2020-07-02

¿Qué será de...? Martín Hugo Asencio, el pibe que marcó el camino de muchos futbolistas de Bariloche

Martín Asencio, el pibe que llegó a vestir la camiseta de River ante Boca el 6 de febrero de 2001, escribió una página más que importante en la historia del fútbol y que muchos luego siguieron, intentando llegar al fútbol grande de la Argentina.

Nadie olvidará el partido del domingo 6 de febrero de 2011, cuando en la alineación de River del Tolo Gallego, nombraron al barilochense Martín Hugo Asencio. Todo el ambiente futbolero se puso la camiseta del fútbol local y por un partido no hubo rivalidades entre River y Boca, en ese tiempo, todavía todos hinchaban para que al pibe Asencio le vaya bien y triunfara, era una puerta grande la que se iba abrir, por una vez todo el pueblo se había puesto la camiseta de la ciudad.

 Su primer equipo, Virgen del Carmen.

Asencio marcó el camino que luego muchos chicos comenzaron a recorrer, Manzanares, Neculman, Izquierdoz, todos buscaban, tal vez con mejores resultados, el camino que había trazado el pibe que se fue de Bariloche y se alejó de su familia a los 15 años, con un botinero y una valija llena de sueños, dejó muchas cosas atrás, la más dolorosa, el desarraigo, pero luego cosechó muchas otras.

Martín Asencio, nació en Bariloche el 9 de febrero de 1982, hoy con 38 años tiene una escuelita de fútbol infantil donde trata de inculcar lo bueno de este deporte. Cursó el colegio primario en la escuela 273 y el secundario, hasta los 15 años, los hizo en el Patagónico. Hijo de Hugo Ernesto Asencio y de María Patricia Brondo, tiene dos hermanas, Mica y Samira. El exfutbolista tiene dos hijas, Martina (8) y Catalina (6).

Integrando la 82 de Martín Güemes.

Sus inicios

Muchos son los vecinos que recuerdan a “Martincito”, todo el día con la pelota pegada al pie desde muy pibe. Con los mocos colgando, el frío demoledor del invierno, pero ya entrada la tarde noche, Asencio continuaba con la pelota en las calles del 84 Viviendas. Su primera infancia la pasó en el barrio Alborada, el lugar donde nació su padre y donde vivían sus abuelos, luego se mudaron a Gallardo y Sarmiento y más tarde arribaron al 84 Viviendas en el Ñireco. Asencio cuenta que “el primer equipo en el que me anoté fue Virgen del Carmen, en el Alborada, ahí me anotó una tía, el técnico se llamaba José”.

El pase, por unas pelotas

Asencio cuenta que “estuve un tiempo jugando para Virgen del Carmen y en un partido contra Martín Güemes me vieron y llegaron a un arreglo para que me pasara por unas pelotas creo, y ahí estuve un tiempo muy largo, después habían armado una selección con Estudiantes en la categoría 82. Integrando esa selección que armó Nani Soto, me hice amigo de Guillermo Fuentes, Paine y Sisto y tuve un paso fugaz por el club Pincha”.

Junto a sus hijas.

A Carcarañá

Asencio continúa con su relato y expresa que “Leoncio Soto (Nani) tenía una amistad con Hugo Sarich y con 15 años recién cumplidos, me fui al otro día de mi cumpleaños, viajé a Atlético Carcarañá, mi abuelo consiguió pasajes y viajamos con mi padres. Llegamos, los fuimos a ver y me dice ‘esto juega al fútbol’, me tiraron una pelota y empecé a hacer jueguito.

Ahí me dijeron que iba a vivir con una familia, Paganini, yo no la conocía, pero me adoptaron como uno más, de hecho tengo dos hermanos postizos, Juan José y María José, ellos siempre me hicieron sentir como en mi casa, era un hijo más. Ahí jugué para Cremería y cuando me faltaban un par de meses para cumplir los 17 me dicen que me iba a Buenos Aires, a una academia donde me ponen a prueba, el único requisito que puse, era que tenía que viajar con mi hermano postizo, Juan José y entonces nos llevaron a los dos”.

El sueño del pibe

Estando en la academia a las órdenes de Jorge Bianco, Asencio cuenta, “allí estuvimos un tiempo, nos instalamos, íbamos al colegio, entrenábamos por la mañana y a la tarde con el equipo. Estábamos en un departamento que era una pensión y allí los más grandes cuidaban a los más chicos. Un día me llama Bianco a su oficina y me dice ‘veo que estás contento, tengo una buena noticia, te vamos a llevar a probar, ¿dónde te gustaría?’. Yo le digo que en Independiente y entonces suelta ‘vamos a ir a probarte a River’. Los ojos me brillaban como el dos de oro, era un sueño. Salí de la oficina y me fui a llamar a mis viejos para contarles. Fui a una pensión que tienen ellos y empecé a probar. Primero en las categorías más chicas, luego con los más grandes y cuando llegué a la prueba de mi categoría me fue bien. Cuando terminó uno de los entrenamientos me dicen ‘Asencio usted queda en River, tiene que traer los papeles y se instala acá’. Me quedé entrenando ese mes que fue casi hasta principios de diciembre y me vine a Bariloche. En enero ya arranqué con la Séptima”.

Los diarios porteños mostraban a un Asencio siendo parte del ascenso de Huracán.

