2020-06-21

AMARGURA DE SU PROPIETARIA

Ingresaron a un local de ropa y se llevaron cerca de $400.000 en mercadería

El hecho ocurrió durante la madrugada de este domingo en un local de venta de ropa interior y lencería, ubicado en calle 20 de Febrero. Los ladrones rompieron el candado, un vidrio de la puerta y se llevaron gran cantidad de mercadería. La dueña del comercio dialogó con este medio y se mostró desconsolada por el robo sufrido.

Este domingo por la madrugada, en el local Dulcinea ubicado en calle 20 de Febrero y Belgrano, precisamente en las 5 esquinas, ladrones ingresaron tras cortar el candado de la reja y romper el vidrio inferior de la puerta, logrando llevarse una gran cantidad de mercadería.

El Cordillerano dialogó con María Fernanda, propietaria del lugar, quien comentó que se enteró del robo recién a las 12 del mediodía del domingo y por un mail, que le hizo llegar el consorcio del barrio.

“Parece que nadie escuchó nada. No sé ni a qué hora fue el robo, un vecino se levantó temprano, vio todo y llamó a la Policía, cerca de las 7 de la mañana. Al mediodía me enteré por un email que me había mandado el consorcio y, cuando llegué, había dos policías en la puerta del lugar. Ellos me dijeron que había perchas tiradas hasta en la mitad de la calle”, indicó.

En este sentido, señaló que realizó la denuncia en la comisaría Segunda, y cuando se encontraba en ese lugar le llegó un mensaje de una clienta, con fotos, que le avisaba que en el barrio El Frutillar había gente vendiendo lencería. “Me dijeron en la Policía que esté atenta a las redes sociales para ver si publicaban la ropa”, agregó.

Además María Fernanda se mostró muy apenada ya que la situación económica que se vive actualmente a raíz de la pandemia de coronavirus no es la mejor. “Había sacado el crédito de AFIP para comprar mercadería y repuntar”, dijo muy amargada, ya que se llevaron la ropa que tenía anteriormente y la nueva, que había podido adquirir con el crédito.

“En 15 años que estoy en este local es la primera vez que me pasa algo así, nunca tuve necesidad ni siquiera de reforzar las rejas. Es plata nada más que va y viene, doy gracias a Dios que yo no estaba, pero es el trabajo de 15 años y me agarra en el peor momento”, finalizó la comerciante.

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