Robo y destrozos en la Casa Comunitaria Jesús Misericordioso
Lamentablemente en la madrugada del sábado, delincuentes violentaron la puerta trasera de la Casa Comunitaria Jesús Misericordioso, situación que recién fue notada el mediodía del domingo.
Más allá de la gravedad de los hechos y de la sustracción de elementos de gran utilidad para la gran familia del Hogar de Cristo, significa un gran dolor puesto que todas las actividades que allí se desarrollan apuntan a dar contención y acompañamiento a jóvenes y mujeres en situación de vulnerabilidad.
No se trata de una sola persona puesto que desconectaron y cargaron en algún vehículo la cocina industrial, una pava eléctrica, elementos que utilizan en el taller de electricidad, lámparas y una garrafa. Rompieron el armario donde se guardaban los alimentos que comparten en los encuentros y se llevaron además los materiales de construcción destinados a la futura residencia de jóvenes en el nuevo predio.
Es inexplicable que sucedan estas cosas porque la Casa Comunitaria, tal como su nombre lo dice, siempre tiene las puertas abiertas para dar una mano por medio de los voluntarios y voluntarias. Nada justifica el daño provocado, si era por necesidad, simplemente pedían ayuda y se la habrían dado.
Alertan a la población ante la posibilidad de que ofrezcan esas cosas en venta, para que den aviso de manera inmediata a algunos de los integrantes del Hogar, para ver si logran recuperar algunos de esos elementos.
Alfonsia Sija en diálogo con El Cordillerano dijo “el mes pasado estando ya en cuarentena robaron en el cotenedor, se llevaron cosas que teníamos guardadas para el nuevo Hogar, heladera, cocina y materiales de construcción”.
Agregó “este sábado entraron por la parte de atrás que da a la cocina, rompieron la puerta y se llevaron un montón de cosas que para nosotros son muy importantes”.
Salieron a preguntar a los vecinos para saber si alguien había visto o escuchado el movimiento “nos dijeron que no, pero también puede ser que tengan miedo de hablar porque quizás conocían a los que entraron”.
En esa casita aunque pequeña, se han organizado para muchísimas actividades, “ahí funciona el Proyecto Ser Mujer, el Hogar de Cristo que tiene más de 30 jóvenes de manera permanente, damos catequesis, cursos de guitarra y oratorios los sábados”. Entonces el daño es mucho mayor porque han perjudicado a cientos de personas que utilizan ese espacio.
Necesitan urgente
Para poder desarrollando las actividades en la Casita comunitaria están pidiendo a la comunidad una mano para conseguir una cocina a gas y una garrafa de 10 kilos. No caben dudas de que las conseguirán pronto y lograrán ir reponiendo todo lo que les han robado aunque anímicamente, estas situaciones desaniman y mucho.
Un poco de historia
El Centro Barrial Piuke Hue forma parte de la asociación eclesial Hogar De Cristo que en la actualidad cuenta con más de 90 centros a nivel nacional. En Bariloche nació en enero de 2018 comenzando con sus actividades en el límite de los barrios El Frutillar y Unión.
Es un dispositivo de contención y acompañamiento a los jóvenes más vulnerados de los barrios del Alto de Bariloche que cuenta con un equipo de voluntarios. Bajo la consigna de recibir la vida como viene, abren sus puertas a las personas cualquiera sea la situación actual de sus problemas, a nivel de adicciones, de conflicto con la ley, de salud mental, de problemas familiares etcétera.
Luego de recibirlos se les propone integrarse a la comunidad del Hogar mediante la participación en los talleres deportivos y artísticos, en las rondas de autoayuda, en las actividades extra que van surgiendo.
A través de acompañamientos personales y comunitarios, se los va animando y ayudando a dar pasos de superación en sus vidas. Uno de los grupos visita las esquinas y los playones de los barrios charlando con los jóvenes que están en situación de calle o conflictos con sus familias. La mayoría de ellos está en consumo de alcohol y sustancias.
Tienen sus bandas según los sectores de los barrios y muy pocos están escolarizados o cuentan con un trabajo estable, otros están en conflictos con la Ley. Una vez realizado el primer contacto, los invitan a participar del espacio cuatro veces por semana.
Las actividades las realizan en la Casita de Jesús Misericordioso, que depende de la Parroquia San Cayetano, en el Gimnasio del Newenche y en la escuela CFI “Don Bosco”. Comenzaron además con el acompañamiento personal en la salud, abrigo, nutrición, trámites legales, armado del plan de vida y escolarización.
En la actualidad cuentan con un predio a pocas cuadras de la Casa Comunitaria, donde hasta el momento han logrado construir una pequeña vivienda de madera pero el sueño es mucho más grande.
Se han propuesto realizar allí una residencia para jóvenes, un salón de usos múltiples donde desarrollar todas las actividades y talleres y mucho más. Avanzan a paso a paso y ahora, con el robo de los materiales, la tarea se hará mucho más dura.
Susana Alegría