras ocho meses sin actividad turística y cómo se adapta la letra muerta de un protocolo, a la práctica con visitantes y trabajadores. Cómo funciona cada alojamiento, cómo se comporta la gente y, lo más importante, cómo hacer que todo sea fluido y natural.
Ya desde el ingreso al hotel Llao Llao, el equipaje de cada pasajero es desinfectado por el bell boy en un área específicamente creada para tal fin. El turista recibe un kit sanitizante y una cámara de medición termográfica le mide el valor de la temperatura corporal al instante.
“Llao Llao siempre se ha destacado por el trabajo a conciencia, sabemos que no solo tenemos que ser lo que parecemos, sino también lo que somos. Por eso tenemos la tranquilidad de cómo nos estamos cuidando nosotros y cómo cuidamos a los huéspedes, nosotros estamos acostumbrados a cumplir procedimientos”, señaló Myrna Alfonso, gerente del resort.
Durante el invierno, pese a no poder recibir gente, en Llao Llao se conformó un equipo interdisciplinario para lograr la obtención de la certificación internacional GBAC STAR, convirtiéndose en el primer resort del país en contar con esta distinción, la que garantiza que brinda a empleados, colaboradores y visitantes sistemas probados en el lugar, ofreciendo ambientes limpios, saludables y seguros para la actividad.
También se estableció un plan de contingencia para casos sospechosos o confirmados en el hotel, de manera de garantizar la seguridad, contención y asistencia que pudiera ser requerida.
A este Comité de Bioseguridad interno se sumó el reconocido infectólogo Carlos Barclay y se nombró, incluso, a un coordinador de Bioseguridad, de modo que alguien esté especialmente abocado a la problemática en forma permanente. “Esta modalidad de trabajo llegó para quedarse, ya que esta certificación nos sirve no solo para la pandemia actual, sino para prevenir cualquier tipo de enfermedades infecciosas”, señaló Silvia Domingo, asistente de la Gerencia General.
Dentro de esta certificación, están normados todos los procedimientos e incluso productos de desinfección que ahora utilizan en Llao Llao.
Tanto en la recepción principal como en todos los front desk, se instalaron acrílicos, detrás de los cuales están los atentos trabajadores. Todos ellos, a una distancia prudencial, y siempre con una sonrisa apenas visible por debajo de los tapabocas tricapa.
En el aspecto general, el hotel continúa con la fisonomía y apariencia de siempre. Sus largos y anchos pasillos de madera regional hacen que el distanciamiento personal se de en forma natural. Además, pueden encontrarse pantallas, donde sobresalen los paisajes y excursiones de la región, además de rotar la información sobre los protocolos vigentes y las recomendaciones sanitarias ya conocidas.
El personal luce impecable como de costumbre, aunque aggiornado a los tiempos que corren, con barbijos y, en algunos casos, con máscaras 3D y guantes. Toda la planta laboral fue formada de manera online sobre un plan de capacitación y concientización, el cual coordinó el propio Barclay.
Mientras tanto, los visitantes disfrutan en el lobby, la pileta, los parques o en la terraza del Winter Garden. En espacios comunes deben utilizar barbijo, pero no así en habitaciones ni al aire libre ni tampoco en las mesas.
“La idea es que el huésped no se sienta agredido con los cambios”, indicó Silvia Domingo, quien comentó a este diario que, días antes de la apertura oficial, se hizo un simulacro, para testear cómo funcionaban todos los protocolos en cada sector. No hubo fallas.
“Los trabajadores se adaptaron muy bien y en nuestras primeras sensaciones con los pasajeros podemos decir que tienen muy buena predisposición. Que hayan pasado ocho meses de cuarentena, ayuda en el hecho de que todos saben cómo comportarse”, agregó Domingo.
El famoso desayuno y el té de la tarde del establecimiento, por ahora pasaron a modalidad a la carta, pero no variaron su calidad y sus exquisiteces. Y los almuerzos pueden disfrutarse en el lobby o en el Winter Garden, ya sea en el interior o en el exterior.
Entre las novedades, aparece la flamante app Llao Llao, desde donde los visitantes pueden conocer a través de un código QR todos los servicios del hotel, pedir room service o, incluso, solicitar sus turnos para el gimnasio o la piscina. Los mismos están acotados a 45 minutos, ya que los 15 restantes son utilizados para desinfectar y sanitizar el espacio y cada elemento.
El gimnasio cambió de locación a un espacio más amplio, con mayor ventilación y donde las máquinas están a dos metros una de otra. Mientras que en la pileta, el personal está siempre atento a desinfectar cada zona que haya sido manipulada.
“Nuestra idea es que todo se cumpla a rajatabla para poder continuar trabajando y por eso lo asumimos con seriedad y responsabilidad. Esto es como volver a empezar, es como una nueva reapertura después de la que nos tocó atravesar en 1993”, rememora y compara Myrna Alfonso, quien desde entonces se desempeña en las áreas de recreación de Llao Llao.
Su compañero, Aldo Brañeiro, gerente de Housekeeping, contó cómo se trabaja en las habitaciones, donde –siempre bajo los parámetros de la certificación GBAC STAR– se utilizan productos sanitizantes hospitalarios y se ha reforzado el protocolo de higiene y limpieza.
“Los procedimientos nos hacen ser mucho más cuidadosos de lo que siempre fuimos. En realidad, no es tanto lo que cambia, tal vez puede evidenciarse más en los tiempos de limpieza y desinfección de las habitaciones, que ahora tienen lapsos más largos a la hora de ser nuevamente ocupadas”, relató, al tiempo que también mencionó que se desinfectan en forma permanente barandas, picaportes, llaves, controles remotos, ventanas y tableros de ascensor.
En cuanto a lo deportivo, el golf en la cancha de 18 hoyos con la mejor panorámica del planeta, ya está operativo desde el mes de octubre. Mientras que la marina que funciona en el lago Moreno comenzará a reactivarse como siempre con el inicio del verano, con diferentes alternativas para los turistas como kayak, canoas, optimist, windsurf y paseos en lancha.
“Hemos realizado un profundo trabajo para implementar todos los cuidados necesarios tanto para los huéspedes como para nuestro personal. Mantendremos nuestra esencia intacta y continuaremos siendo un resort que se caracteriza por la calidez en la atención”, concluyó Silvia Domingo.
Diego Llorente