DÍA DE LA DIRECTORA DE ESCUELAS
Marisa Vigo contó su experiencia en la escuela 255: "hay que evitar que existan chicos en desventaja"
La directora de la escuela 255 proviene de Buenos Aires pero vive hace más años en Río Negro que en su pueblo natal. Llegó a Bariloche desde Allen, donde ejerció la dirección a partir del año 2011 y antes como vicedirectora en 2001. “El cambio más grande es el clima”, dijo al comparar el Alto Valle y la cordillera, aunque aseguró que “soy muy adaptable” y agregó que “hay que evitar que existan chicos en desventaja” en cuanto al nivel académico.
Se trata de la docente Marisa Vigo, quien contó su experiencia en el Día de la Directora de Escuela. Refirió que “acá todo es distinto, la ropa, el calzado e incluso hay diferencias entre el centro y los barrios del Alto en cuanto a la situación que deriva de la climatología. Ha sido bastante duro en ese sentido, pero en cuanto al trabajo, creo que aquel que trabaja, trabaja bien en todos lados, no hay muchas diferencias en eso, entre el Alto Valle y acá”.
La docente hizo declaraciones a través del programa “El Expreso Periodístico” que se emite de lunes a viernes de 9.30 a 12.30 por El Cordillerano Radio (93.7). Allí mencionó que “concursé, conocía Bariloche y nos vinimos con mi familia, a ellos les costó más esto del clima, pero somos muy felices”.
A poco de llegar y asumir su cargo Marisa observó que el barrio que rodea a la escuela 255 no aportaba niños a la escolaridad, “la mayoría -dijo- vienen de distintos lugares del Alto, ahora están viniendo de escuelas primarias más céntricas y eso habla muy bien de nosotros, creemos que eso pasaba porque la escuela no tenía una buena propuesta académica”.
En su momento, años 2012/2013, observó que la escuela brindaba mucha contención social, había muchas dificultades económicas por no tener alimentos, no tener útiles escolares, entonces “se dedicaba más a la contención social. Cuando llegué, y no digo que desde donde vine era la panacea, teníamos dificultades como cualquiera, pero vimos que acá el nivel académico era muy bajo, había que reforzar eso, está bien ayudar a las familias, pero la función específica de la escuela es enseñar y no podíamos dejar pasar algo que es de total importancia”.
Como en todo grupo la directora se encontró con gente que “trabajaba a media máquina y esa gente se dio cuenta que la escuela así no funcionaba y empezaron a irse. Allí empezamos a construir un buen equipo de trabajo, donde realmente día a día tratamos de darle lo mejor a los chicos. No digo que no nos equivocamos, pero les puedo asegurar que la gente que está hoy en la escuela deja todo por sus chicos”.
Con esta situación de la pandemia “estamos todo el día trabajando, sábado y domingo seguimos haciéndolo, tratando de realizar las devoluciones de las cosas que nos mandan los chicos. Realmente es compleja la situación hoy, pero no bajamos los brazos. Con esto de la pandemia cambió todo. Empezamos a buscar tutoriales para ver cómo nos manejábamos, aprendimos todos juntos” y agregó que “al principio mandábamos las tareas por el Facebook de la escuela, luego los papás nos planteaban que las fotos de dichas tareas se veían bastante difusas, por eso decidimos poner a disposición el correo de la escuela. Hay familias que nos dijeron no tener correo electrónico, entonces esto tampoco nos sirvió. Armamos un blog institucional y empezamos a subirlas, previamente los maestros subían al correo las propuestas, hacíamos sugerencias y una vez visadas las mandábamos al blog de la escuela”.
Las dificultades prosiguieron, falta de conectividad o de computadoras en los hogares, “allí nos dimos cuenta que la mayoría de nuestras familias se manejan con el teléfono, no tienen ni computadoras, ni tablet, ni conexión, los que los poseen son contados con los dedos de la mano, así que tuvimos que reinventarnos nuevamente y decidimos armar grupos de WhatsApp con las familias, no todos los maestros querían poner a disposición sus números de teléfonos, pero bueno, trabajamos mucho en lo que es la empatía, ponerse en el lugar del otro y eso permitió armarlos. Cada uno entra entonces por donde puede, aunque hay familias que se quedaron sin trabajo y no tienen dinero para pagar sus celulares”.
A nivel docencia la secretaria, la vicedirectora y “yo, empezamos a realizar las tareas, las imprimíamos y las dábamos el día que hacíamos las entregas alimentarias. De alguna forma los chicos no se deben quedar afuera”.
Juan Carlos Montiel