NECESITAN UNA MANO DE LA SOCIEDAD
Las mujeres “briqueteras” no detienen su trabajo en la pandemia
Hace tres años que un grupo de mujeres decidió unirse para comenzar con un emprendimiento que les generara un ingreso a sus familias. Actualmente son ocho las que integran Briquetas Patagónicas y la comunidad puede colaborar con ellas.
Una briqueta es un bloque sólido combustible que genera calor y se utiliza en estufas, chimeneas y salamandras. Mucha gente utilizaba leña, pero los costos son cada vez más elevados. Esta alternativa es más económica, ecológica y de alto rendimiento.
Al principio sabían poco y nada de la fabricación, pero con mucha dedicación fueron aprendiendo. Recibieron una prensa en calidad de donación, desde la escuela técnica Nehuen Peuman.
Jéssica Vázquez ofició de vocera y comentó, “ahora estamos mucho más organizadas, una compañera se hace cargo de la venta en nuestra página de Facebook Briquetas Patagónicas”. Además se las puede comprar en el Mercado Comunitario del municipio y en el nodo de Villa Los Coihues.
Desde marzo que tuvieron que suspender la fabricación pero ya retomaron sus tareas hace casi un mes, con el protocolo correspondiente. Lo hacen en el centro comunitario del barrio El Vivero, algunas mujeres son de allí y otras del Arrayanes.
Secado
Las briquetas las hacen con aserrín y papel o cartón en iguales proporciones, lo que dejan en remojo durante una semana y luego preparan la mezcla que va a un molde. De allí a la prensa para escurrir el líquido sobrante. Cada briqueta lleva un tiempo de secado, el que depende de la calefacción que tengan en el lugar, todo esto ha bajado mucho la producción y tienen muchos pedidos pendientes.
Es entonces un sustituto de la leña, que se hace con materiales que la gente desecha, ayuda a preservar los bosques, ocupa poco lugar para almacenarlas, deja menos ceniza, es muy fácil de manipular, tiene mayor poder de calor y no produce olor ni humo.
Lo que necesitan urgente
Están solicitando la ayuda de la comunidad con una trituradora de papel porque por ahora lo están haciendo a mano. Es por ello que han decidido pedir también maples de huevos, que son más fáciles de romper, lo que daña menos sus manos, o los que dividen las manzanas en las cajas.
Hace un tiempo fue violentado el centro comunitario y entre otras cosas, les robaron la cocina a gas y ya no tienen donde calentar agua. El espacio cuenta con dos calefactores y ninguno funciona, entonces las briquetas tardan semanas en secarse.
Si a una briqueta se la complementa con leña tiene una duración aproximada de media hora, si se la usa sola llega a 45 minutos. Un emprendimiento del cual viven las ocho familias que la integran.
Susana Alegría / Fotos: Facundo Pardo