LA CIENCIA EN PANDEMIA
Científicos trabajan con erizos de mar para combatir el COVID-19
El trabajo es liderado por la bióloga Tamara Rubilar, investigadora del CONICET. El objetivo es inhabilitar ciertas proteínas del virus. “Los resultados nos sorprendieron”, admitió Rubilar. El primer paso es hacer las pruebas en animales. Las muestras están ahora en el INTA. En dos semanas aproximadamente tendrán los resultados.
Científicos de Chubut han detectado que las moléculas en los pigmentos de los huevos de erizos de mar podrían servir de antiviral para dar tratamiento a la enfermedad provocada por COVID-19. La doctora en biología e investigadora de CONICET, Tamara Rubilar, encabeza la iniciativa.
Del trabajo participa la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco, CONICET, INTA y la empresa Arbacia que está ubicada en Puerto Madryn y se dedica al cultivo de erizos de mar con fines biotecnológicos. Dana Cardozo, representante de la empresa, comentó en el programa GPS de El Cordillerano Radio (93.7) que Rubilar se acercó a Arbacia con el objetivo de transferir el conocimiento que había adquirido al sector productivo.
Todo comenzó porque el hijo menor de Rubilar nació con un problema inmunológico que derivó en alergias alimenticias. La bióloga descubrió que los huevos de los erizos tienen potentes propiedades químicas.
Erizo de mar.
“La principal línea de investigación es la acuicultura de erizos de mar. Desarrollamos la tecnología para criar erizos de mar, y a partir de los erizos obtener metabolitos secundarios que pueden servir para muchas cosas. Demostraron tener valores más altos que los tradicionales antioxidantes”, explicó la bióloga en un programa televisivo de Puerto Madryn.
Cuando asomó la pandemia, se desempolvaron los trabajos científicos sobre las propiedades de los huevos de los erizos. “En ese momento se empezó a trabajar para brindar un tratamiento frente al COVID-19”, apuntó Cardozo.
“Los resultados nos sorprendieron tanto que, como buenos científicos, nos volvimos escépticos”, comentó Rubilar. Recurrieron, entonces a otros colegas para que cuestionen el trabajo. Y les dijeron que debían pasar a la siguiente instancia, la prueba in vitro. “Para poner la molécula con el virus y ver qué pasa. El objetivo es inhabilitar ciertas proteínas del COVID-19”, explicó.
Cardozo señaló que el primer paso es realizar los testeos en animales a través del INTA. Luego, el siguiente escalón, si los resultados son positivos, es llevarlo al Instituto Malbrán en Buenos Aires para que se hagan las pruebas en humanos.
Dana Cardozo señaló que estima un tiempo de trabajo de 6 meses hasta cumplir con los pasos necesarios. En esta iniciativa está involucrado el sector privado y el público que hacen los respectivos aportes económicos para financiar la investigación. Aunque no es suficiente. “Un fondo es necesario para poder desarrollar las muestras para las pruebas clínicas, estamos enfocados ahora en reunir esos recursos”, explicó Cardozo.
La representante de Arbacia aclaró que se extraen las moléculas de los huevos de los erizos. “No sacrificamos a los animales para poder avanzar en estas drogas. No existen prácticas que dañen al animal o que le genere estrés”, enfatizó. Y destacó que las investigaciones en este sentido llevan 10 años, en pruebas y documentación científica que se encuentran también en otros grupos de investigación, como Rusia. “Veníamos estudiando lo que estaba disponible y cuando ingresamos a la pandemia, aceleramos los tiempos”, señaló.
Uno de los planteos inevitables es, cómo se hace para abastecer a un mercado tan grande si los resultados en este proceso resultan exitosos. “Para poder hacer un cultivo de erizos a una escala tan masiva, se necesitarían muchos años. Se evalúa, entonces, una posible biosíntesis o síntesis de la molécula para poder llegar a tener la escala necesaria en un corto tiempo”, explicó.
Dana Cardozo contó que las muestras ya fueron entregadas por el Ministerio de Salud de Chubut al INTA. En dos semanas podrían tener los primeros resultados. Además, el próximo 5 de junio se realizará una presentación del trabajo en la Universidad de Harvard de Estados Unidos.
Daniel Pardo