PIDEN LA INSTALACIÓN DE SEÑALES ACÚSTICAS
Prohibido tocar: Las dificultades de ser ciego en tiempos de Covid
Christian es integrante de la asociación Los Búhos Bariloche y contó cómo las personas ciegas o disminuidas visuales tuvieron que reducir sus salidas para evitar los riesgos de contraer el virus. Por eso, pidió la colaboración de la ciudadanía para ayudarlos a llevar el día a día sin riesgos de contagios.
“Desde que el coronavirus llegó a Bariloche, las personas ciegas o disminuidas visuales nos hemos tenido que acostumbrar a no tocar las superficies, a leer las señalizaciones que se han puesto en el suelo, en la vía pública o en los accesos a los supermercados. También, a prestar atención a las indicaciones visuales de todos los comercios, a guardar la distancia con las personas que nos encontramos y no entrar a un local si el comercio está completo”, comentó Christian.
Pero, todo eso, ¿cómo lo hace una persona que no ve?, ¿cómo es el día a día de una persona ciega o disminuida visual en este tiempo en que las señales son visuales y el sentido del tacto casi está prohibido para no contagiarse?
Christian dijo que se tuvieron que adaptar a esta nueva realidad, que no incluye la accesibilidad necesaria para que una persona ciega o disminuida visual pueda sortear los riesgos de contagio, sin rebajar su capacidad para recibir información adaptada.
“Tienes que buscarte muchos recursos que te hagan no depender de lo que antes era habitual”, dice Christian, de la asociación Los Búhos Bariloche. Él es ciego y su experiencia sirve para ilustrar cómo viven las personas sin visión en esta nueva normalidad. Sabe que, ahora mismo, la clave para que las personas ciegas puedan volver a hacer su vida con normalidad es “la colaboración ciudadana”. “Es lo que más necesitamos”, sostiene Christian.
En su día a día, Christian no puede tocar los picaportes para salir de una casa, ni las barandas, ni otras superficies como se ha aconsejado a la población. Pero además no puede ver si hay señales pintadas en el suelo para cruzar los pasos de peatones por un determinado lugar, no ve la señalización de los comercios para esperar el turno, ni pueden tocar los productos de una estantería para identificar el que busca.
Durante estas semanas, Christian pudo abandonar el confinamiento en su casa, pero sale de su hogar de manera muy esporádica. “Hemos reducido las salidas al máximo, vamos con mucha precaución”, afirma. La capacidad de sus sentidos se ha visto muy limitada.
Christian comentó que el lado positivo de esta situación es “el apoyo de pequeñas empresas y del comercio local, que pusieron a disposición de los clientes la posibilidad de comprar por teléfono o de manera online”. Son herramientas que ayudan a las personas ciegas o disminuidas visuales porque evitan el riesgo de contagiarse. Pero no todos los comercios ofrecen esa opción.
Si antes ir a comprar era todo un desafío para una persona ciega o disminuida visual, ahora en pandemia se transformó en un problema.
Ahora no pueden tocar estanterías ni productos que necesitan. Y los guantes anulan el sentido del tacto que tienen desarrollado las personas con esta discapacidad. “Usé guantes solo la primera vez que salí a comprar el pan”, recuerda Christian.
Otro obstáculo que se encuentran las personas ciegas está en el simple hecho de mantener la distancia de seguridad con otras personas, que no pueden ver. Sin señalizaciones adecuadas ¿cómo saber a qué distancia está la otra persona?
Lo usual, explica Christian, es “preguntar, pedir colaboración, que alguien te indique”. Sin embargo, todas estas situaciones provocan que las personas ciegas o disminuidas visuales pierdan su autonomía plena.
“Intentamos ser receptivos a cualquier instrucción que recibas de la gente, si entrás en un establecimiento, cuando vas a comprar. O si pedimos ayuda y lo habitual es que alguien te agarre del brazo, pues hacerlo con el brazo estirado para que haya más distancia”, afirma.
Viajar en el colectivo urbano es otro tema. “Necesitamos tocar todo, las barras, los asientos. Mentalmente es difícil”, asegura y pide empatía a los choferes y usuarios, para informar a las personas ciegas sobre la disponibilidad de asientos y el espacio disponible dentro del colectivo.
Falta información adaptada para las personas ciegas o disminuidas visuales en estos tiempos de pandemia. Y pide que, a las personas ciegas, que andan con un perro guía, que no se les niegue el acceso a los establecimientos o en el transporte urbano. “Si le prohíbes la entrada a esa persona con su perro guía, le estás quitando sus ojos”, dice Christian para que lo escuchen en las instituciones y los comerciantes de Bariloche.
Propone que, “a corto y medio plazo”, se instalen señales acústicas en la ciudad para quienes no pueden captar la señalización visual, en pos de una accesibilidad universal.