2020-08-27

LA MAYORÍA DE LAS PERSONAS FUERON TRASLADADAS A HOTELES

Cerraron el Hogar Emaús a causa del COVID-19

“Fueron cinco meses sabiendo que caminábamos por la cuerda floja, pero muy entusiasmados, llenos de ganas y de fuerza, para que la casa no se cerrara”, contó el padre José María “Pepe” Lynch, acerca del trabajo que habían mantenido con la gente que se encontraba en el Hogar Emaús, tratando de evitar tener “un problema de contagio masivo”.

El objetivo se venía consiguiendo, hasta que la semana pasada se presentó el primer caso positivo: “Uno de nuestros muchachos mayores, Lucho, empezó a tener fiebre, y, un par de días después, dos más”, contó el religioso.

Cuando el lunes todos se realizaron el hisopado, observaron que un sector importante estaba en las mismas condiciones: “La gran mayoría, salvo tres, dio positivo”, indicó.

“Y también algunos de los operadores, que, si no estaban contagiados, se encontraban ‘hackeados’ por el contacto directo, que hace que, si no tenés nada, pero estuviste con una persona con coronavirus, en consecuencia, también quedás afectado”, añadió.
Lynch, en el programa “Mano y contramano”, por el Cordillerano Radio, relató: “Los médicos del hospital fueron a charlar con todos los que estaban adentro, revisar las fichas, ver cuál era su situación, y proponerle, a cada uno, instalarse en los hoteles, donde son atendidos por Salud Pública y esperan la recuperación”.

El padre señaló que, a él, le habían asignado “un trabajo bien específico, tratar de convencer, a los que no quisieran ir al hotel, que lo hicieran; pero no hubo necesidad, porque todos, muy dócilmente, manifestaron que no tenían problema”.

El cura expresó que solo un par de casos fueron dirigidos al hospital, pero que, ambos, dadas las circunstancias, se encuentran bien.

Además, explicó: “Como la Provincia podía aportar tres serenos, la gente del hospital decidió que cinco de los muchachos se quedaran en la casa”.
Pepe aclaró que “el Hogar está cerrado a cal y canto”, para luego decir que solo se mantiene “una atención formal”.

Pero, al estar con estas personas en su interior, se conserva la tradición de que siempre haya alguien: “Es una casa que se abrió en julio de 2012, y ni una noche estuvo sola”, sostuvo.

Lynch recordó que, a partir del inicio de la cuarentena, se les propuso, a las personas que solían ir al Hogar, quedarse “en una situación de resguardo”.

“Hubo treinta y tres que dijeron que sí. Hicimos dos grupos, cada uno con su responsable. Todos los operadores, con mucho cuidado, acudían solo al lugar donde tenían que ir. No los mezclábamos”, señaló.

Luego, con el tiempo, hubo varios de “los muchachos” que decidieron irse, “no por el aburrimiento, ni el hastío, ni nada de eso, sino por el alcohol”.

“Sabemos que la abstinencia en los enfermos genera un problema grave, que no pueden dominar. Así que, lentamente, de treinta y tres, nos quedamos con diecinueve. Entonces, a fines de junio, decidimos formar una sola casa”, agregó.

Sobre la situación del Hogar Betania, Lynch explicó que en este momento hay dos mujeres. En cuanto a Emaús y su futuro, proyectó: “De acá a diez días, catorce como máximo, volveremos a las tareas habituales”.

Christian Masello

Te puede interesar