2020-07-28

Empresarios y sindicalistas se dan la mano en beneficio de los trabajadores temporarios

Cada vez que se habla de algún acuerdo entre el sector empresarial y los gremios, en relación a los sueldos de los empleados, es habitual escuchar que detrás quedó un reguero donde se ahogaron infinidad de discusiones, una estela de rostros ceñudos y palabras lanzadas como dagas. Quizá por eso, es noticia algo que no debería serlo: un pacto rápido, que respondió de manera efectiva a la realidad.

Empresarios y representantes sindicales se sentaron a dialogar en buenos términos, sin olvidar los intereses que defiende cada cual, claro, pero con la mente puesta en las dificultades actuales, en un contexto que sobrepasa cualquier mal escenario previsto, con el fin de que los empleados temporarios, esos que aguardan la llegada de cada invierno como el maná de los dioses, pudieran sortear lo mejor posible un trance que no estaba en la imaginación de nadie.

Así, los trabajadores cobrarán una cifra considerable, que si bien no iguala el número que habrían obtenido de tratarse de un período laboral normal, se recibe con beneplácito en un momento donde el dinero no abunda, además de que lo recibirán sin acudir a sus puestos, ya que por tratarse de tareas que se realizan, sobre todo, para el turismo, en este momento no son requeridas, más allá, incluso, de las noticias recientes de ciertas aperturas. Por ejemplo, si bien el cerro Catedral abrió “sus puertas”, lo hizo para los residentes, y la mayor parte de las cosas que se venden o arrendan en los locales de la base están destinadas a los turistas, por lo que los propietarios de los comercios, en caso de iniciar su actividad, no tendrían público a quién ofrecer sus mercaderías y servicios.

Inclusive los cafés que allí funcionan, desde el 23 de julio, todavía bajo la modalidad para llevar, lo hacen a un cuarto “de máquina” -ni siquiera a media-, ya que quienes acuden casi no realizan gastos, debido a la misma actualidad recesiva, que impone cuidar el bolsillo, incluso en personas que, por su buen pasar, antes acostumbraban a comprar sin mirar el precio. El presente impone -a todos- el cierre de la cartera de la dama y la billetera del caballero. Así, el encargado de una confitería ubicada en la entrada del predio, el día de apertura se sorprendía por la cantidad de gente que había decidido volcarse al cerro, aunque aclaraba: “Todo el mundo pasa directamente a la montaña, muy pocas personas se detienen a pedir un café”.

En esa misma jornada, el jefe de Gabinete -y también presidente del Ente Autárquico Municipal Fiscalizador de la Concesión del Cerro Catedral (EAMCEC)–, Marcos Barberis, explicaba que, más allá del “take away” gastronómico, el resto de los negocios de la base podía abrir “respetando los protocolos que deben seguir los comercios del resto de la ciudad, incluyendo el ingreso de pocas personas según la superficie del lugar”.
Pero, claro, sin turistas, los comerciantes no creen que sus servicios sean requeridos.

Alberto “Beto” Del Giúdice, empresario del sector de alquiler de esquíes, que tiene a su cargo a setenta temporarios, explicó: “Nosotros siempre trabajamos con turistas, pero, como hace casi cuarenta años que estamos en el cerro, hay gente residente que suele guardar su equipo en nuestro negocio, por lo que abrimos un local para que, el que quisiera, pudiera hacerlo, con solo una persona a cargo; es algo que hicimos como un servicio, no para sacar rédito… ni siquiera tenemos la caja abierta”.

Y, aunque suene raro que un empresario destaqué la labor gremial, Del Giúdice resaltó el desempeño de la Asociación Empleados de Comercio (AEC) de Bariloche, con su secretario general, Walter Cortés, a la cabeza, ya que, indicó, desde el sindicato se facilitaron las cosas para que los empleados temporarios tuvieran la posibilidad de recibir una remuneración sin acudir a trabajar.

