DESPUÉS DE 23 AÑOS…
Anunciaron el cierre de Neviska, la emblemática pista de patinaje en el Puerto San Carlos
La familia Arroyo, dueña de uno de los lugares emblemáticos del patinaje sobre hielo de la ciudad, anunciaron a través del Facebook el cierre de Neviska, local ubicado en el Puerto San Carlos.
El texto del anuncio es el siguiente: “Un día como hoy, pero hace 23 años, emprendíamos una ilusión para esta ciudad, abríamos las puertas de Neviska. Todavía nos vemos entrando en el puerto, con tanta nitidez que parece como si, a ese estante de la memoria, lo hubieran frotado con alcohol”.
“No veo imágenes de un establecimiento comercial, o un negocio, más bien lo veo como una elipsis de tiempo para escaparse y edulcorar los días, un hacedor de sueños, fabricando felicidad, esa felicidad que se reconoce solo en el lugar que pide a gritos una sonrisa. Un lugar del que nunca, pero nunca jamás nadie, se iba a ir sin intentar entrar a patinar: o porque no se animaba o por no tener plata, esa era nuestra consigna, el lema de Neviska.”
“Fue hogar y escuela para muchos chicos, pero también para muchos adultos, fue cucha y comida para mil perros callejeros, y algunos que vivían en la calle, fue la posibilidad de aprender a patinar sin ningún costo económico para chicos de cualquier escuela que no pudiera acceder, fue lugar de trabajo y núcleo de familia de mil amigos, porque quien entraba a trabajar directamente pasaba a formar parte del grupo familiar.”
“En síntesis, un lugar donde siempre se priorizó, siempre, la sonrisa y el bienestar de las personas antes que el rédito económico.”
“Vivimos mil historias, historias especiales, lindas, feas, muy feas, pero sobre todo vivimos historias mágicas, desde un nene que empezó a patinar porque no le gustaba jugar al fútbol y entrenando en la pista llegó a competir en los Juegos Olímpicos. Historias de chicos que pudieron cumplir su sueño de vivir del patín ya sea actuando en shows internacionales o dando clases, de nuestra profesora que recorrió pistas del mundo y nos hizo creer que era la mejor, historias de felicidad con dos pesos con cincuenta, de dar una oportunidad sin pensar en el retorno. De haber tenido otro objetivo de trabajo, seguramente hoy la realidad sería más holgada y cómoda, pero nunca seríamos tan felices. Muchas veces se tuvo que sacar plata de nuestros bolsillos para pagar impuestos o proveedores en las malas, pero felices y agradecidos de poder seguir. Hoy llegó el final, hoy se hace imposible seguir con el sueño de regalar sonrisas de origamis, después de 23 años ininterrumpidos, se cerró Neviska y duele, duele por nosotros, duele por los empleados, duele por los chicos, duele por los proyectos, duele por quien, ahí, intentaría ser un rato feliz.”
“En su lugar probablemente pongan un restaurante de categoría o un casino. Lo harán con más dinero y menos esfuerzo de familia, lo harán con más coherencia, y sin lugar a dudas con mejores resultados económicos. El tiempo que siempre nos acaba empatando, les dará una historia. Pero nunca será como esta, como la Familia Neviska, tan feliz como casera.”
“La historia de un negocio, pero también la espina dorsal de nuestra memoria. La historia que más necesitamos ahora escribir, para atenuar este profundo temor o miedo al olvido de este lugar.”
“Agradecemos a todos los que hicieron posible estos 23 años de magia: empleados, amigos, profes, empresas, proveedores y mucha gente más... muuuuucha más. Hoy Neviska vio por última vez un sueño cumplirse.”