ENTREVISTA A UNA FAMILIA QUE ADOPTÓ CINCO HERMANOS
“Los hogares están llenos de niños que crecen y se pierden de vivir su infancia en familia”
Hace unos días, Matías y Mariana recibieron la sentencia de adopción definitiva de tres niños y dos niñas en Buenos Aires. Luego de un largo camino recorrido, finalmente la Justicia avaló su deseo de estar juntos y formar una familia.
Matías y Mariana son pareja hace más de 17 años. En diálogo con Marcela Cabral, en el programa “Mano y Contramano”, a través de El Cordillerano Radio, FM 93.7, relataron su historia desde los inicios: “siempre quisimos formar una familia. Por cuestiones biológicas no pudimos tener hijos, pero siempre estuvo rondando la posibilidad de la adopción. Nos anotamos, hicimos los talleres y quedamos inscriptos formalmente”.
Fueron varios años de espera, Matías y Mariana se habían anotado para adoptar uno o dos niños como máximo. De un momento a otro, recibieron un llamado desde la Defensoría, en el que se les comunicó sobre la situación de cinco hermanos, tres niños de 8, 9 y 11 y dos niñas de 13 y 16, que necesitaban un hogar. “Primero pensé que no, y cuando llegué a casa me empezaron a dar vuelta un montón de cosas. Entonces hicimos el primer encuentro para conocerlos, eso fue muy fuerte, estábamos muy nerviosos. Les llevamos un álbum de fotos para que conocieran nuestra historia, y antes de irnos nos dimos un abrazo muy fuerte, fue como la confirmación de todo” contó Matías, sumamente emocionado.
Luego de cinco meses de vinculación, el 28 de septiembre de 2018 comenzaron a compartir el mismo techo. “Al principio se quedaban a dormir el fin de semana y cada domingo a las 8 de la noche los íbamos a dejar. Era muy duro, llorábamos mucho y ellos pensaban que quizás nosotros los dejábamos y no íbamos a volver. Pasaron por tres hogares distintos, entonces siempre estaba esa incertidumbre”.
Finalmente, luego de convivir un año y medio los siete de manera provisoria, hace un tiempo el proceso se aceleró, hasta que se confirmó la adopción definitiva, en plena pandemia y decreto de aislamiento: “fue increíble, no lo esperábamos porque pensamos que estaba muy trabado. Le pedimos al abogado que empuje un poco, y nos dijo que iba a pedir habilitación de feria. Así salió la habilitación y nos llamaron del juzgado, hicimos una llamada de Zoom con los chicos para que dieran su expreso consentimiento y cada uno pudiera dar su testimonio sobre cómo están con nosotros. Fue muy rápido, a los cuatro días hicimos el segundo Zoom para la sentencia, que festejamos hasta el día de hoy. Si bien los chicos ya vivían con nosotros desde hace un año y medio, tener la sentencia y ya conformar la familia legalmente nos cambió mucho. A los chicos les dio mucha seguridad, porque no sabíamos si se podía cortar, si podían ser separados. A lo largo de su vida tuvieron muchos cambios, pero ahora por suerte tienen la seguridad que ya se quedan para siempre acá”.
El duro camino de la adopción
“Cuando íbamos al hogar y veían que nuestros chicos ya nos decían papá y mamá, los otros chicos también lo hacían, y es muy triste ver esa necesidad de los niños de estar con un proyecto de familia” señalaron Mariana y Matías, en diálogo radial.
Sobre su experiencia personal, reconocieron que hay algunos aspectos que funcionan adecuadamente, pero que es necesario trabajar en otros para efectivizar los procesos de adopción. “Hubo cosas acertadas y otras no tanto. Me parece que está muy bien el primer tramo en donde se hace asistencia psicológica y los talleres, porque quizás hay cosas que uno imagina que no son así, y cuestiones que no se plantean hasta esa instancia” señaló Mariana. Sin embargo, por otro lado: “está muy trabado en varios aspectos. Nosotros nos encontramos con hogares llenos de niños que esperan, crecen y crecen y se pierden el vivir su infancia junto al amor de una familia. Hay mucha gente que quiere adoptar y está trabado”.
Asimismo, hicieron hincapié en la necesidad de ajustar las expectativas, ya que “casi siempre las personas, como nosotros, nos anotamos para adoptar menores de cinco. Pero también hay muchos niños más grandes, pero que también son muy chiquitos, de siete, ocho, diez años. Legalmente siempre se intenta generar un vínculo biológico, por eso tardan tanto, pero muchos no tienen resolución, entonces los niños crecen y pasan su infancia en los hogares”.
De dos a siete
Desde que conviven con sus hijos e hijas, Mariana y Matías han tenido que hacer radicales cambios a sus rutinas, así como adoptar estrategias de organización familiar: “solemos hacer reuniones los siete en las que hablamos sobre el pasado, el presente, las cosas que nos gustan y las que no.
Por eso decimos que la familia la formamos entre los siete, y respetarnos, aprender a convivir. Nos vino bárbaro la cuarentena para afianzar los vínculos”.
En esta línea, también contaron que los chicos y chicas lograron relacionarse de forma muy natural con el resto del círculo familiar. “Nunca me imaginé que podía pasarme esto, tengo mucha felicidad interior, trajeron aires de frescura a la casa. El ensamble fue muy natural con nuestra familia y amigos, parece que hubieran estado de toda la vida con nosotros”.