EN UN ÁREA QUE INCLUYE A BARILOCHE
La zona cubierta por nieve se reduce 12 por ciento cada década
La conclusión corre por cuenta de la NASA a partir de una fotografía satelital que tomó en octubre pasado. El período bajo análisis comprende los últimos 30 años. Sin embargo, el informe que acompañó la imagen abunda en imprecisiones.
A partir de una fotografía satelital que incluye a Bariloche, la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, de EE.UU.) concluyó que el área habitualmente cubierta por la nieve disminuyó 12 por ciento por década en los últimos 30 años. La imagen más reciente se complementó con estudios hechos sobre otras, tomadas por los satélites LANDSAT de la entidad estadounidense. El recorte que difundió se extiende desde Concepción (Chile) por el norte hasta el sur del lago Nahuel Huapi.
El breve informe que lleva la firma Kasha Patel ofrece algunos matices y al menos, una inexactitud. Escrito en Estados Unidos, afirma que “en septiembre y octubre, la primavera comienza en América del Sur mientras las huellas del invierno aún perduran en las montañas. En los Andes, las temperaturas más cálidas hacen que la nieve comience a derretirse, convirtiéndose en un recurso vital para las comunidades locales”.
Hasta ahí, todo bien. Pero luego el reporte afirma que “el 11 de octubre de 2020, el Espectroradiómetro de Resolución Moderada (MODIS) del satélite Terra de la NASA capturó esta imagen en color natural de los Andes centrales. La nieve en las montañas parece más pequeña en comparación con mediados de invierno”. La disminución es lógica pero la imprecisión salta a simple vista: las montañas que median entre el norte de Neuquén y el sudoeste de Río Negro, no forman parte de los Andes Centrales.
En general, se designa así al espacio que bastante más al norte, se distribuye entre el noroeste argentino, el noreste chileno, el oeste de Bolivia y parte del sur peruano. Hacer general una conclusión a partir de un recorte que representa menos del 10 por ciento de su longitud, suena un tanto aventurado. “Con una extensión de unos 7.200 kilómetros, los Andes son la serie de cordilleras más larga del mundo. Atraviesa siete países a lo largo de la costa occidental de Sudamérica. Esta imagen muestra unos 700 kilómetros de la cordillera en Chile y Argentina”, admite la propia NASA.
Distorsiones
Según la repartición estadounidense, “la capa de nieve acumulada durante el invierno en los Andes centrales es una fuente primaria de agua para los principales ríos y ciudades del centro de Chile y Argentina. Los ríos proveen agua para beber, para agricultura y para energía hidroeléctrica”. El planteo general es correcto, pero las montañas que aparecen en la foto ni pertenecen a los Andes centrales ni abastecen a las ciudades de los dos países, en sus respectivas zonas centro.
Avisa la NASA que “la capa de nieve tiende a ser más pesada de la región central de los Andes durante el invierno. Sin embargo, un estudio que analizó tres décadas de datos de LANDSAT mostró que la extensión de la cubierta de nieve durante la estación seca (de abril a noviembre) ha estado disminuyendo a un 12 por ciento por década en toda la cordillera”. He aquí el error más grosero: en el área que aparece en la fotografía difundida, la estación menos húmeda no coincide con el período descripto. Más bien al contrario.
En su último párrafo, explica el informe que “el cambio, especialmente en las latitudes más bajas –las nuestras- se atribuye muy probablemente a cambios en El Niño, que influye en las anomalías de la temperatura de la superficie del mar en el océano Pacífico ecuatorial y, por lo tanto, afecta fuertemente a las precipitaciones en la región andina”. Como puede advertirse, el texto omite mencionar expresamente al calentamiento global.
Durante el mandato del todavía presidente Donald Trump, Estados Unidos adoptó una postura negacionista respecto del cambio climático, que tiene a la economía de su país como una de las principales responsables. El reporte de la NASA fue difundido por los principales diarios argentinos a la manera “copiar y pegar”. Ninguno reparó en la divergencia entre la imagen y la redacción del informe, que se tituló “La nieve se derrite en los Andes”. La conclusión puede ser válida, pero se ensombrece cuando los fundamentos son tan opacos.
Adrián Moyano