2020-06-12

“PARA NOSOTROS, NO HAY FINES DE SEMANAS LARGOS”

Iris Miñoz habló de la ayuda que se brinda desde el comedor Gotitas de Esfuerzo

“Es muy distinto pasar la cuarentena en una casa confortable que en una donde todos están hacinados y entra el agua de la lluvia”. La reflexión pertenece a la responsable del comedor Gotitas de Esfuerzo, Iris Miñoz, quien se refirió en el programa “Mano y contramano”, por El Cordillerano Radio, al modo en que afecta la problemática actual a los sectores más desprotegidos de la ciudad, sobre todo por estos días, en que el frío empezó a hacerse notar.

“Para nosotros, en realidad, es normal que en esta época aparezca más trabajo”, dijo en relación al mal tiempo. En ese sentido, en diálogo con Marcela Cabral, la mujer señaló: “Ahora llueve y yo estoy pensando que el invierno recién empieza, en la leña, en el Plan Calor… El otro día, Provincia nos dio treinta bolsitas de refuerzo y las entregamos con los alimentos”.

Para llevar su explicación a un tema puntual, Iris habló de una mujer con un hijo a quienes, a base de donaciones, les construyeron un sitio donde vivir, pero faltan tres chapas de zinc de cuatro metros para terminar el lugar y no las logran conseguir. “El otro día no pude dormir imaginando cómo hacer”, confió. “No voy a llamar a Defensa Civil para que vayan y pongan nylon; me enoja muchísimo ver las casas tapadas así”, agregó.

“Uno no tiene la vida comprada, en un segundo todo puede cambiar y, a veces, la gente no reacciona… Todos estamos complicados en Bariloche, pero no imaginan lo que es estar mojados”, expresó.

“Esas chapas que precisamos son para que una mamá y un nene puedan estar más confortables. Si las conseguimos, va a ser una familia menos que la pase mal”, añadió.

En cuanto a lo de hablar en plural, a ese “nosotros” que utiliza cuando se refiere al comedor, Iris comentó: “Sucede que Gotitas de Esfuerzo es una gran familia, y ahora todos estamos preocupados por terminar el techo para esa madre y su hijo”.

Más allá de ese caso particular, la mujer explicó la nueva modalidad con la que trabajan en el comedor desde que se desató la pandemia: “Ya no cocinamos ahí, preferimos entregar bolsones con cosas que nos llegan”, indicó.

“Todo lo hacemos con muchísimo cuidado. De quince personas que había siempre ahora nos rotamos y vienen tres por vez para el armado de las bolsas, respetando la distancia, con barbijo y cofia”, agregó.

Fuera del comedor, colocaron una gran mesa donde disponen los bolsones, cada uno con el nombre del grupo familiar al que va destinado, así pasa la gente a retirar el suyo y no hay contacto alguno que signifique peligro de transmisión del COVID-19.

Antes, el lugar ayudaba a sesenta familias; actualmente, a ochenta y dos.

Como en tiempos normales los chicos solían desayunar, almorzar y merendar en colegios, la necesidad ahora es mucha.

Las entregas se realizan de acuerdo a lo que pueden reunir. Así, Iris ejemplificó: “Esta semana venimos complicados, no tenemos nada de fideos ni de polenta”. Para colmo, se acerca el feriado, ante lo cual, la mujer resaltó: “Para nosotros, no hay fines de semanas largos”.

Más allá de la ayuda comestible, la mujer no olvida los cursos que ofrecía en el comedor. Por el contrario, se las arregla para continuar brindándolos a través de WhatsApp: “Así que ahora trabajo igual o más que antes, porque la cosa con la tecnología se complica; no soy canchera en eso”, reconoció.

Si antes los talleres eran seguidos por madres e hijos, ahora se han sumado otros miembros de las familias, que, al disponer de tiempo y estar encerrados, se prenden a las propuestas que surgen desde el comedor.

A modo de conclusión, ante la necesidad de ayuda, y de que todos los ciudadanos aporten su granito de arena para que nadie pase frío ni hambre, Iris dijo: “Creo que la cadena de favores existe. Agradecemos todo lo que llega; toda ayuda es bienvenida”.

Quien quiera comunicarse con Gotitas de Esfuerzo puede hacerlo a través del teléfono, al 154708542, o bien escribiendo al Facebook del comedor.



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