El recuerdo de Horacio Chaina a través de Rodolfo Rodrigo
Rodolfo Rodrigo, referente de Cruz del Sur, habló sobre la partida de Horacio Chaina, fundador de la institución, en el programa “El Expreso Periodístico”, de El Cordillerano Radio.
“El ‘Turco’ fue un gran amigo de la vida. Él siempre decía que éramos hermanos y yo lo sentía así. Con él, remamos tanto, hicimos tantas cosas juntos. Fue un tipo tan querido, tan admirable, que ayer fue un impacto muy brutal”, compartió.
“El Turco es de Jacobacci, de una familia sirio libanesa”, contó. “Se fue a Bahía con su hermano Luis y con su hermano por parte de madre, Hugo Rosales, que fue un jugador notable. Un producto del fútbol de Jacobacci. Hubo dos, Hugo Rosales y el Tono Magagna, el hijo del jefe de estación”.
“Ellos recalaron en Bahía Blanca, adonde se fue Horacio con su mamá, y estaban jugando en Huracán de Ingeniero White”, continuó. “En el 68, cuando se jugaban los campeonatos nacionales, Huracán estaba en los campeonatos nacionales y su actuación tuvo varias aristas destacadas. Una que perdió con Vélez 11 a 0; pero otra es que jugó contra Racing, el equipo de José, que tenía a Perfumo, Basile, Cejas, Maschio, y se destacaron los dos jacobacinos”.
“Racing le iba ganando 3 a 0 y después el Tono Magagna le metió dos goles a Cejas y ahí saltaron al fútbol grande. El hermano de Horacio se fue a Rosario, A Newell’s Old Boys, y tuvieron su trayectoria”, relató. ”El Turco se volvió con su mamá a Jacobacci y allí empezó una vida de trabajo en el campo. Después fue a Radio Nacional a trabajar y ahí comenzó su relación con los medios y con el periodismo”.
“En Bariloche, su gravitación fue como transitoria, porque él estaba en Jacobacci. Él era técnico de Huahuel (Niyeo), había hecho un equipo bárbaro el Turco y siempre quería ir por más. Y como Huahuel quería quedarse así en la medianía de un equipo de pueblo y el Turco quería volar con su equipo, él decía que quería ser el segundo Cipolletti en Jacobacci, dijo, ¿si hacemos algo distinto? Así surgió Cruz del Sur en Jacobacci. Entre tres, en el año 88”.
“Yo vivía acá y el Turco estaba allá y era todo en Cruz del Sur: seleccionaba a los pibes, los enseñaba, los dirigía, dirigía a la Primera, puso una Primera de juveniles, lo quería todo el mundo; y la Municipalidad, a través de una fundación que habíamos formado, nos dio un predio hacia el cerro de La Cruz, un poco más del lado del cementerio, en uno de los lugares más inhóspitos de Jacobacci, que te agarra mayo con el viento y te vuela hasta las muelas, para hacer ahí la cancha”.
“Yo le dije, ‘Turco, esto es de locos’. Y él, entre las muchas enseñanzas que me dejó en la vida, en la profunda amistad que cultivamos, me dice, ‘bueno, hay que buscarle la vuelta’. Tenía la paciencia de los árabes. Y yo le dije, ‘esto es el desierto, ¿qué vamos a sembrar?’”.
“El Turco se puso a plantar árboles. Plantó 900 árboles ahí con sus hijos y su mujer. Y después hicieron una cisterna y pusieron riego, y después hicieron una hermosa cancha, que es la de Huahuel hoy allí.
“Se destacó en la dirección técnica de Huahuel primero y después en Cruz del Sur quedó esa ligazón profunda con toda la gente de acá y de Jacobacci también. Después Cruz del Sur se instaló definitivamente acá y él siempre era como un gran referente, un tipo que lo querían, los grandes, los dirigentes, y los chicos, los jugadores, todos”.
En la charla con Antonio Zidar, apareció el recuerdo de un partido del 86-87 en un Regional, con una gran actuación de Huahuel en el Estadio Municipal. “Tenía toda la gente cautiva, toda la gente era de Huahuel. Tiene un hermoso club, una estructura bárbara. Esa gente tan aguerrida para el fútbol, era un distintivo especial. Decía, ‘tenemos para ir por mucho, tenemos que ser el gran equipo de la provincia’. Y la gente de Huahuel, más pueblerina, no quería eso. Por eso nació Cruz del Sur justamente. El Turco siempre iba por mucho”.
“Teníamos un colectivo por un vínculo que teníamos con la 3 de Mayo en aquél momento. Y con ese colectivo, lo manejaba el Turco, se estaba haciendo al Ruta 23 y se lo contrató para llevar al personal. Salía todos los días a las 6 de la mañana a llevar a la gente y después la iba a buscar. De eso se nutrían las finanzas de Cruz del Sur y lo pudo mantener mucho tiempo, hasta que se fue de Jacobacci”.
“Él a todo le decía ‘hay que buscarle la vuelta’. Esa fue una gran enseñanza, enseñó que en la vida a todo hay que buscarle la vuelta, hasta a lo imposible. Y esa impronta se la dejó a la familia. Me decía Mirta, la esposa, que ahora también le van a buscar la vuelta a la vida”, concluyó.