¿Qué será de..? Demian Asuad, tres veces campeón argentino de esquí de fondo
El exdeportista fue tres veces campeón argentino de esquí de fondo en las categorías clásica y patinada. Además, antes ya había obtenido tres veces el certamen patagónico infantil de la especialidad.
Fue en una época donde todo era a pulmón, donde había un semillero muy importante dentro del esquí de fondo, tal vez porque se incentivaba el esquí alpino y el nórdico de la misma manera y había hombres que estaban dedicados a ello y que tenían sus semilleros.
Nacido el 11 de febrero de 1979 en San Carlos de Bariloche, hijo del reconocido juez Ariel Asuad y de Aurora Zulema Días. Tiene una hermana más, Leandra. Demian Asuad está en pareja con María Josefina Pedrosa con quién tuvo a Juana, Alina y Farid.
Demian Asuad preparando los materiales para el día siguiente.
Demian Asuad cursos todos sus estudios en el Colegio Woodville y los universitarios en Buenos Aires, donde se recibió de abogado y escribano público. Hoy, disfruta mucho de sus tiempos libres, con su padre, con su familia y cuenta cómo fueron sus comienzos dentro del deporte.
Arrancar con el viejo
Demian Asuad indica que “mi primer recuerdo es la nevada de 1984 en el Challhuaco. Yo empecé con mi papá. Él es correntino, cuando llegó a Bariloche no tenía idea de esquí ni de esquíes. Creo que compró sus primeros esquíes en lo de Baratta y salíamos al refugio, se ataba una soga a la cintura y me llevaba, yo iba con mis esquíes de alpino y me arrastraba. En esa época el refugiero del Challhuaco era Cristian King, un tipo que le metió mucho esfuerzo a ese lugar, inclusive había puesto un ski lift (medio de remonte) para que la gente pudiera esquiar y lo administraba. Estuvo antes que Clemente Arko que fue el que continuó con el desarrollo y la administración de ese muy lindo lugar”.
Recibiendo una de las tantas medallas.
El club
Asuad cuenta “comencé con el Club Andino, primero en alpino y luego con fondo, pero en el medio un par de años estuve en un gran club que era el de Cazadores de Montaña que lo llevaba adelante el Chueco Demetrio Velázquez. Él me enseñó mucho, era un tipo con mucha capacidad de transmitir lo que sabía. Después llegó otro hombre que le dejó mucho al esquí como Matías Jerman y mucho influyó en mí Facundo Arenas, era más grande que yo, pero ere como mi referente, el esquiador a seguir dentro de esta disciplina”.
Duros entrenamientos
Demian Asuad cuenta que “me acuerdo que iba al colegio, salía a la tarde, siempre con diferentes horarios y luego me iba a entrenar al SACS (San Carlos Stadium) un gimnasio que estaba en la calle Curuzú Cuatiá, era de lunes a viernes, allí estaba Humberto Barbatto que nos daba la parte física. Había sido boxeador e inclusive había peleado en el Luna Park, era un entrenamiento muy duro, la entrada en calor era una especie de test de Cooper a un ritmo mucho más alto y luego seguíamos dos horas con físico. La parte de esquí la hacíamos los fines de semana, nos íbamos con Facundo Arenas a una casita que tenía Matías Jerman en la base de Catedral y con una moto de nieve, generalmente los viernes a la noche marcábamos la pista, arreglábamos los puentes y cuando terminábamos de hacerlo empezábamos a entrenar en ese circuito. En esa época competían Diego Ojeda, Guillermo Alder, Facundo Arenas, eran más grandes, en mi categoría estaba Matías Lantschner con quien siempre alternábamos victorias”.
Sus padres, Aurora Días y Ariel Asuad.
Los títulos
La constancia y perseverancia siempre llevan a cosas buenas. En 1991 se queda con el subcampeonato del Certamen Nacional de Biatlón, en 1992 sigue por la senda del éxito y obtiene el campeonato nacional y el provincial rionegrino. Repite al año siguiente con el nacional. Ese año, y gracias a haber conseguido tres veces consecutivas el certamen nacional, fue distinguido por Tribuna Deportiva como el mejor esquiador de fondo del año en nuestra ciudad. Además consigue la distinción por parte de la Dirección de Deportes de la Municipalidad por sus logros.
