2020-10-23

NO HAY NADA QUE NOS VENGA BIEN

La mayoría de los vecinos rechazó la colocación de las nuevas garitas

Se trata de un plan que busca que todas sean iguales. Comenzaron colocándolas en las calles principales y luego seguirán en los barrios. Sin embargo, lo que parecía una buena noticia, no lo fue para los frentistas.

La construcción de las paradas de colectivos está a cargo de la empresa neuquina concesionaria de la publicidad callejera, que tiene la licitación por 10 años, desde el pasado mes de junio.

Dentro del pliego de licitación, una de las condiciones que tenía la firma ganadora era la edificación mínima de 60 garitas. Por esa razón, a través de un acuerdo entre el Municipio y la empresa, es que se construirá un centenar. La idea es hacerlas antes del verano y para eso ya se iniciaron los trabajos.

La estética que presentan es neutra y de aspecto moderno. Están construidas con una estructura metálica y cerramiento de chapa negra, a diferencia de las antiguas, realizadas con cemento. En su interior cuentan con un banco e iluminación.

Están pensadas para ser de fácil reemplazo y tener bajo costo de construcción y mantenimiento.

Comenzaron a instalarse algunas nuevas en lugares que antes no había y luego se procederá a reemplazar las antiguas o las que se encuentran en malas condiciones.

Sin embargo, con el inicio de las obras comenzó el malestar de los frentistas. Pese a que ya estaban notificados con anticipación, hubo mucho rechazo, interposiciones de abogados, llamados a altas esferas municipales y amenazas de denuncias a los obreros que estaban trabajando.

En la mayoría de los comercios no quieren la garita porque les tapa el local y en los domicilios no la aceptan por una cuestión de higiene y por seguridad, ya que esgrimen que allí se juntan personas a tomar alcohol o que, incluso, sirve como guarida para robos.

“Muchos comerciantes reconocieron que viven de la gente que toma el colectivo, pero a pesar de eso no quieren la garita. Es increíble. En la mitad de los casos se colocó de igual forma y en otros sitios se relocalizó. Pero hubo casos donde se nos plantaron en el lugar donde va el hormigón para la platea o, en otros, donde hasta pasaron con el auto encima del hormigón fresco”, contó uno de los obreros a El Cordillerano.

Hubo sectores de calle Moreno donde convocaron a un asesor letrado, al igual que en la esquina de Parques Nacionales, donde se consideró en primera instancia desde ese organismo que la fisonomía de la garita nada tenía que ver con la Intendencia. Pero cuando desde la Comuna se propuso que hagan una con fondos propios y fiel a ese estilo, se aceptó el modelo inicial.

Uno de los casos más curiosos sucedió en calle San Martín, donde una vecina se negaba a que le arruinen la ligustrina y otro en calle 12 de Octubre, donde un comerciante no quería la nueva edificación y pedía una recova propia para su comercio como reemplazo.

En estas condiciones, los obreros que se desempeñan en el lugar trabajan presionados y en un clima tenso, muchas veces amenazados. En algunos casos, hasta se animaron a pedir datos personales para llevar a las personas a la Justicia.

Si bien el malestar ha sido el denominador común, el área de Legales del Municipio cuenta con un largo historial de juicios ganados a frentistas que se opusieron a la colocación de garitas en la vereda, entendiendo que se trata de un espacio público por sobre cualquier otro derecho.

Diego Llorente/ Fotos: Facundo Pardo

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