ROBERTO VITALE
“La alimentación industrializada produce mucha inflamación y confusión”
El médico naturista señaló que la comida “chatarra” está hoy en la mesa de todo el mundo porque “la industria logró meterse hasta lo más profundo de las familias”. Destacó los increíbles beneficios de una alimentación saludable, alivio físico y psíquico. Y contó que en tiempos de pandemia recibe más gente interesada en mejorar sus hábitos de vida.
La pandemia generó que más gente se ocupe de su salud, algunos preocupados por los riesgos que genera el virus. Y entonces, algunos profesionales que pregonaron un estilo de vida más saludable, hoy escuchan un eco de conceptos que resultan familiares. “En todos lados están promoviendo la higiene y la buena alimentación. Lo que yo siempre propuse”, lanzó entre risas el médico naturista, Roberto Vitale. Y dijo que es una pena que suceda un episodio en nuestras vidas de tal magnitud para darnos cuenta de la importancia de, por ejemplo, la buena alimentación.
Roberto detectó algunos otros cambios. La gente, señaló, por cuestiones económicas debió restringir consumos y “se dieron cuenta que pueden vivir muy bien, hoy están muy tranquilos después de abandonar algunos productos que no eran buenos y no se daban cuenta”. El médico barilochense valora el regreso a lo sencillo, a cocinar en casa y volver a los productos básicos.
Como si fueran fornidos tentáculos que salen disparados del sistema para abrazar a las personas e impedir que transformen sus hábitos y logren una vida más saludable, existen obstáculos que se repiten en los casos que recibe Roberto. La comodidad, dice con estricta seguridad. “Si nos ofrecen todo rápido, instantáneo, la gente elige eso. Una sopa de verdad requiere pelar la verdura, cortarla y hervirla. Y también el vertiginoso ritmo de vida que llevamos que nos impide que nos dediquemos a la alimentación, y postergamos algo tan básico como eso”.
Para el médico naturista, la distancia que existe entre una buena alimentación y una que no lo es, resulta “impresionante”. Contó que la gente le agradece porque se sienten más livianos, menos hinchados, más lúcidos en su pensar y con menos estrés. “La alimentación industrializada produce mucha inflamación y confusión porque tiene estimulantes y antígenos”, explicó y agregó que el alivio a nivel físico y psíquico se percibe de inmediato. “Yo siempre digo, más cáscaras y menos plásticos”, destacó.
Con respecto a los hábitos que están incorporados en nuestra cultura y son nocivos, Roberto advirtió sobre la cantidad de harina que consumimos. Además, acotó que la calidad no es la misma. “El trigo no es el mismo que comíamos cuando éramos chicos”, aseguró y dio un ejemplo. Si antes te olvidabas el pan arriba de la heladera, en cuatro días tenía hongos. “Hoy es una piedra que no se la comen ni los bichos”, describió. Entonces, bajó la calidad de la materia prima.
Sobre esta idea, Roberto comentó que antes se creía que la comida chatarra era la comida rápida y las golosinas. Hoy es distinto. “La comida chatarra está en la mesa de todo el mundo porque la industria se metió hasta lo más profundo de las familias”, señaló. Y dio el caso de la India, país que pudo conocer, y describió cómo este tipo de comidas fue introduciéndose en una alimentación naturista y vegetariana. Hoy sufren casos de obesidad y diabetes.
Roberto Vitale se recibió de médico en la UBA y luego completó la especialidad de 4 años en Medicina General en Neuquén. Paralelamente se formó en naturismo y nutrición, fitoterapia, medicina ayurveda, realizó postgrados en prescripción de la actividad física, nutrición deportiva y alimentos funcionales.
Roberto es, además, un apasionado de lo que transmite. Dice que lo hace de esa forma porque está convencido de los efectos que provoca una alimentación saludable. En los próximos días brindará talleres de estrategia para modificar y mejorar los hábitos. Comentó que en las áreas rurales que no fueron invadidas por el consumismo y la comida rápida, todavía cocinan y usan productos locales y recetas tradicionales. En las ciudades es más difícil. Un motivo es el vértigo en el que decidimos vivir y, además, cuestiones de disponibilidad porque “a la vuelta de la esquina tenemos un supermercado, no una huerta”.
Daniel Pardo