2020-08-27

LA RADIO CELEBRÓ CIEN AÑOS DE VIDA

Roy Madsen, una parte grande de la radiofonía barilochense

La radiofonía cumplió ayer 100 años de su primera emisión. Hay voces que hicieron historia, en Bariloche y en el resto del país. Nombres entrañables como el de Fitz Roy Madsen quien recordó como parte de su inicio un premio que se ganó en radio LU8, hoy Radio Nacional, cuando él tenía 14 años y visitó por primera vez la emisora, “algo que le podía pasar a cualquier oyente”, indicó.

Madsen relató que “me regalaron dos entradas, ya que adivine quién era la protagonista de una película, Sarita Montiel, mandé la carta a LU8 y salí sorteado, fui a buscar el premio, nunca había estado cerca de una radio, llegué y me atendió Nino Castro, otra de nuestras queridas voces y recuerdos de la radiofonía de Bariloche”.

El querido Roy, con motivo de los 100 años de la radio, fue entrevistado por Antonio Zidar en el programa “El Expreso Periodístico” que se emite de lunes a viernes de 9.30 a 12.30 por El Cordillerano Radio (93.7). Allí Madsen explicó que a Castro “siempre lo recuerdo impecable, con su camisa blanca y él me entregó las entradas para el cine Central. Ese fue mi primer contacto con la radio, algo que le podría haber ocurrido a cualquier vecino”.

El comunicador dijo que “en ese momento me comporté como un chico más, no tenía una fantasía de estar en la radio, ni ninguna ilusión. Más adelante se dio mi incursión casi en forma fortuita. En esa época los cambios de gobierno repercutían mucho en las radios locales, cambiaba un gobierno y los que estaban eran de un signo político entonces había modificaciones muy grandes, esa es una de las cosas que debemos valorar en estos tiempos, que eso no sucede y desde hace bastante”.

Pasó el tiempo y se produjeron una serie de vacantes, “yo estaba en quinto del Nacional, me presenté al nuevo director que había venido para hacerse cargo de la radio, José Chao Monzón, que tenía un hijo que más adelante fue comisario. Este hombre era un veterano periodista, le corría tinta por las venas, venía del diario La Razón de Buenos Aires. Me preguntó si sabía escribir a máquina y le dije que no y él me contestó ‘sería importante para tener alguna posibilidad’. Bueno salí y me anoté en la academia Sarmiento en Mitre y Villegas, empecé a hacer el curso de dactilografía, a los dos meses escribía bien y volví, ahí me dijo Chao Monzón ‘ya podés empezar en el informativo’”.

“Estaban Pedro Brodi y Oscar Enrique Bianchi que habían quedado, otros como Pastor Méndez y Francisco Caló se habían tenido que ir como tantos otros, felizmente pudieron volver años después, ya que eran grandes voces de la radio”, recordó.

Contó Madsen que “la radio pertenecía a la cadena Splendid de Buenos Aires, en esa época las radios estaban divididas en Mundo Splendid y Belgrano y por ejemplo Patagonia Argentina, de Comodoro Rivadavia (LU4), era de radio El Mundo y las manejaba el Estado con una coordinación que fue cambiando con el tiempo”.

En cuanto a “nuestra Radio Nacional nunca fue privada, era administrada por el Estado, se vendía publicidad y luego pasaron a ser filiales de Nacional. Radio Splendid y el Mundo tenían sus cadenas, pero eran administradas por el Estado. La fuente principal de información era un receptor de la guerra, negro a perillas, se escuchaba muy bien por onda corta, nosotros tomábamos la información, grabábamos los boletines de noticias en un grabador de cinta, de ahí bajamos la información nacional o internacional, a lo que se sumaba la de carácter local, esa la requeríamos en forma telefónica o personalmente”.

Recordó que “en el mejor momento de LU8 había entre 25 o 30 empleados, hoy en día una emisora se maneja con muy poquita gente, con mucha tecnología. Al micrófono accedí una tarde después de seis meses, Pedro Brodi me dice ‘tomá esa información que la vas a leer vos’, fue fatal, las rodillas abajo de la mesa se tocaban una con la otra, tenía muchos nervios. El operador pone la cortina y cuando se prende la luz roja, ‘arrancá’, me indicó. Así fue mi debut con una noticia corta, había una presentación grabada y ahí di paso a la noticia”.

Después todo se fue acelerando, “hubo momentos en que estuve hasta dos turnos yo solo, épocas que uno recuerda con mucho cariño, por momentos duras, economías desgraciadas. Además pasa que yo en ese momento estaba como un aprendiz, lo que hoy es una pasantía, recibía unos pesos, pero muy pocos”.

