INGENIERO DEL CENTRO ATÓMICO HACE "CONTROL DE CALIDAD"
¿Estás seguro que el barbijo que estás usando sirve?
El ingeniero nuclear, Marcelo Giménez, integra un equipo que decidió involucrar su capacidad para contribuir a la sociedad en el difícil marco de la pandemia. Está a cargo del Departamento de Seguridad Nuclear en el Centro Atómico.
El origen del proyecto se vincula al trabajo que ya venían realizando con el médico clínico Sergio Benítez, antes del Covid-19. “Estábamos trabajando en la calidad de los aerosoles que se usan, por ejemplo, para la gente que tiene alergias”, comentó Marcelo y agregó que luego, cuando comenzamos a transitar la pandemia, decidieron avanzar sobre la posibilidad de evaluar la calidad de los barbijos N95, los quirúrgicos y, además, asesorar sobre las telas más adecuadas para la elaboración de los barbijos.
Sobre las telas, el ingeniero pidió que los vecinos no utilicen los buffs. “Es tirar una pelota de ping pong a una tranquera de campo, no tiene sentido”, ejemplificó. Recomendó que se utilice, por ejemplo, tela de algodón y “miren a contraluz para ver si el tejido es bien denso”. Y con respecto a la confección, señaló que es recomendable que sea de tela doble o triple, pero combinando. “Una de algodón y otra que contenga otro tipo de fibra”, mencionó.
Marcelo explicó que las partículas más grandes -20 a 5 micrones- impactan contra la tela, pero las más pequeñas pasan por los intersticios del tejido. “El mecanismo de retención son las cargas eléctricas entre el barbijo y las gotitas, y cuando se usa tela de distinto origen se genera esa carga eléctrica y ayuda a retener las partículas que quedan atrapadas”, explicó.
La prioridad, contó Marcelo, fue atender la demanda que se generó en el hospital y las clínicas sobre la calidad de los barbijos. “Ante la desesperación salieron a comprar a las ferreterías”, apuntó y agregó que también analizaron la reutilización de los barbijos. La inertización se puede realizar a través de una temperatura determinada o con la luz ultravioleta. El punto a considerar fue en qué momento comienza a degradarse la fibra.
El trabajo no fue sencillo. Debieron desarrollar los aerosoles que permitieran conocer cuánto de flujo de partículas pasaba a través de la tela. De 50 analizados, 3 no eran utilizables. “No los usen, por favor, son muy malos”, dijo a los médicos. Con respecto a los tratamientos términos o ultravioletas, comprobaron que la calidad se mantiene entre 6 y 8 ciclos de uso. “Esto significa un ahorro importante para el sistema de salud”, señaló.
Daniel Pardo