Lo que el deporte le dejó
Asuad reflexiona e indica que “todo lo que hacés en el deporte, de alguna manera lo trasladás a la vida diaria. Aprendés que hay que sacrificarse, que tenés que tener una organización. Recuerdo una gira que hicimos con el Club Cazadores. El Chueco Demetrio Velázquez consiguió un intercambio con Estados Unidos y viajamos con Ángeles y Gustavo Pastrana y Guillermo Rolandi. Fuimos a Vermont y estuvimos en Aspen, fue una gran gira. Allí creo que entendimos la diferencia y el sacrificio que hacíamos nosotros. Tenían pistas con 6 o 7 huellas perfectas, cada esquiador contaba con 15 pares de esquíes con diferentes ceras para distintos tipos de nieves. Nosotros contábamos con un par para las competencias de clásico y uno para el patinado”.
A punto de largar en el Otto.
El estudio o los Juegos Olímpicos
Demian Asuad cuenta que “de 1994 a 1996 mi entrenador físico, Humberto Barbato me comenzó a entrenar mucho más fuerte y estaba convencido en que iba a ir a los Juegos Olímpicos de Invierno en Nagano, Japón, que se iban a disputar en 1998. En la recta final, es decir en 1997 se me planteó el estudio y me fui a Buenos Aires a terminar mi carrera y finalmente dejé la alta competencia”. Es algo que ocurre en la mayoría de los deportes en nuestra ciudad. Los jóvenes optan por completar los estudios.
Junto a su padre Ariel en el valle del Challhuaco.
Ayer, hoy
Asuad piensa y compara el deporte que le tocó transitar con el que puede apreciar hoy en día. “La verdad es que hoy veo dentro del esquí de fondo que no tiene la cantidad de chicos que tenía en mi época. Son grupos más reducidos. Lo atribuyo a dos razones, una que año a año se nota la menor cantidad de nieve y eso complica las cosas y la otra, la infraestructura para que los chicos puedan disfrutar de este deporte. Han dejado de ir chicos y creo que se debería volver a captarlos de alguna manera. En mi época recuerdo que se esquiaba mucho en el cerro Otto. Subíamos por las góndolas y de allí me iba corriendo hasta el refugio y nos poníamos a entrenar. Hoy Fabián Eiras le pone mucho ímpetu al refugio del Otto, pero creo que está más preparado para el turismo que para la competencia”.
Una carrera para el infarto
Tantos viajes, experiencias y competencias, Asuad guarda muchas anécdotas, pero resalta una de una competencia. “Era una competencia en el cerro Otto, habían organizado una posta y era una mezcla de chicos de fondo y alpino. Me tocaba correr en mi equipo con Silvana Perner. Ella era la penúltima y yo el último en salir en esa posta. En su recorrido ella se cae, se le sale un esquí y salgo último, los otros chicos me habían sacado mucho y agaché la cabeza y empecé con todo, en la última vuelta alcanzo al primero y le gané por medio esquí, fue una gran carrera y muy linda, por suerte con resultado positivo para mi equipo”.
Junto a su señora y sus hijos, hoy disfrutando en familia.
Nueve años ininterrumpidos
El excompetidor sentencia que “todos los recuerdos que tengo son maravillosos, me encantó, fue una etapa muy linda en mi vida, recuerdos de amigos, de experiencias. Recuerdo los viajes a Ushuaia, fueron nueve años de competencia, sacrificio y entrenamientos. En esto obviamente tengo mucho que agradecer a mis padres que me brindaron la posibilidad de conocer el mundo del esquí que es maravilloso. A Humberto Barbato, a Matías Jerman, al Chueco Velázquez. No olvidarme de mi compañero Facundo Arenas. Creo que de volver a tener que transitar este camino, lo haría exactamente igual. Todos ellos contribuyeron en forma desinteresada a la formación de la persona que soy hoy. Me inculcaron importantes valores como el empeño, la disciplina, el sacrificio y el trabajo en equipo. Siempre les voy a estar agradecido. Al igual que a mis padres, quienes fueron los que me acompañaron y me apoyaron en todo momento para entrenar de la manera que lo hacía”.
Por Martín Leuful