El derecho de piso

Asencio recuerda que “al principio no jugaba mucho, fui bastante al banco, me tocaba entrar y hacía goles, cuando pasé a la Quinta empecé a jugar de titular, ahí andaba muy bien, recuerdo que a Boca le ganábamos siempre y luego de un partido que le ganamos a Boca 3 a 1 me llama el entrenador de Reserva y me dice ‘Soy Roque Alfaro quiero que el martes se venga a entrenar con la Reserva, tiene que seguir haciendo las cosas bien, cuidándose, comiendo bien y entrenando, lo espero el martes’, no lo podía creer. Cuando llegué al entrenamiento había todos pibes más grandes que yo, De Michelis, Gandolfi. Cuando terminé el entrenamiento me dice Alfaro ‘no le afloje, el Tolo lo está siguiendo, métale para adelante que en cualquier momento le va a tocar’”.

Entrenar con la Primera

Asencio indica que “en la Reserva no estuve mucho tiempo, fue un paso pequeño, pero recuerdo que luego de un entrenamiento me llamaron para entrenar con la Primera. Yo vivía en la pensión, no lo podía creer estaba muy nervioso. Desayuné en el club, estaba muy nervioso y ansioso. Terminé de desayunar y caminé al vestuario por el anillo, las patitas me temblaban. Cuando llegué al vestuario estaban Bonano, Yepez, Ángel, Ortega, Aimar, Saviola, Coudet, Díaz, eran todos monstruos. Recuerdo que ese año estuve entrenando y en enero del año siguiente nos fuimos a hacer la pretemporada a Tandil”.

 Vistiendo la camiseta de Cali.

Al partido de verano

El exenganche de River Plate sentencia que “en Tandil jugamos algún amistoso con un equipo de allí, y en Mar del Plata, que jugamos con San Lorenzo la copa de Verano me mandan al banco. El Tolo en un momento le dice al PF, ‘llamalo a Asencio que entre en calor’, River estaba ganando 2 a 1 y cuando me van a meter, expulsan a un compañero y mandaron el cambio para atrás. Me vuelven a citar contra Boca en Mendoza y me pone en la Primera. Ese fue el partido, si la metía me quedaba, pero no la metí, no me fue como esperaban y me bajan a Reserva y me limpian. Seguí en Reserva, desmotivado, quería irme, pero para jugar, entonces Gabriel Pereyra me dice que estaban buscando un enganche en Concepción del Uruguay, hablé con los entrenadores y me fui. Después volví a River, pero había como 10 enganches, entrené un tiempo ahí y me ofrecen ir a Huracán”.

El ascenso con Huracán

Asencio indica que “con Huracán logramos el ascenso a Primera División ahí estuve una temporada y media, después vino Teté Quiroz que jugaba sin enganche y me quedé afuera. Con el cambio del ‘Turco’ Mohamed comencé bien, pero después las cosas se pusieron un tanto turbias. Pasé a Olimpo y ascendimos con Olimpo y de allí me fui a Cali por 6 meses y regresé a Rafaela, ahí jugué muy poco, de hecho se logra el ascenso y de ahí me fui a Los Andes, también ascendimos al nacional. Me marché a Central Córdoba y por último a Defensores de Belgrano. Luego en Bariloche jugué en Puerto Moreno, Güemes y Cruz del Sur”.

Junto a sus padres.

 

El falso pase a Bolivia

Asensio se ríe y recuerda que “yo estaba en Central Córdoba y el primer año casi no jugué por un error en el pedido de mi pase. La dirigencia se lo había pedido a Los Andes y mi pase le correspondía a Olimpo. La gente de Central Córdoba me trató siempre muy bien y me vengo de vacaciones a Bariloche. Me piden que me quede. Recuerdo que di mi palabra y cuando estaba en la casa de mis viejos me llama el dueño de mi pase y me cuenta que había una posibilidad de irme al club The Strongest en Bolivia que estaba dirigiendo ‘El Huevo’ Toresani. Quedó en eso. Estaba volviendo y me suena el teléfono, eran los directivos de Rafaela que me decían que cómo les había hecho esto, que se habían enterado que me iba a Bolivia. Yo estaba viajando en auto a Central Córdoba. Lo habían publicado en un diario que yo me iba para allá. Al final jugué en Santiago”.

 

En los festejos del ascenso de Olimpo de Bahía Blanca.


Amigos

Asencio sobre el final indica que “el deporte me dejó amigos, conocidos, enseñanzas, a veces luchás un montón y no te pagan por lo que luchaste, a veces es ingrato. Me enseñó que el sacrificio te hace llegar lejos, que hay que competir, es un día a día, que tenés que estar todos los fines de semana y para llegar hay que sacrificar cosas. Yo dejé a mi familia, no me fue fácil con 15 años dejar todo lo que conocía para ir a buscar lo que me gustaba, luego no el fútbol, todo lo que lo rodea me decepcionó, pero me enseñó mucho”. Asencio recuerda todo lo que transitó y dice “creo que volvería a hacer todo igual, si tuviera la oportunidad, cambiaría algo, pero tengo mucha gente a la cual agradecer todo lo que pasé. A mi familia que siempre me apoyó, a la familia que me adoptó sin conocerme, siempre tuve gente a mi lado. Mis tíos de Buenos Aires que me iban a ver y me llevaban los fines de semana con ellos para que no me sintiera tan solo, no es fácil estar solo de tan pibe”. Aunque su sencillez no lo deja decirlo, todos en Bariloche saben que fue el pionero, que marcó y trazó un camino que luego varios siguieron.

Por Martín Leuful

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