2020-09-16

UN GRAN EQUIPO

Cada paciente de terapia intensiva requiere la intervención de 30 trabajadores de la Salud

Hay una lista casi interminable de personas que a lo largo de esta pandemia han estado desarrollando sus actividades en el frente de batalla. Juan Pablo Sotile es médico terapista y está precisamente en el área de terapia intensiva del Hospital Zonal. Un sector muy delicado tanto en lo que a salud física se refiere como al estado anímico de quienes deben transitar por un momento así en su vida.

Hace 30 años que es terapista y hace 17 que trabaja en el Ramón Carrillo de nuestra ciudad. Estos últimos meses han estado preparándose para enfrentar la pandemia de COVID-19. Hizo una observación muy descriptiva “siempre me gusta comparar terapia intensiva con un helicóptero, puede ser chico, otro más moderno, pero lo importante siempre va a seguir siendo el piloto”.

Se requiere un grupo muy grande de gente, no solo el médico “los enfermeros, mucamas, kinesiólogos, gente de farmacia, laboratorio, imágenes, la terapia es realmente un equipo de trabajo” aclaró.

Es una tarea continua donde no hay día, noche o feriado, “por eso siempre es importante la persona que lo lleva adelante y en este caso puntual es el grupo de salud”.

“Los terapistas nos hemos preparado toda la vida para una situación como ésta, solo hacemos nuestro trabajo por eso no creo que seamos mártires ni que nos tengan que felicitar por lo que hacemos”, comentó. Lo que sí se han modificado son las medidas de seguridad del personal de salud y desde marzo que vienen haciendo capacitaciones.

Terapia Intensiva ha sido dividida para que cada cama sea un box: “Lo que ha cambiado es que antes de entrar a ver a un paciente nos debemos poner barbijo, escafandra, guante y camisolín, al salir nuevamente tomar todos los recaudos de cambiarnos”. Esta situación se puede dar a cada rato “cuando hay pacientes críticos tienen un nivel de asistencia muy alto y esos recaudos nos pueden llevar más de treinta minutos”.

“Esta es una enfermedad social y comunitaria, como equipo de trabajo nos cuidamos mucho porque sabemos que cualquiera que se enferme hace peligrar al resto”. Al ir liberándose actividades en la ciudad, la posibilidad de tener más casos en terapia intensiva también se incrementó.
Somos seres sociales y necesitamos el contacto físico, como personal de salud tienen que evitar que el paciente genere daño a la sociedad contagiando pero su sociedad más íntima es su familia con la cual ya no puede tener contacto. “Nosotros entramos con tanta protección que también nos marca una distancia personal más, barreras que nos ponen en una situación diferente”.

Habló de la importancia de mantener un equilibrio, “no hay que aislar a la gente pero ser lo más cautos posibles para con el resto de la comunidad”.
En ese sector del hospital hay dos médicos de guardia por día, cinco enfermeros por cada uno de los tres turnos, dos mucamas en cada uno de los dos turnos y un kinesiólogo de guardia por día más dos de planta por la mañana. “El resto del hospital funciona de apoyo a la terapia intensiva, la cocina y la gente del lavadero que permite que los pacientes se puedan cambiar dos o tres veces por día” agregó.

Un grupo aproximado de 30 personas para asistir a un paciente “también los directivos que nos generan los recursos necesarios para seguir trabajando”. Muchos medios de comunicación hacen hincapié en lo indispensable de un respirador más pero el material humano es el que mayor desgaste sufre y es irremplazable.

En el hospital llevan un total de doce pacientes COVID en terapia de los cuales todos han salido adelante “dos no han requerido un respirador, solo máscaras de oxigenoterapia y los otros diez ventilados, a algunos además hemos tenido que ponerlos boca abajo para que pudieran sobrevivir”.
Sotile mencionó preocupaciones que tienen los pacientes, “algunos han tenido que estar con drogas muy potentes que les generó una amnesia retrograda, vuelven a la vida después de 15 o 20 días y se van conectando paulatinamente”. Los que permanecen lúcidos siempre tienen presente el miedo a la muerte.

Como mensaje final a la comunidad el médico terapista dijo “hay que cuidarse, no escuchar a los falsos profetas que tienen soluciones mágicas o reclamos que no son parte de políticas sanitarias sino partidarias”. Aconsejó además que se queden en sus casas los que pueden, que si hacen actividades al aire libre no vayan todos al borde del lago donde se llena de gente, que no jueguen al fútbol ni se junten a tomar mate.

 

Susana Alegría

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