“Los temporarios no están en el radar de la Nación, ni en el de la Cámara de Comercio de la ciudad, entonces los acuerdos se realizaron en forma particular, cada empresa con el sindicato”, señaló “Beto”.

“Por eso quiero destacar el papel del gremio, que fue sumamente coherente, se puso del lado del empleado, para que cobrara sus dos meses de sueldo; pero también del empresario, ya que las empresas hoy no facturan, y deben hacer un esfuerzo grande para pagar”, expresó.

Las declaraciones de Del Giúdice apuntan a que, a partir de la acción sindical, se logró que los temporarios accedieran al programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), por lo que, si bien los propietarios desembolsarán una suma importante, no tendrán que encargarse del total, ya que una parte considerable provendrá del Estado. De esa manera, todos quedan contentos: los trabajadores, porque aseguran un ingreso; los empresarios, porque reducen la cifra a abonar, el sindicato, porque logró la satisfacción de los temporarios.

“Durante muchos años fui presidente de la Asociación Empresarial del Cerro Catedral, y siempre tuve diálogo con el sindicato, pero a veces el gremio se ponía en una posición dura; ahora, por el contrario, facilitó las cosas”, agregó “Beto”.

Más allá de que es bienvenido el aporte del ATP, los comerciantes deben desembolsar bastante dinero, pero, si bien son tiempos de vacas flacas, Del Giúdice afirmó: “Nosotros somos tres socios, y, apenas vimos cómo estaba la situación, dijimos que a nuestra gente no íbamos a dejarla en la estacada. Algunos de los empleados hace más de veinte años que están con nosotros; somos una especie de gran familia, así que hay un tema emocional de por medio, por lo que no nos cuesta meter la mano en el bolsillo, más allá de que ahora no existan ingresos, y hacer lo que corresponde”.

Luciano Stella, en tanto, empresario de Piedras Blancas, en el cerro Otto, coincidió con Del Giúdice: “Estamos contentos con lo que acordamos con el sindicato, porque es algo muy bueno para los trabajadores, que en nuestro caso son aproximadamente sesenta temporarios. El diálogo fue excelente, en un clima de cordialidad y tranquilidad, para poder sobrellevar este momento que es muy difícil para todos”.

Walter Cortés

El dirigente de AEC, Walter Cortés se refirió a los alcances de los acuerdos: “Casi todos los convenios de las actividades temporarias rondan los cuarenta y un mil pesos (incluido el ATP) para los dos meses de temporada, es decir para agosto y septiembre. Involucra a trabajadores de montaña, como los de Piedras Blancas, la gente que cumple labores en distintos locales de alquiler de esquíes en la base del Catedral, y también Tambo Viejo, que es una empresa que trabaja con el turismo estudiantil”.


Walter Cortés.

“Esto nos da dos satisfacciones grandes. Primero, que le aseguramos a la gente cobrar dos meses de temporada; y segundo que, a partir de la firma del convenio, las empresas dan de alta a los trabajadores, lo que trae un gran beneficio para todos aquellos que necesitan la obra social, porque queda cubierto no solo el temporario sino su grupo familiar, con todas las ventajas que da nuestra mutual”, añadió.

Cortés puntualizó que “la gente va a cobrar lo convenido sin ir a trabajar; si alguien llega a ser requerido para alguna actividad, volverá a su salario habitual, que ronda los sesenta mil pesos”.

Según el secretario general de AEC, los acuerdos benefician, aproximadamente, a ochocientos trabajadores.

Más allá de los cuarenta y un mil pesos que los trabajadores se aseguran, Cortés dijo que se procura, también, conseguir una excepción al artículo que impide a los temporarios que cobran ATP acceder a diez mil pesos que, por la Resolución 536 del Ministerio del Trabajo, otorga el Estado, lo cual, de conseguirse, brindaría otro beneficio.

Christian Masello

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