Ayer fue el día de apertura para los comercios de productos no esenciales
Atención por ventanillas, mostradores en las puertas impidiendo el paso, distancia social y tapabocas, son varias de las postales a las que ya nos hemos acostumbrado desde la llegada del coronavirus a la ciudad y que pudieron apreciarse este miércoles en los locales de venta de productos no esenciales. Siguiendo las últimas disposiciones municipales, finalmente llegó el día tan esperado por cientos de comerciantes que pudieron volver a abrir sus puertas.
“Estuvimos muy asustados al principio por la situación. Después empezamos a ver en las redes que algo podíamos hacer, somos un local de productos para bebés y embarazadas, y en algunos casos tuvimos que abastecer, por ejemplo, a algunas mujeres que iban a tener a sus bebés y necesitaban cosas” señaló Vanesa, comerciante de un local de calle Moreno, que este miércoles pudo volver a trabajar.
Para los comercios que se dedican a la venta de productos no esenciales -denominación que abarca locales de indumentaria, accesorios, librerías, jugueterías, así como también chocolaterías, heladerías, entre un sinfín de rubros- la disposición indica que están habilitados a abrir sus puertas de lunes a sábados, de 11 a 16 horas. La atención, en este caso, se rige por la modalidad de terminación de número de DNI (número par, martes, jueves y sábado; impar lunes, miércoles y viernes).
Gabriela, comerciante de un local de ropa de Galería del Sol, comentó que, si bien esperaban más movimiento, se esperanzan con que poco a poco los clientes se acerquen: “fueron muchos días sin abrir el local así que hoy limpiamos mucho, y estamos rearmando todo. Gente hay muy poca, creo que también debe haber influido el paro de colectivos, quizás todos esperábamos más movimiento, pero bueno vamos de a poco. Por suerte habíamos tenido una buena temporada, diciembre, enero y febrero fueron buenos, así que con buena administración llegamos. Los propietarios de alquileres también ayudaron mucho no cobrándonos, así que eso fue un respiro para también poder comprar mercadería para arrancar devuelta”.
De esta forma, en general los y las comerciantes coinciden en que están preparados para una reactivación muy paulatina: “fue difícil, hoy -por el miércoles- dentro de todo hubo algo de gente, no te diría que como un día normal, pero vino gente que extrañaba los libros. Tenemos una expectativa básica, en el sentido de que si esto se mantiene nos permita sobrevivir. Tenemos las dificultades de todo el mundo, tratando de que lo urgente no tape lo indispensable. Estamos haciendo equilibrio en la cuerda, como todos” refirió Ricardo, de una conocida librería de la ciudad.
De camino por la calle Mitre, llama la atención un nuevo comercio que está ultimando detalles para su apertura. Pilar, encargada del local, consultada por El Cordillerano, contó: “estamos abriendo una despensa, nosotros tenemos la concesión del kiosco de la terminal y cerramos, pero como tenemos gente a cargo y para que no se queden sin trabajo, gracias a dios podemos hacerlo. La idea surgió en medio del aislamiento porque vimos que teníamos que pagar sueldos y no llegábamos. Recibimos la ayuda de muchas empresas de Bariloche que nos dieron muebles, nos dieron mercadería para que podamos empezar y apostar de nuevo”.
Claudia, otra comerciante de calle Mitre, refirió su punto de vista en su primer día de trabajo después de casi dos meses sin actividad: “se ve muy poca gente, es muy poco el movimiento, pero aprovechamos para limpiar y la verdad que volver a trabajar es una alegría. Fue bastante sorpresivo, no entendía muy bien lo que pasaba. Fue muy triste, pero a medida que pasó el tiempo me adapté, tenía ganas de salir y ver la ciudad con movimiento, supongo que les debe pasar a todos. Para que podamos salir adelante tenemos que cuidarnos, usar barbijos y hacer todo lo necesario para estar bien, tengamos fe y esperanza”.
Martina González / Fotos: Facundo Pardo