2020-07-20

EL AMOR AL FÚTBOL, LA MAYOR MOTIVACIÓN

Hermanos y primos que viven en el mismo predio entrenan para no perder ritmo

Axel Cañumil, sus hermanos Cristian Olatte y Nicolás Cañumil, su tío Carlos Cañumil y sus primos Agustín Alvear y Rodrigo Quiñelen, jugadores de distintas categorías del club Boca Unidos de la Primera B de LiFuBa, comparten la cuarentena en familia y entrenan esperando la vuelta del fútbol.

A principios de marzo, fue el último partido que pudieron disputar, y desde que empezó el aislamiento obligatorio, con ejercicios que les propuso el club, organizaron una rutina para que todos pudieran mantener el estado físico, motivados por su pasión y sus ganas de jugar. “Veníamos jugando bien, peleando arriba. En las dos categorías, estábamos cuartos”, contó Axel, de 22 años. “Nos agarró la cuarentena y ya quedamos sin jugar. El último partido lo jugamos contra el CAB 16”.

Jugador de Boca Unidos de Bariloche hace diez años, Axel ahora se desempeña en la Tercera. “Primero, a los 9 o 10 años, jugué en Deportivo Municipal. Obviamente, de chico, en la calle, en algunas canchas, con amigos. Y en la escuela también. Yo arranqué a jugar en Boca a los 12, con mi hermano Cristian, que ahora juega en Primera”. Axel jugó dos años en la Primera, y ahora es el cinco en la Reserva. También tuvo un paso por el equipo de futsal de Tres de Mayo.

“Tenemos un patio grande y aprovechamos. Ahora no estamos entrenando por la nieve y los días feos pero seguro que, en estos días, vamos a arrancar de nuevo”, señaló. “Nuestros entrenadores nos dieron unos trabajos para hacer. Y nosotros tratamos de meter otros ejercicios para no aburrirnos, más que nada los más chicos”.

Nicolás Cañumil, el hermano menor de Axel, jugador del club desde los seis años, se mantuvo activo con el grupo. “Soy 2007 y jugué muy pocas veces en esa categoría. Me ofrecieron jugar en una categoría más alta, con personas más grandes”, explicó. ”En esta cuarentena, estamos tratando de entrenar para no estar mal físicamente y tratar de volver lo mejor posible. Siempre se extraña a los compañeros de equipo y jugar a la pelota. Esperemos volver pronto”.

El joven delantero Rodrigo Quiñelen, de 13 años, señaló: “Tratamos con mis primos y mi tío de entrenar lo mejor posible para la vuelta al fútbol. Se extraña mucho poder jugar con Boca y entrenar como lo hacíamos antes. Ojalá que pase y volvamos a encontrarnos con nuestros amigos y compañeros”.

“Estamos entrenando en casa, tranqui”, contó Carlos Cañumil, el tío de Axel, que está hace siete años en Boca Unidos. “Estamos tratando de entrenar para estar bien físicamente. Vamos bien en la cuarentena”.

El grupo se planteó una rutina y realizó distintos trabajos; también se incluyeron días de descanso para no exigirse en exceso. “Nos turnamos para hacer los ejercicios. Mientras uno esperaba, el otro estaba con el cronómetro, el otro haciendo ejercicios. Lo íbamos manejando nosotros”. También intentaron cuidarse con la alimentación.

Con respecto a la vuelta, todavía no hay certezas. “Todavía no dicen nada pero esperemos que, a fines de agosto, podamos volver a entrenar. Yo creo que en estos días nos van a avisar algo sobre cuándo vamos empezar”.

“Teníamos armado un lindo grupo en todas las categorías. Entrenábamos bien y jugábamos bien. Nos reíamos. Era una familia, ya con un grupo formado de dos o tres años”, destacó. “Se extraña el entrenamiento y jugar; es parte de la rutina de la vida de uno”. Aunque, para ellos, la cuarentena fue un poco más llevadera. “Si hubiéramos estado solos, separados, ahí es diferente”.

Después de tantos días sin poder entrenar con el equipo, la motivación sigue intacta. “Obviamente, pasa por estar bien físicamente cuando volvamos a jugar. Y además tenemos el deseo de ascender, es nuestro objetivo. Tratamos de estar bien para eso”, aseguró Axel. “Y más que nada por el amor al fútbol. Las ganas de jugar. Las ganas de ganar”.

Verónica Lohrmann / Fotos: Facundo Pardo

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