Chau Mario, buen viaje
Fuiste un hombre apasionado y riguroso en lo que hacías, entendías que diariamente eras responsable de miles de vidas de los que buscan disfrutar del lugar que sentías como tuyo. La montaña te va a extrañar.
Mario Ruiz tenía 50 años cuando este lunes en el cerro Catedral, una avalancha terminó con su vida, pero no con su legado, legado que dejó marcado a fuego entre sus compañeros de patrulla. Su cumpleaños lo había festejado con su mujer, Carola, sus tres hijas y su hijo, el 24 de febrero de este año. Mario ya era abuelo de dos nietas, y tenía dos hermanos y tres hermanastros, a los cuales los trató siempre como directos.
Apasionado, responsable y laburante a conciencia. Riguroso en todas las medidas de seguridad, Mario Ruiz amaba la montaña. Compartía todo con sus compañeros. Cada paso en su trabajo lo hizo sabiendo lo que significaba para miles de locales y turistas que en temporada visitaban la montaña diariamente. Toda la patrulla estaba devastada, no es para menos, fuiste uno de los que más peleo por tus compañeros.
Nacido y criado en Bariloche, su infancia y juventud las transitó en Yatasto y Beschtedt, era el típico pibe de barrio que se juntaba con sus amigos para jugar a la pelota en el baldío grande de Beschtedt y Brown, donde hoy está el supermercado. Fiel compañero y amigo, todos recuerdan tus andanzas de pibe, cuando junto con tus amigos caminabas hasta el lago Gutiérrez los días lindos para darte un chapuzón. No importaba si esa caminata duraba dos o tres horas, lo importante para vos era que había que disfrutar.
La montaña te llamó a tus 18 años y lo cambiaste todo por ese amor que sentías por ese lugar. Mario comenzó desde muy abajo y a fuerza de cursos y especializaciones se convirtió en el jefe de Patrulla del centro de deportes invernales más importante de Sudamérica. Su trabajo consistía en dar el visto bueno o no a la apertura de las pistas, entre otras, ya que era pistero, socorrista, con cursos de primeros auxilios y tenía el nivel más alto en manejo de explosivos con una experiencia de 30 años que certificaban todas sus capacidades y cualidades en alta montaña.
Hoy ninguno de tus compañeros encuentra consuelo, tampoco los integrantes de tu equipo de fútbol de pibe, Juventud Unida, ni la banda “Los Crazy’s” del barrio, Cachi, Cris, Checho, Joe, Fer, el Flaco, Tony y More, nadie olvidará lo buen amigo y compañeros que fuiste. Mario Ruiz, entre temporada y temporada había estudiado electrónica en la nocturna y fueron meritorias sus notas, es que daba todo de sí en cada cosa que emprendía. Hincha de Independiente, como su padre, había cursado la escuela primaria en la 284.
Uno de sus compañeros en Catedral, Nélson Leiva, dijo “era un tipo que hacía muy bien su trabajo, era muy meticuloso y hasta que no estuvieran todas las medidas de seguridad, no daba el ok ni loco, era súper respetuoso”. Por su parte, Lille Enevoldsen, también compañero, manifestó que “convivía con él en las temporadas, muy buen tipo, es una gran pérdida para todos”.
Hoy la montaña despide a un hombre recto e inquebrantable en su lucha por la seguridad de miles de personas, hoy tus papás, Heriberto y Delia, tu señora Carola, tus hijas Flor, Nao y Zoe, tu hijo Joaquín, tus nietas Guada y Cande, tus hermanos, tus amigos y compañeros lloran tu partida. Chau Mario, buen viaje.
Martín Leuful