Un análisis de las divergencias que tenemos los argentinos como sociedad
Siempre se han marcado diferencias en cuanto a la manera de pensar y ver las situaciones a nivel social, pero en estos tiempos, esas “grietas” se han ido acentuando. El tomar nuestras opiniones como única verdad nos lleva a un enfrentamiento casi asegurado al chocar con las de otros que son diferentes.
El licenciado en filosofía Nahuel Michalski, docente e investigador de la UBA y promotor del proyecto de divulgación “Charlas de Filosofía”, habló de este comportamiento. “Esa famosa frase que Dios es argentino, nos pone a veces en una posición un poco egotista (sentimiento exagerado de la propia personalidad)”.
Al hablar del punto justo de ubicación entre los interés personales y comunitarios, incluso internacionales, dijo “es un tema muy interesante para pensarnos y analizar cómo enfrentamos situaciones problemáticas”.
Partiendo de la base de que el ser humano es uno solo y lo que cambia es el contexto en el que vive, detalló: “Argentina era un país heterogéneo culturalmente, pero que se fue modificando mucho con las inmigraciones del siglo XX que trajeron otras líneas de pensamiento desde Europa”.
Agregó “también esta especie de sueño perdido de Sarmiento que vive nuestra memoria de ‘vino esto y esperábamos lo otro’ y a veces esa construcción cultural nos hace encarar estos momentos problemáticos desde un lugar particular, muy argentino precisamente”.
Otra frase muy conocida que tiene su origen a principios de siglo es la de “Venir a hacerse la América”; “esto prefiguró nuestra construcción heterogénea y fue formando ese famoso monstruo llamado opinión pública y pre moldeando las diversas líneas de pensamiento”.
Michalski amplió su comentario en el programa “El Expreso Periodístico” por El Cordillerano Radio: “líneas muy divergentes y radicales que hasta el día de hoy siguen colisionando en interactuando frente a la noticia, siempre desde un lugar asignado por el conflicto”.
Esto genera varias situaciones, “encontronazos entre nosotros, divergencias, nunca estamos mancomunados y eso hace que aparezcan las facciones frente a un problema común”.
“El conflicto es una parte elemental de nuestra forma de pensar y de enfrentar las cuestiones, para empezar tenemos un problema antropológico bastante importante en la forma en que se constituyó nuestro enfoque político”.
Describió dos posturas totalmente opuestas. “Por un lado un sector social que presupone que se debe salvar cada uno a sí mismo, que la libertad tiene que estar resguardada y que el Estado no puede aparecer como un elemento de protección y por otro lado la visión más romántica de pensar que todos somos parte de la misma sociedad”.
“Esto de alguna forma nos lleva a mirarnos a nosotros mismos desde estas variables en una extensión territorial muy amplia donde los canales de comunicación y difusión tienen un alcance limitado”. Es por ello quizás que nos constituye el pensamiento conflictivo.
“Creo que las consecuencias están a la vista y es por eso que intento hacer una crítica a la concepción de la libertad como el derecho de sentir que podemos pensar y expresarnos como queremos sin ningún costo o limitaciones” comentó.
“Esta forma de pensar la libertad creo que habría que graduarla, mantener una democracia sana implica ciertas modulaciones dentro de la construcción política”. Para cerrar la idea agregó “mucha gente asocia democracia con libertad de expresión ilimitada y no es así”.
Citó el texto “Dialéctica de la Ilustración” al que regresa de manera cotidiana, “un texto clásico de la filosofía política que sostiene la idea de que la libertad cuando la vivimos sin restricciones y con el derecho de decir cualquier cosa, deviene en un pensamiento anti político es decir, en la disgregación social”. Describió así la situación actual que transitamos los argentinos.
“Todos enfrentados, de alguna forma matándose entre sí en nombre de nuestros derechos y de estar viviendo en democracia”, detalló.
Nahuel Michalski comentó que hace pocos días tuvo la oportunidad de entrevistar a Alejandro Dolina “hablando de este tema dijo una frase muy interesante, el derecho de que cada uno diga lo que quiere no significa que todas las opiniones deban ser respetadas porque algunas son profundamente anti políticas y facciosas”.
Como sujetos liberales continuamos educándonos al respecto “este comportamiento caprichoso, adolescente o infantil en realidad lo que encubre es un profundo sentimiento de hostilidad hacia el otro”.
Habló de un concepto más bien republicano “presupone entonces una libertad que se entiende como una cierta renuncia al derecho infinito de uno mismo de decir cualquier cosa en pos de una libertad colectiva”.
Es por ello que sostiene que “tenemos que empezar a volver a concepciones más bien positivas donde mi opinión sea reemplazada por algo comunitario que contemple las necesidades del otro”.
Aclaró que está muy bien que cada sector defina y pelee por sus intereses y derechos “pero que tengan en cuenta a otros sectores quizás menos favorecidos”.
Amplió la visión de los argentinos con respecto a diferentes temas “creo que con esa idea de dar la vida por el trabajo, en aras de la hiperproducción capitalista el individuo trabajador se torna peligrosamente religioso”.
A mencionar la relación con las instituciones dijo “hay una cuestión de decepción y frustración frente a ellas, por un lado se registra una gran crisis de las instituciones oficiales y por otro lado hay una experiencia más atomizada donde las sociedades dejaron de verse como tal y se ven como individuos abocados a sus propios intereses”.
Susana Alegría