2020-07-27

Un antecedente trágico en Catedral por una avalancha

En el invierno de 2000, dos operarios de la empresa concesionaria Robles Catedral que tenía a su cargo la explotación en la ladera sur de la montaña, murieron producto de una avalancha.

El accidente ocurrió el primer día de julio de ese año y derivó en una demanda judicial a la empresa debido a que, según se comprobó, no existían las medidas de seguridad necesarias para garantizar la integridad física de los operarios.

El hecho se produjo durante la madrugada de una jornada en la que se registró una intensa nevada en la montaña y los operarios realizaban tareas de control para adecuar las pistas para la actividad.

El desplazamiento de una gran cantidad de nieve arrastró las dos máquinas pisapistas que utilizaban para adecuar el terreno. Las maquinarias quedaron destruidas.

Los rescatistas encontraron a ambos operarios aunque uno de ellos -Ariel Díaz- había fallecido producto de la obstrucción de las vía respiratorias.

Uno de los cuestionamientos de esa jornada fue la demora del inicio de las tareas de rescate, que comenzaron cerca de siete horas más tarde. Rodolfo Salinas, el otro operario, fue encontrado con vida pero con graves lesiones y murió poco después.

De acuerdo a las investigaciones que se realizaron, el accidente ocurrió cerca de las 3.30 de la mañana cuando ambos conducían los pisapistas en una parte alta de la montaña.

Tal como ocurrió en el accidente de este lunes, el riesgo era latente debido a las intensas precipitaciones de nieve que se habían registrado las horas anteriores.

El movimiento de nieve fue causado por el trabajo de las maquinarias, motivo por el que en la demanda que se inició se comprobó que no existían las medidas de seguridad óptimas para dicha actividad.

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