2020-09-28

VIRGINIA BORRO

Una pediatra del hospital asegura que la pandemia profundizó los problemas de sobrepeso

Ante la inclusión de la obesidad como factor de riesgo para contraer COVID-19, la pediatra del Hospital Zonal, Virginia Borro consideró que el sobrepeso en la Argentina alcanza “casi al setenta por ciento de la población; de diez personas, siete tienen un problema de este tipo”.

“Es un factor de riesgo para esto (el coronavirus) y para un montón de otras enfermedades”, manifestó Borro, en diálogo con El Cordillerano Radio, en el programa “Mano y contramano” que conduce Marcela Cabral.

La doctora puntualizó que, durante la pandemia, la situación no ayudó a mejorar lo referido a la problemática. “En estos meses, el ritmo de vida cambió mucho, y, tanto en niños como en adultos, se observó una modificación en los hábitos en el comer y la actividad que se hacía”.
Justamente, ante la llegada de la primavera, la médica recomendó ejercitarse: “Ahora que se puede, con los cuidados que se deben tener, hay que tratar de hacerlo”.

Destacó que, si el clima lo permite, es bueno “caminar y andar en bicicleta”, lo que también es importante “desde lo anímico”. Aclaró que, en cualquier caso, se debe mantener el cuidado frente al coronavirus, y si bien durante la realización de la actividad física no se utiliza el tapabocas, cuando apenas se cesa y se produce un acercamiento a otras personas no hay que olvidar colocárselo.

Asimismo, remarcó que, cuando se sale, “no se debe comer nada si no se tiene la seguridad de que las manos están limpias”. También recalcó la importancia de “no compartir las botellas de agua”.

Al llevar el tema hacia su especialización en pediatría, indicó que, el tema, en los niños, habitualmente “tiene que ver con cómo se alimentan y qué tipo de actividad realizan, y casi siempre refleja algo que pasa en toda la familia”.

Así, especificó que la mejor manera de abordar el problema es un cambio en todo el grupo familiar. Borro explicó: “Se debe partir de las cosas que hay que tratar de reducir, que sobre todo tienen que ver con las bebidas gaseosas y los jugos artificiales; si bien algunos no tienen azúcar, y lo aclaran, poseen edulcorantes o una cosa que se llama jarabe de alta fructuosa, que endulza y altera el gusto”.

“Reducir esos jugos y gaseosas, más allá de que sean dietéticos, tiene que ver con una cuestión de los sabores. Cuando unos los baja, la forma en la que percibe después otro tipo de alimentos cambia, y se redescubren sabores”, añadió.
Por otra parte, remarcó la importancia de “empezar a incorporar ensaladas”.

“Si se hace fideos, no se trata de que todo el plato sea de fideos, sino la mitad, y la otra, ensaladas. Sobre todo, si se puede, que sea algo que se mastique, porque eso lleva a disminuir la ansiedad; que no sea solo tragar la comida”, sostuvo.

“Desde el momento que uno empieza a comer, hasta que la comida llega al estómago, y le avisa al cerebro que ya está lleno, pasan más o menos quince minutos. Si en ese tiempo comiste dos platos, ya entraron; en cambio, si uno come despacio, el cuerpo puede decir ‘ya me llené, tengo lo que necesito’”, añadió.

En cuanto a la cantidad de comida adecuada, ejemplificó: “Nuestras dos manos juntas son el tamaño del estómago, y así tendría que ser nuestra porción de alimento”.

“No hay que comer hasta la saciedad extrema, se tiene que frenar un poquito antes”, afirmó. Igualmente, subrayó que las modificaciones en el plano alimenticio no deben ser de golpe, sino graduales. “Cualquier cambio que uno logre en forma progresiva, amistosa con su cuerpo, y, sobre todo, si lo puede sostener en el tiempo, es como un gran regalo, que va a traer muchos beneficios”, observó.

 

Christian Masello

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