ESTELA VARNES
Las angustiantes horas previas al rescate en la nieve: “Pasamos una noche de horror”
Fernando Varnes pasó dos días perdido y ayer finalmente fue encontrado por un equipo de rescate. Su hermana Estela relató los detalles de una pesadilla. “Si no hubiera sido por el teléfono, no sé qué pasaba”, señaló.
“Fueron horas horribles”, sintetiza Estela Varnes cuando recuerda la angustia que vivió luego de recibir la noticia de que su hermano, Fernando, estaba perdido en algún lugar cercano a Comallo, con la nieve como única envoltura. “Ahora estoy mejor”, dice. Y agradece a Dios. “Sí, estoy más aliviada”, suspira.
Estela recibió una llamada de Fernando que no pudo atender ayer cerca de las 14. Más tarde, cuando pudo, lo llamó luego de recibir el mensaje de una prima que le escribió: “¿te enteraste lo que le pasó a Fernando?”. Él le contestó enseguida y le dijo que se había perdido. Había salido el martes hacia la estancia en la que trabaja, el caballo hizo una mala pisada, cayó y perdió el rumbo. Además, no veía casi nada. Nevaba y el viento construyó una pared blanca que empeoró la situación.
Fernando tuvo activo su celular y eso le permitió hablar con sus familiares y con los responsables del rescate. Además, apenas se conoció que estaba perdido, salieron algunos amigos a caballo a buscarlo, pero sin éxito. De hecho, la preocupación invadió al grupo que estaban en la búsqueda cuando el miércoles se hizo de noche y no habían cumplido aún con el cometido. Defensa Civil del municipio, Bomberos, la Policía, todos en la tarea de encontrarlo, pero en la unánime inmensidad blanca, parecía demasiado difícil.
“En la primera noche, anduvo, no se quedó quieto. Pero la segunda ya era preocupante”, describió Estela. A las 20 la batería de su teléfono dejó de funcionar y perdieron contacto. Ahí la desesperación se impregnó de inmediato en el pecho de la familia. “Pasamos una noche de horror”, admitió Estela. Las horas pasaban y el miedo era cada vez más grande.
A las 10.30 de ayer le transmitieron que en la radio de los rescatistas se escuchaba que habían visto a una persona que estaba caminando sobre un cerro, y que probablemente era él. Estaba a 5 kilómetros de distancia. Cuando Fernando los vio, se dirigió con determinación, y la fuerza que le quedaba, al soñado encuentro.
Cuando finalmente se encontraron, el equipo de rescate le cambió el caballo. No pudieron utilizar la moto de nieve, era imposible transitar. Primero, lo llevaron a una casa vecina y luego lo trasladaron a una camioneta de bomberos hasta la ambulancia que lo esperaba.
Estela aguardaba ayer el parte del médico. Fernando está bien, pero tiene los pies muy lastimados. “Le están pasando suero y oxígeno”, contó y agregó que el médico estaba aguardando que se despierte. Cayó rendido después de atravesar lentamente los dos tenebrosos días blancos.
“Tenemos una familia chica pero distribuida por distintos lugares -contó Estela- Somos de Laguna Blanca”. Dijo que durante las horas más difíciles estuvieron siempre muy unidos, compartiendo información, fuerza y aliento. Sus padres pasaron por la pesadilla con inmensa angustia.
Ella piensa que el celular fue clave. Fue, en definitiva, la herramienta principal. “Si no hubiera sido por el teléfono, no sé qué pasaba”, reconoció. Es que la débil señal permitió que los rescatistas acotaran el área de búsqueda.
Estela dice que lo que pasó con su hermano es una pequeña muestra de lo que la gente de campo hace para tener algo. Fernando es peón de campo. Y ese recorrido que puso en riesgo su vida en la nieve profunda “lo hace en su caballo a diario para llevar los alimentos a su casa, a su familia.
Por Daniel Pardo