VIOLENCIA DE GÉNERO
Años atrás fue declarado inimputable pero ahora tiene prisión preventiva por otro caso
Claudio Agustín Albrecht está acusado por los delitos de amenazas y desobediencia a una orden judicial que le impedía acercarse a su expareja. Seguirá detenido cumpliendo una prisión preventiva pero de carácter domiciliario. Varios años atrás, había sido declarado inimputable en una causa por un atroz crimen ocurrido en El Bolsón.
El caso de Albrecht sin dudas resulta polémico. En el año 2006 fue enjuiciado como coautor de un horrendo crimen ocurrido en El Bolsón, pero a diferencia de su consorte de causa que resultó condenado a prisión perpetua, Albrecht, que por entonces tenía 19 años, fue declarado inimputable y alojado en el servicio de Salud Mental del hospital.
Alternó su internación con hogares especializados en el tratamiento de personas con trastornos mentales, aunque en varias ocasiones logró evadirse y permaneció prófugo de la Justicia hasta que volvió a ser aprehendido.
Pero desde aquella declaración de inimputabilidad, su nombre volvió a aparecer en distintos expedientes tramitados en la justicia y hasta resultó condenado, por delitos “menores” al de aquella acusación de la que salió airoso.
En la actualidad, está imputado en una causa por amenazas y desobediencia a una orden judicial, en una causa en la que se investigan hechos encuadrados en violencia de género y cuya víctima fue una expareja.
Esta semana, en el marco de una audiencia desarrollada con soportes electrónicos, la defensa y la fiscalía acordaron decretar una prisión preventiva domiciliaria por dos meses, con el objetivo de asegurar el proceso en su contra. En consecuencia, permanecerá alojado en el domicilio de una mujer con la que mantiene un vínculo sentimental.
Así lo acordaron el defensor oficial Marcos Ciciarello, el fiscal Francisco Arrien y el propio imputado, ante el juez de Garantías Sergio Pichetto, que en definitiva decretó la aplicación de la medida cautelar mencionada.
En paralelo, las partes avanzan en un posible acuerdo pleno de juicio abreviado, para resolver la acusación que pesa sobre el sujeto, de actuales 33 años, y se acordó una extensión del plazo de investigación penal preparatoria por el mismo plazo de la preventiva.
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Sus antecedentes
Claudio Agustín Albrecht, de 33 años, está imputado por un hecho ocurrido el 16 de abril de 2017 pasado, en horas del mediodía, cuando se presentó en el domicilio de su expareja en el barrio San José, de El Bolsón, y la intimidó con un arma de fuego, para luego efectuar disparos al aire y retirarse del lugar.
Además había sido enjuiciado por el crimen del combatiente de incendios forestales Javier Nazareno Barrera, ocurrido en el año 2005. Por ese atroz homicidio fue declarado inimputable, mientras su consorte de causa, Lucio Gallardo, fue condenado a prisión perpetua, aunque luego tomó la drástica decisión de quistarse la vida en su lugar de detención.
A Barrera lo golpearon con fiereza luego de haber compartido largas horas de bebidas alcohólicas. Tras ello, le asestaron varias puñaladas y creyéndolo muerto, lo cargaron en una carretilla y lo trasladaron hasta una chacra en donde finalmente lo enterraron aún con vida. Como corolario, le robaron los 790 pesos que acababa de cobrar.
Los informes médicos señalaron entonces que Albrecht resultaba “peligroso para terceros”, por lo que su reclusión debía ser en un instituto que permita apartarlo de relaciones barriales o familiares que influencien su comportamiento incurso en delitos. Inicialmente Albrecht fue alojado tras el juicio en el hospital de Bariloche y luego en Roca, en el instituto “Nuestra Casa”, desde donde logró escaparse para ser detenido posteriormente en El Bolsón.
En los expedientes en los que su nombre figura como protagonista de diversos delitos, aparecen informes médicos que revelan que padece una patología mental con compromiso intelectual y emocional (retraso mental), sumado al consumo de sustancias psicotrópicas variadas en forma ocasional. Eso implica que no resulta sensible a los tratamientos de tipo psicoterapéuticos y aunque comprende parcialmente de qué se tratan los hechos que comete, “no puede justipreciar el alcance de los mismos y no es capaz de controlar sus acciones voluntariamente”.
Mariano Colombo