2020-10-31

FERNANDO FERNÁNDEZ HERRERO

“Hay una maquinaria en marcha que empuja a los pibes hacia un lugar de marginalidad”

La afirmación es de Fernando Fernández Herrero, docente y capacitador, quien reflexionó en el marco de una entrevista en “Refugio Radio”, programa que se emite cada sábado en El Cordillerano Radio de 9 a 11 horas, sobre el rol de la escuela, la exclusión de los más jóvenes como consecuencia del imperante sistema capitalista y las alternativas que propone la educación no tradicional como las ofrecidas por la Fundación San José Obrero, de la cual es referente.

El próximo 14 de noviembre de 10 a 13 en la sede de la Fundación que funciona en Soldado Olavarría y José Obrero, en el barrio Malvinas, se llevará adelante una nueva feria de la Fábrica de Futuro. Excusa principal para la nota.

La tarea social de Fernando empezó hace unos 10 años, cuando la caída de cenizas producto de la erupción del volcán impactó negativamente en su trabajo como comerciante. Aquella desgracia se convirtió en una oportunidad, según confiesa. Entró a trabajar a la escuela técnica Nehuen Peuman, una escuela de gestión social en la zona del Alto, y no tardó mucho en darse cuenta que la educación formal no es suficiente para muchos chicos.

“La mitad de los jóvenes argentinos de entre 20 y 21 años no tienen título secundario; y en ciudades como Bariloche y en los barrios populares esa cifra puede llegar al 70 por ciento. Entonces hay un agujero importantísimo del que pocos se preocupan. Por otra parte, el 90 por ciento de las personas que están en el penal de la ciudad son jóvenes, varones y de origen pobre. Cruzando ambos datos, y sumado a las crisis económicas recurrentes que se viven en el país y en la localidad, uno intuye que hay una maquinaria en marcha que empuja a los pibes hacia un lugar de marginalidad”.

La Fundación funciona hace 3 años, aunque su historia es bastante más larga. Fernando Fernández Herrero cuenta en su trayectoria haber dirigido los dispositivos de la Sedronar en Bariloche. Todavía recuerda el paso del joven mapuche Rafael Nahuel por los talleres de oficio que en un principio funcionaban dentro de la mencionada escuela.

“Lo que fabricamos es futuro”, dice Fernando cuando se refiere al nombre del espacio que contiene a jóvenes de los barrios populares de Bariloche, que pretende constituirse como “un espacio de producción como excusa para juntarse, reconocerse, superar conflictos entre personas dentro de los barrios y sentirse capaz a través del trabajo como derecho”.

La Fábrica de Futuro de la Fundación San José Obrero es también un espacio simbólico para recuperar y reconstruir todo eso que fue roto y robado, como la autoestima y las oportunidades. “Aca sí te queremos, acá si sos capaz, acá te podes capacitar, acá podés trabajar y acá entre todos vamos a vender las cosas que fabriquemos”, dice.

¿Cómo funciona? Con dos premisas: nadie queda afuera del reparto de ganancias y se le reconoce más dinero a quien más se esfuerza. No es lo mismo esforzarse que no esforzarse, pero no es tan distinto como para que uno quede abandonado y el otro se quede con todo. Un esquema por demás distinto al sistema capitalista que rige la sociedad.

La educación popular se construye a partir de la necesidad de la persona y es por eso que la Fundación ofrece talleres de oficio con salida laboral. “El problema se da cuando la legislación va en contra de la realidad. Yo he tenido en la Fundación chicos de 15 años con dos hijos y 3 o 4 causas; cuando quise incorporarlos a un taller, para que ganen un mango, me choco con la ley (es menor, no puede trabajar). Ahora, el Estado que construye con esa ley que desde el punto de vista teórico está muy bien porque pretende evitar el trabajo infantil, tampoco propone otra alternativa; y eso obliga al joven a hacer lo que no tiene que hacer para poder sobrevivir. Y después, por supuesto lo vamos a poner preso y la sociedad lo va a juzgar como un monstruo”. “Un dato de la realidad que hay que atender”, subraya.

La experiencia de la feria tuvo recientemente su prueba de fuego y repetirán el próximo sábado 14 de noviembre, atentos a recibir donaciones, sean aparatos eléctricos, computadoras viejas, motores en desuso, hierro, madera para trabajos de carpintería, etc.

Fernández Herrero reivindica el valor de la educación pública, pero le reclama una urgente adaptación, ya que fue inventada hace unos 200 años para preparar empleados. “Evaluar a los mejores, poner notas en un boletín y premiar con trabajo solo a los mejores promedios. Así se pensó la educación y eso funcionó mientras el sistema económico mundial generaba los suficientes empleos para todos. Hoy no los genera, y dicen que va a ser peor, producto del sistema y los avances tecnológicos que alientan la reducción de personal”.

Ante la consulta de la periodista sobre qué cambios debe aportar la educación, Fernando tiene plena seguridad de que no conoce la respuesta, pero trabaja con sobrado amor en la Fundación San José Obrero, a prueba y error. Un espacio de formación que educa a partir de una enseñanza más práctica y desestructurada, con procesos mucho más rápidos atendiendo a las necesidades de trabajo que tienen estos jóvenes, marginados del sistema tradicional.

Y sintetiza: “Nosotros transformamos cualquier cosa en algo productivo. Con lo que aprenden los chicos en los talleres de la Fundación, logran reparar cantidad de objetos y aparatos eléctricos, que les son donados y que, si bien no funcionan, tienen arreglo. A partir de allí se organizan ferias, donde todos esos productos se comercializan a bajo valor, y a la que en general también asisten familias de escasos recursos para acceder con valores accesibles a productos que de otro modo no podrían comprar”.

Todo es parte de un noble círculo virtuoso. El teléfono para comunicarse es 154359302 y el Facebook: Fundación San José Obrero Bariloche.

Marcela Psonkevich

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