UNA COMPAÑÍA SOLIDARIA
Cuando el café abriga el alma
Hace tiempo que el transeúnte que camina por Frey, al llegar al 135 de la numeración de esa calle, a metros de la plaza de la Catedral, observa un cartel que indica: “Acá podés dejar un café pagado para alguien que no pueda acceder a comprarlo”. La modalidad solidaria consiste en abonar una taza de bebida caliente para que quien lo necesite pueda abrigarse un poco el estómago con el líquido, y el alma, al saber que un desconocido pensó en él.
De por sí, la iniciativa de la cafetería La Compañía es digna de aplaudir, pero desde hace unos días se sumó un motivo para añadir al festejo de la propuesta benéfica. Sucedía que había personas que dejaban un “café pendiente”, es decir que pagaban el brebaje para que otro lo tomara, pero nadie pasaba a retirarlo, ya sea por desconocimiento o, también, por vergüenza. Su propietario, Pablo Sánchez, tuvo una idea como para que la ayuda no dejara de llegar a alguien que lo precisara, y en la pizarra donde estaba el anuncio agregó: “Si nadie lo consume, transformamos tu aporte en leche para el comedor Gotitas de Esfuerzo”.
Claro que este proyecto tuvo su germen en un momento duro de la historia del local, cuando Pablo pensó que pronto se vería obligado a cerrar sus puertas en forma definitiva.
Pablo Sánchez, espera que su iniciativa pueda ayudar a Gotitas de Esfuerzo.
“Cuando hacía más o menos un mes del inicio de la cuarentena, con el negocio cerrado, a punto de bajar la persiana porque ya no podíamos mantener la situación, comencé a sacar cosas que tenía en el freezer y busqué algún lugar que las necesitara, para poder llevarlas”, contó Pablo.
Así, husmeó en internet y encontró diversos comedores. Decidió donar los alimentos a Gotitas de Esfuerzo.
Allí conoció a Iris Miñoz, encargada del lugar. “Me cayó muy bien, me dio la impresión de que labura un montón”, expresó el cafetero.
“Me sorprendió su energía para llevar el lugar adelante, me pareció excepcional”, añadió.
Cuando la esperanza comercial se reanudó, con la posibilidad del delivery y el “take away” (comprar la bebida para llevar), Pablo no olvidó a Iris y sus Gotitas de Esfuerzo. “Cuando se acumulen cafés pendientes que nadie retire, los transformaremos en litros de leche que acercaremos al comedor”, indicó.
En cuanto a la situación del negocio, el comerciante reconoció que la merma en comparación con los tiempos pre-virus es notoria, pero mostró sus ganas de continuar en la lucha: “Le pongo todas las ‘fichas’ para que esto sobreviva”, dijo.
Más allá de que hay empresarios que pretenden que pronto surja la posibilidad de recibir a los clientes de nuevo en locales como el suyo, Sánchez manifestó que quizá se mantenga en el formato actual, de pequeña barra con ventana al exterior para atender. La incertidumbre que marca esta época lo hace dudar acerca de reabrir el salón.
Pero, más allá de las preocupaciones comerciales/monetarias, Pablo no deja de darle vueltas a su necesidad de colaborar.
Así, a la idea de acercar la ayuda de sus clientes en forma de leche al comedor, está por agregar otra posibilidad: que quien abone el café pendiente se lleve un bono, para que al cruzarse en la calle con alguien que lo necesite le entregue el vale y le diga que puede ir a tomar algo caliente a La Compañía, un local que abrió hace algo más de tres años y que, más allá de que el nivel de trabajo sea muy inferior al anterior al 20 de marzo (Pablo estimó que la semana pasado vendió solo un diecisiete por ciento de lo que solía despachar en los viejos tiempos), no se olvida de la existencia del prójimo.
Sánchez nació en Buenos Aires, pero, tras una larga estadía en Brasil (de allí son oriundos su esposa y su hijo), decidió hace catorce años venir a Bariloche, en una apuesta de vida que incluye la preocupación por la necesidad de los demás, lo que lo llevó aquel día, al ver lo que había en el freezer de su local, por entonces cerrado, a decir: “Yo, por suerte, en la heladera de mi casa tengo comida, ¿a quién le puedo llevar esto?”. Y como la gente que ayuda a veces cruza sus caminos, apareció la figura de Iris y sus Gotitas de Esfuerzo. Esta historia, seguramente, continuará…
Texto: Christian Masello / Fotos: Fabio Hernández