EN PANDEMIA Y LEJOS DE CASA
Erico Schulz, un músico barilochense en Nueva York
Erico contó cómo vivió la experiencia de estar aislado en una ciudad que fue zamarreada por la pandemia. “Fue la boca del lobo”, describió. Además, se refirió a su carrera, la experiencia de trabajar para Gloria Estefan o tocar para Madonna, y defender siempre el estilo de música que aprecia. Y, por supuesto, su amor por Bariloche.
Erico Schulz es un músico barilochense que vive en Nueva York, la gran metrópolis que parecía tener las manos de la pandemia en su cuello y que hoy respira mucho más aliviada. “Fue la boca del lobo”, definió el músico, aunque aclaró con un tono más aliviado que la situación ahora es distinta, la curva de contagios descendió considerablemente.
Erico reconoció que el aislamiento le permitió aprovechar el tiempo para ir hacia adentro y alejarse de la locura. “Es una buena oportunidad, en el medio de este caos e incertidumbre, ver qué hacemos. Es la gran pausa, como dicen acá”, narró entre risas.
Además de la música, hace fotografía, está indagando en el mundo del video. Trabaja en una compañía que le da plena libertad. Apuntó que está conforme con el trabajo del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo. Aclaró que no coincide en todo, pero en términos de reacción política ante la pandemia, tuvo aciertos. “Fue consciente y se alejó del patrón del político que quiere sacar rédito personal de cualquier cosa”, dijo.
El músico barilochense pudo disfrutar de la experiencia de la música en distintos países. El primer destino que lo recibió con la valija abundante de sueños fue Miami, cuando tenía 22 años. “Lo hice gracias a Alejandro Acosta Fox que me abrió las puertas”, recordó y aclaró que alejarse de su ciudad y adaptarse a otra fue duro. Muy duro, en realidad. “Estuve brotado y lloré durante un mes, todas las noches”. El clima tan distinto, la humedad, el calor, el inglés, la gente. Todo era distinto y las montañas patagónicas no estaban para abrazarlo. Pero la música de Erico no sufrió, encontró su espacio rápido.
Trabajó durante dos años para Gloria Estefan. “No era su pleno apogeo, pero todavía quedaba mucha mecha para quemar. Tenía dos restaurantes sobre Ocean Drive y yo tocaba ahí cinco noches por semana”, contó y recordó el lugar donde hacía su música. Un balcón en una esquina y los sonidos seductores invitaban a ingresar. Una noche tocó para Madonna y otra, para Quincy Jones, productor del disco “Thriller” de Michael Jackson.
Más allá de las puertas que se abrían, Erico eligió siempre cultivar su música. Reconoció que podría haber buscado otros géneros más comerciales, hacer giras y transitar por otros caminos que ofrece la industria. Pero no. Prefirió cuidar mucho lo que quería. Haciendo un repaso por las oportunidades que tuvo, dijo sincero que hubo momentos de inmenso agradecimiento y alegría por los regalos que se abrieron.
El tono de su voz cambió de forma notable cuando se refiere a Bariloche. No importan ya las luces de Miami o el atractivo vértigo de Nueva York.
Cuando en su memoria se levantan las montañas, se pinta el lago y sopla un poco de viento, se emociona. “Extraño constantemente, nunca dejé de extrañar”, dijo. Y en tiempos de incertidumbre, hay una certeza. “No me imagino otro lugar del mundo para disfrutar. Y lo haré, si me deja el coronavirus”, afirmó y se rió.
Daniel Pardo