ESCOBAR
Joven trans fue acuchillada y se defendió del ataque con un vidrio
“Me quisieron matar en mi propio departamento y me culpan a mí”, se lamentó.
Una referente de la comunidad transexual de Escobar fue apuñalada por un joven que le provocó varias lesiones y fue internada en el Hospital Erill. Su agresor se encuentra detenido.
Mia Retacco, militante por la diversidad sexual, fue atacada en el balcón de su casa ubicada en frente de la comisaría 1° de Escobar. La referente recibió varios cortes en el rostro mientras que el joven sufrió una herida de arma blanca en el cuello en un intento de defensa de Retacco, por lo que ambos fueron trasladados al Hospital Provincial.
El agresor fue detenido y actualmente el caso se encuentra en manos del fiscal Christian Fabio, especializado en violencia de género. Además, militantes de la comunidad LGTB se manifestaron en apoyo de Retacco en la puerta de la fiscalía ubicada en Alberdi 698.
En medio del ataque, Mía contó que logró hacerse de un pedazo de vidrio y le provocó a Pérez un corte a la altura de la yugular. Esa reacción salvó su vida, remarcó la referente trans, pero un fiscal evaluó lo contrario: la acusó de querer asesinar a Pérez.
“Me quisieron matar en mi propio departamento y me culpan a mí”, contó al canal Crónica TV. “Sin ver, agarré un vidrio y se la di como pude. Se ve que le hice una herida muy fuerte, porque él quedó tambaleando. Después salí al balcón y pedí ayuda”, agregó.
Mía indicó que hacía dos meses que salía con el atacante. “Nos habíamos visto tres veces y teníamos amigos en común, pero el pidió mantener en secreto lo nuestro y me pareció normal: al ser trans siempre te piden eso”, señaló.
Y continuó: “Estábamos en mi departamento y él me insistió para ir a la ducha. Entré primero, yo estaba de espaldas y lo vi entrar, pero no me imaginé que tenía un cuchillo en la mano. De repente, sentí que me empezó a apuñalar”.
"Yo gritaba desesperada. Después agarró un pedazo de vidrio de un vaso, me empezó a cortar la cara, me pegó y también me ahorcó. Pensé que me iba a morir”. Ese mismo vaso roto, en un descuido de Pérez, le permitió defenderse.
“Hubo siete heridas que me tuvieron que coser, además de todos los golpes que recibí, que me hicieron perder cuatro dientes”, detalló.
El edificio donde se produjo el ataque está ubicado enfrente de la comisaría 1ra. Y los policías fueron alertados por los gritos.