2020-05-14

La Fundación Cerca Tuyo cumplió diez años acompañando el proceso de pacientes oncológicos

Este jueves, la Fundación Cerca Tuyo cumplió diez años de vida y aunque los festejos queden postergados, es indispensable un reconocimiento comunitario. Se trata de una organización sin fines de lucro que asiste en nuestra ciudad a pacientes oncológicos y a sus familias.

Desde que se abrieron las puertas de Intecnus, acompañan en las salas de espera a los pacientes, brindando contención emocional en momentos muy duros de la vida de cada persona que padece cáncer. Tarea que desarrollan a lo largo de estos años además en el hospital “Dr. Ramón Carrillo”.

María Elisa Kreimer es la presidenta y fundadora de la fundación, ella en el año 2006 tuvo cáncer de colon y debió realizarse el tratamiento en Buenos Aires, tres meses que nunca más podrá olvidar por la soledad inmensa en la que estuvo inmersa. Eso la impulsó a tratar de que nadie más deba pasar por lo mismo.

Ella veía que la gente no tenía ganas ni fuerzas por pelear por sus derechos, “por ahí los médicos se olvidaban de venir a controlarnos y estábamos 5 o 6 horas esperando, ahí me nació algo que hasta ese momento nunca había tenido, la iniciativa de agarrar el teléfono y reclamar por cada situación de esa índole que nos sucedía” comentó.

Cuando regresó a Bariloche se enteró que Silvina Larraburu (legisladora en ese momento) había presentado un proyecto de necesidad para poner un centro de radioterapia en nuestra ciudad. “Con mi marido juntamos 15 mil firmas, las que presenté en septiembre del 2009 en la Legislatura en apoyo al proyecto y colaboramos haciendo estadísticas” dijo.

Ella a su vez había redactado otro proyecto, el que presentó a la presidenta y al ministro de Salud de la Nación y al gobernador. “En un encuentro supe que la gerenta general del Centro Atómico en Buenos Aires se reunió con el las autoridades y la presidenta les mostró mi proyecto, pero el gobernador Saiz dijo entonces que no tenía ningún interés en que haya un centro de radioterapia en Bariloche” afirmó Kreimer. “Esos escritos durmieron en algún cajón y recién salió nuevamente a la luz el tema por la presentación de Larraburu”.

Agregó “a las personas que intentaron poner uno privado en nuestra ciudad, les negaron la posibilidad desde Viedma, por eso debió hacerse directo desde Nación y apoyamos en todo lo que estaba a nuestro alcance”.

Sueños que se cumplen

Realizan un acompañamiento totalmente activo, porque sumado a lo emocional y afectivo, dan talleres de pintura y tejido, para utilizar en algo productivo un momento duro de sobrellevar. Hace un tiempo se pusieron como meta un gran sueño, contar con un lugar propio, una residencia donde alojar a aquellos pacientes que lo necesiten, ya que en su mayoría vienen desde parajes o localidades de la Línea Sur.

El predio está ubicado a la vera de la entrada Este de Bariloche y gracias a una serie de eventos han recaudado poco a poco los fondos para la compra de materiales y mano de obra, finalizada ya casi por completo, la etapa de techado.

A esa casa hogar le fueron dando forma muy despacito, “yo quería hacer el albergue, pero había que empezar por conseguir un terreno, le pedí al Estado y nada, entonces comencé a colaborar en el hospital”.

 

El sueño de la casa hogar.

“Presenté un proyecto a Tierra y Vivienda cuando el presidente de esa institución era Gennuso y junto con Painemil y la intendenta Martini, presentaron la propuesta al Concejo Deliberante, el que en el año 2010 por unanimidad nos dio en comodato por 20 años (renovable), un terreno de mil metros cuadrados en Las Marías, frente a la Caminera”.

Ya contaban con el lote pero tenían que ver cómo conseguir los fondos necesarios, “ese lugar era un bosque, tuvimos que pedir las autorizaciones necesarias y despejar para comenzar con la obra, la empresa El Ñire pagó todo el apeo de los árboles, nos dieron el material para nivelar el terreno con las máquinas, el hormigón para la platea y ahora los áridos”.

La obra completa tendrá un área de 400 metros cuadrados, por lo que fue dividida en tres etapas.

La primera son dos salones de usos múltiples, un consultorio o dormitorio y la administración. Esos salones serán destinados a talleres, en principio para pacientes oncológicos que necesiten contención, “va a haber psicólogos, nutricionistas, yoga, arte, reiki, meditación y todo lo que podamos sumarles, porque mucha gente que termina su tratamiento en el hospital quiere seguir con los talleres”.

Cuando se termine la segunda etapa se contará con alojamiento para que las personas que se estén tratando reciban todo el amor de las voluntarias de la Fundación, “son ocho dormitorios para albergar a 16 personas con sus acompañantes, con baño privado”. La planta baja será para gente con discapacidad, cocina, comedor y sala de estar. La tercera etapa son los dormitorios del primer piso y otra sala de estar, además les han diseñado el espacio para un ascensor, aunque eso, es un sueño que encararán mucho más adelante.

“Más que una casa está pensado como un hogar, un lugar donde la gente pueda sentirse como en su casa, también pensamos que si hay pacientes a los que sus familiares no los pueden acompañar en sus últimos momentos, podamos albergarlos y contenerlos para que no estén solos” afirmó. Una tarea muy fuerte que se han propuesto, pero seguramente que podrán hacerlo porque saben que nada es peor en la vida, que la soledad antes de la muerte.

Oncología es una de las grandes fortalezas de la fundación y por ello parte del dinero recaudado en eventos solidarios, lo destinaron para la renovación de la sala en el hospital, separándola del sector de quimioterapia propiamente dicho.

Asimismo pintaron un hermoso mural, remodelaron uno de los baños y construyeron otro desde cero, pusieron luces de emergencia y reacondicionaron la parte de enfermería.

Susana Alegría

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