Pasó el tiempo y vino el gobierno de Arturo Illia, “estaba a cargo de las emisoras Nélida Baigorria, que a poco de asumir hizo una gira por las radios y cuando llega acá se reunió con el director, creo que era Aníbal Genzano y después pidió una reunión individual con cada uno del personal. Ella me preguntó cómo estaba, le dije que me gustaba mucho, pero ‘lamentablemente no me puedo sostener económicamente’ y me solicitó que la espere hasta fin de mes y si después usted no tiene novedades tome la resolución que considere”.

Para Madsen sus haberes de ese mes arrojaron toda una sorpresa: “me llamaron de la administración y me comunicaron que había sido nombrado en planta, era redactor locutor, me mandaron dos meses retroactivos y te diría que lo que yo percibía se elevó 10 veces. Ponele que en ese momento yo cobraba $200 y pasé con recibo formal, oficial a $2.000, es una cosa que nunca me olvido”.

Relató la anécdota que “con Carlos Bustos habíamos entrado con una diferencia de pocos días a la radio, pero nos conocimos meses después porque yo a la mañana iba al colegio, él trabajaba en el turno matutino y yo a la tarde/noche, pero recuerdo ese día que llegaron los sobres, donde Carlos estaba en la misma situación que la mía, entonces fue al estudio abrió el sobre y tiró toda la plata para arriba y caían los billetes como hojas de un árbol, hacia el suelo”.

Luego continuó diciendo que “esta unión entre Carlos y yo, fue mérito de Genzano que nos dijo ‘creo que ustedes están para mucho más de lo que están haciendo’, hasta ese momento Carlos hacía locución y yo los noticieros, con las formas de esa época donde era todo estructurado, la improvisación casi no existía, era todo bajo libreto, los avisos se leían, las noticias también, y nos propuso ‘¿por qué no piensan hacer algo a la mañana, con otro ritmo, con otra dinámica?’”.

Para realizar ese programa había que organizarse y Madsen y Bustos tomaron una licencia sin goce de haberes y “luego largamos Informalísimo. Ese programa para nosotros fue maravilloso, te cuento que aún por estos días cuando ando por los barrios siempre hay gente que me grita: ‘eeehh Informalísimo’, ¡50 años después!” y agregó que “es un éxito irrepetible, hoy hay diversidad de medios, pero en ese momento el programa movía una ciudad... Es cierto que se alinearon los planetas, el programa rompía absolutamente con lo formal, nosotros nos reíamos, Carlos contaba cuentos, charlábamos entre nosotros, era todo diferente, la gente se copaba”.

Fue una verdadera alquimia entre el serio con picardía y el otro absolutamente histriónico que era Carlos Bustos, “así fue el inicio de nuestro proyecto cuando lo pensamos, fue muy bueno. Después volvieron estas cosas de la política en donde en algún momento nos dejaron afuera, por nada, no teníamos nada que ver con la política, y después nos rescató don Francisco que fue nombrado interventor, en 1973, y como éramos discípulos de él, habíamos trabajado en el canal 3 de cable, nos llamó enseguida”.

Periodista decano

El Concejo Municipal en el año 2010 distinguió a Fitz Roy Madsen como periodista decano de San Carlos de Bariloche. En los fundamentos de la resolución se indicó que las voces que emergen de la radio y la televisión acompañan el desarrollo de las sociedades; informan, generan opinión, transmiten sensaciones. Esas valiosas tareas dejan, a través del tiempo, una huella en la historia de la ciudad. Son las personas que lo han realizado con dedicación, profesionalismo y afecto las destinatarias del reconocimiento de los vecinos; aunque es también tarea del Estado Municipal el reconocimiento de esa conexión entre el periodista y su sociedad.

Fitz Roy Madsen nació el 29 de noviembre de 1946 en el hospital de Río Gallegos, aunque el lugar donde luego vivió por muchos años fue en zona de Lago Viedma en Santa Cruz sobre la cordillera, muy cerca del cerro Fitz Roy, el asentamiento de su abuelo desde principios del siglo pasado.

El 4 de agosto de 1964, con 17 años, ingresó a LU8. Allí conoció a Carlos Bustos con quien provocaría una destacada dupla radial y televisiva que será recordada en la historia de la radio de nuestra ciudad. Junto a Carlos Bustos, en 1971, iniciaron Informalísimo, un programa que quedó grabado a fuego en la historia de la radiofonía local. La distinguida combinación entre humor y seriedad en la mañana de la radio provocaron la calurosa adhesión de la audiencia barilochense.

Juan Carlos Montiel

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