2020-07-21

“HAY QUE APELAR AL CUIDADO INDIVIDUAL PARA PROTEGER A LA SOCIEDAD”

El infectólogo Barclay aseguró que son buenos los resultados de la vacuna contra el COVID-19

“Los resultados son buenos”, afirmó el prestigioso infectólogo Carlos Barclay, en relación a la denominada vacuna de Oxford, contra el COVID-19, que desarrolla la universidad de aquella ciudad británica.

En diálogo con Antonio Zidar, en “El Expreso Periodístico”, que se emite por El Cordillerano Radio, el médico indicó que también se trabaja en otras vacunas: un par chinas; la del laboratorio Moderna, de Cambridge; y la del laboratorio Pfizer, que es la que se probará en la Argentina.

“Todas tienen un plan de acción diferente, y, en general, pasan por tres fases de investigación”, expresó, para luego detallar: “La primera, de búsqueda de dosis y seguridad; la segunda, con esa dosis que se seleccionó, es la extensión a un número mayor de pacientes; la tercera, ya es con miles de personas voluntarias, para ver la efectividad”.

“Varias vacunas hicieron las fases uno y dos, y lo que se demostró es que, hasta el momento, fueron seguras e inmunogénicas, es decir que generaron anticuerpos, y, dentro de ellos, anticuerpos neutralizantes, que son los que no dejan entrar el virus a las células”, explicó.

“Ahora hay que pasar a un grupo mucho más grande de personas, y ver si realmente protege contra la enfermedad, y cuánto dura esa protección”, añadió.

Ante ciertos sectores, que protestan contras las pruebas, el infectólogo señaló: “No existe otra forma de hacerlo. Más allá de que siempre hay una etapa inicial, donde se prueba en animales, y otras cuestiones de seguridad, después, obligadamente, todos los fármacos y vacunas que usamos tienen que pasar por una fase de investigación en humanos”.

“Se trata de que la medicina actúe como una ciencia. Cuando era chiquito, había un brote en el mundo de poliomielitis, y gracias a Jonas Salk, primero, y a Albert Sabin después, muchos de nosotros no tuvimos polio”, expresó.

“Hay enfermedades, como la viruela, que gracias a las vacunas se han erradicado”, agregó.

Citó, también, el caso del sarampión, “que estuvo a punto de erradicarse y, por falta de vacunación, en algunos grupos hubo rebrotes en el mundo; y ahora, en la Argentina, se volvió a controlar”.

“Siempre le digo a los pacientes que observé a varios chicos morirse de sarampión: en una semana vi tres hermanos que fallecieron por esa causa, y eso no lo quiero volver a presenciar”, afirmó.

Luego aclaró que el COVID-19 “es una enfermedad distinta, porque hay personas que tienen formas muy leves y otras graves, como pasa con algunos mayores de sesenta y cinco años o aquellos que poseen alguna comorbilidad”.

Sobre la disponibilidad de vacunas, cuando ya esté demostrada su efectividad, en relación a que no sean captadas solo por los países de mayor poderío económico, el médico manifestó: “Vimos lo que pasó con el remdesivir (fármaco antiviral que reduciría el tiempo de recuperación de los pacientes con coronavirus), que Estados Unidos compró todas las dosis que elaboraba un laboratorio... Pero con la vacuna hay una especie de compromiso, y probablemente haya más de una, así que lo que espero, firmemente, es que esté disponible para todo el mundo”.

En este punto, volvió a mencionar a Jonas Salk, “el inventor de la primera vacuna contra la polio, que donó su invento a la humanidad”.

“Él nunca cobró un peso por eso, lo cual no creo que vuelva a suceder”, opinó, destacando la actitud del investigador médico.

“Cuando le preguntaron cuánta plata había perdido por no patentarla, dijo: ‘¿Nosotros podemos cobrar por el sol?’, como si fuese una obligación moral que estuviese disponible”, apuntó.

En cuanto a los tiempos que se manejan, comentó: “Se dice que los datos van a estar para fin de año. En agosto empiezan varios proyectos en fase tres, que es la última, y sé que por lo menos dos grupos ya la están fabricando, por si los resultados son beneficiosos, para tener millones de dosis disponibles”.

Igualmente, aclaró: “No hay que apresurarse para no cometer daños si la vacuna no funciona. Obligadamente, tenemos que convivir con la incertidumbre, y eso a los humanos no nos gusta”.

Al ser consultado sobre la utilidad del plasma, Barclay dijo: “Es una estrategia atractiva, que demostró beneficios en algunas otras situaciones, por ejemplo, en el país, con la fiebre hemorrágica argentina”.

En el caso puntual del COVID-19, expuso: “No hay antivirales que hayan cambiado la historia de esta enfermedad. Uno podría decir que si yo doy suero con anticuerpos de una persona que tuvo la enfermedad, y ya no la tiene activa, puede ser que bloquee la replicación del virus y la frene. Esa es la hipótesis; luego hay que probar si eso es real en el humano. Los resultados que tenemos en el mundo, hasta ahora, son anecdóticos; no poseen la metodología científica para decir en forma contundente si sirven o no. Esa respuesta la vamos a tener con los estudios que están en marcha, dos en Argentina. Se piensa que los resultados estarán para fin de año”.

Acerca de la utilidad del barbijo, el médico recordó que “hubo muchas idas y vueltas de la OMS (Organización Mundial de la Salud). El CDC (Centers for Disease Control and Prevention – Centros para el Control de Enfermedades), de Estados Unidos, que es un organismo muy respetado, al principio dijo que no había que usarlo y, ahora, su director afirmó que, si todos usaran en forma consistente un barbijo útil, que filtre, se terminaría con esto”.

Sobre el presente del país en relación a la pandemia, el infectólogo aseveró: “Argentina no está mal. Aunque creo que la instancia de la cuarentena se encuentra agotada, la única estrategia que demostró beneficio en el mundo fue esa. A los países que no la aplicaron les fue muy mal. Pero llega un momento en que es incompatible con la economía y con la tolerancia personal. Entonces, hay que apelar al cuidado individual para proteger a la sociedad, paradójicamente”.

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