2020-06-25

Dirigente del partido RIO salió al cruce por acusaciones contra Magdalena Odarda

Parece que los diputados de Chaco que promovieron una denuncia penal contra Odarda acusándola de ser la causante de una serie de contagios de COVID-19 en la provincia tienen el método que todo el mundo científico está buscando con desesperación para identificar con claridad al virus y a sus portadores.

Y tal es la precisión de este dispositivo que solo los diputados denunciantes lo tienen en su poder (y que para el bien de todos deberían compartir) que se atreven a dar el nombre de aquellos a los que supuestamente Odarda contagió selectivamente.

Resulta casi imposible tomar en serio el tema. El virus que se le atribuye a Odarda ha contagiado en forma nominal a cinco personas y no al chofer que la llevó en la camioneta desde CABA a Chaco ida y vuelta y a su coordinador de prensa, que también formaba parte de esa reducida comitiva a una provincia en la que los índices de casos positivos desde hace mucho tiempo son francamente alarmantes. Podemos dar cuenta de una infinidad de personas que estuvieron en contacto estrecho con Odarda y que no registran contagio. Uno de ellos es Jorge Capitanich.

Y como si esto fuera poco, los denunciantes identificadores parciales del COVID manifiestan dudas en su presentación judicial acerca de la urgencia de la visita de la presidenta del INAI a la provincia luego de los casos de abuso, represión y brutalidad policial para con tres mujeres de una comunidad indígena a quienes los efectivos maltrataron, violentaron y rociaron con alcohol mientras parecían divertirse en medio de semejante escenario. Evidentemente, la presencia del INAI era imperiosa. Quizás si estos legisladores hubieran levantado la voz, puesto el cuerpo e intercedido con valentía ante estos atropellos, la situación podría haberse encaminado inmediatamente sin necesidad de que una funcionaria viaje más de 2 mil kilómetros para que estos policías sean sancionados como corresponde. Saber lo que es justo y no hacerlo es la peor de las cobardías.

Les manifestamos a los diputados denunciantes chaqueños que el virus es invisible. Por eso no se pueden controlar los contagios. Ni en Sauzalito, ni en Chaco ni en ningún lugar del mundo. Lo que resulta visible y queda expuesto a la vista de todos es que quieren cobrar notoriedad a partir de una presunción. “Creemos que…”, “Nos parece que…”, “A lo mejor…” no son fundamentos para hacer una denuncia. Pero estos dirigentes de la oposición cambiemita están convencidos de que sobran argumentos para acusar en el fuero penal.

Si este es el criterio, no sería raro entonces anoticiarnos en breve de que han denunciado también a Odarda por la sequía en el norte de nuestro país o por la caída del precio internacional del algodón. Da lo mismo. Lo importante es acusar a alguien para hacerse notar.

Por último, es necesario manifestar que en declaraciones a Ciudad TV -y en relación a René Pogonza, subcomisario fallecido recientemente en Chaco, contagiado de COVID-19- el jefe de Policía provincial, Fernando Romero, aseguró que “el subcomisario Pogonza participó del operativo de custodia policial cuando visitó la localidad una comitiva de funcionarios, que incluyó entre muchos otros, a la presidenta del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), Magdalena Odarda. El efectivo no tuvo ningún tipo de contacto estrecho y cercano con ellos. Por temas del operativo, él estaba en circulación por fuera de la presencia del grupo, a unos 50 u 80 metros de donde ella estuvo. Los funcionarios policiales no se relacionan con las comitivas cuando desarrollan su actividad oficial”.

Andrés Alvarenga
Vicepresidente Partido RIO

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