2020-09-24

Agentes sanitarios aseguran que en la pandemia aumentó la violencia y afecciones mentales

La pandemia afectó la vida cotidiana en muchas profesiones. Los agentes sanitarios celebran hoy su día “sin descanso, sin vacaciones, estamos agotados”, tal como indicó Vilma Rodríguez, quien desarrolla su tarea en Bariloche. En diálogo radial con el programa “El Expreso Periodístico”, que se emite de lunes a viernes de 9.30 a 12.30 horas, por El Cordillerano radio (93.7), señaló que pasan los días “con temor de sufrir contagios".

Rodríguez contó que en Casa de la Salud tiene una antigüedad de un año, pero adoptó la profesión en su ciudad natal, Ingeniero Jacobacci hace catorce años. Cuando llegó a Bariloche, comenzó a trabajar en el kilómetro 20, en Madre Teresa: "después estuve en el Arrayanes, nuestra tarea cotidiana es cuidar a las familias, acercar a las familias al centro de salud, que lleven a los nenes para las vacunas, cuidamos la salud de cada persona y la alimentación”.

Para los agentes sanitarios lo mas importante es llegar a la gente: “la empatía que podemos tener con ellos no es sólo golpear una puerta, es hacerte conocer, qué es lo que uno va a realizar en un domicilio, porque la gente te abre las puertas de su casa, su corazón y hoy por hoy es muy difícil llegar a las personas. Vos llegas y te invitan un mate, hoy eso no lo podemos hacer, ni siquiera un abrazo, un saludo, siempre es de lejos y es como que pones esa distancia con la gente, eso complica un poco nuestra tarea tarea” señaló la mujer, y agregó: “lo nuestro es hablar estar cara a a cara, sentarnos, charlar, obtener su confianza, porque de algún modo invadimos su espacio, su lugarcito, de repente va un extraño que quiere saber cómo viven”

Dentro del marco de la actual pandemia, la especialista consideró que en determinados lugares afloró mucho la violencia, hay más afecciones metales y, por supuesto, problemas económicos: “a los CAAT va gente a retirar comida, algo que no habían realizado nunca y eso se nota”, indicó.

Consultada, en ese marco, cómo afectó la cuarentena en hogares humildes de precarias dimensiones y si el encierro desató violencia física, dijo que son “problemas donde la gente nos pide que los acompañemos para hacer una denuncia, hay falencias que siguen estando y es una dificultad para que la gente haga las denuncias que corresponden, tienen que dar muchas vueltas para que los atiendan, contar las mismas cosas en distintos lugares y uno se pone en el lugar de la gente y es muy desgastante. Ojala se pueda trabajar en forma mas aceitada, hay mucho por mejorar”.

Sobre el por qué de su elección laboral, señaló que en Jacobacci el rol de agente sanitario es muy importante: “se acercan para controlar a los padres, para tomar la pastilla, se hacen el censo, eso siempre me llamó la atención. En Bariloche tenemos situaciones muy lindas, otras muy feas, pero la gratificación de la gente es lo que mas nos llega. Vemos a chicos que hoy son grandes, hemos visto morir a ancianos y nos afecta desde distintos puntos. La tarea que llevamos a cabo es muy gratificante, poder compartir con la gente, nos alegra el día” e indicó que “ser agente sanitario es muy lindo, se tiene que sentir y gustar mucho esta profesión y el contacto con la gente. Nuestro trabajo no les va a cambiar la vida, pero debemos aportar nuestro granito de arena, además muchas veces la gente te deja llegar hasta cierto punto y debemos respetar esos límites”.

Por último, Vilma Rodríguez recordó que cuando llegó: “en el kilómetro 20 no había agente, la ayudó mucho la doctora Ives Centurión y el enfermero Rubén Kubena, ellos fueron los que me enseñaron el trabajo en equipo y de mis compañeros Mónica Córdoba, se la extraña”.

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