2020-05-06

El Viaje Solidario Bariloche 117 durante la pandemia llegó a Panquehuao y Corralito

El fin de semana pasado Viajes Solidario Bariloche realizó una nueva salida, puntualmente para acercar alimentos a familias del paraje Panquehuao y a la parroquia de Corralito. Además se aprovechó el momento para dejar en Villa Llanquín, una salamandra para Julio Flores, quien dando un paso más, ya no vive en Emaús.

Debido a la pandemia, el viaje se hizo gracias a una autorización de Cáritas Bariloche y la gestión de Cachito Lepio de Red Solidaria, convirtiéndose oficialmente en una gesta humanitaria.

Las dos camionetas partieron muy temprano desde nuestra ciudad, haciendo la primera parada junto a la balsa La Maroma en Villa Llanquín, donde Vanesa y su esposo esperaban, tal lo acordado. A ellos se les dejó una salamandra enviada por Emaús para Julio Flores, quien hasta hace algunos meses era beneficiario de ese hogar, pero una vez recuperado, decidió volver al campo de su familia en las afueras de Llanquín. También algo de alimento y ropa de abrigo, que le llevarán este viernes hasta su casita, lugar al que solo se llega por una senda de montaña.

Luego se continuó rumbo a Panquehuao, se ingresó por el campo Las Coloradas cerro arriba, hasta llegar a donde viven algunas familias, entre ellas, la de Juancito Fernández, el joven no vidente que es realmente, el motor emocional de cada uno de los Viajes Solidarios.

Las camionetas de Marcelo Bearzi y Luis Garrido iban cargadas de donaciones de vecinos de nuestra ciudad que atentos a cada viaje, suman lo que pueden desde su lugar. No fue simple recolectar todo debido a la pandemia, pero se fueron coordinando las cosas como para que se pudiera hacer.

Una vecina, Gabriela Fernández Panizza, se puso al hombro una campaña de recolección de pilas y radios, lo que fue muy bien recibido por grandes y chicos puesto que es algo indispensable para mantenerse conectados a la realidad por medio de Radio Nacional.

Otras familias se tomaron el trabajo de recorrer sus barrios en busca de árboles frutales acercando varios cajones de manzanas y peras, las que junto con el azúcar que se juntó, les servirá para que los que lo recibieron, puedan hacer dulces y tartas.

La situación de esas pocas familias no es buena, les están llegando algunos módulos de alimentos pero obviamente, no alcanzan. Uno de los comentarios generalizados fue el costo de insumos, por ejemplo la bolsa de harina, cuando la consiguen en Corralito, tiene un valor de entre 1.600 y 1.800 pesos, cuando en nuestra ciudad ronda los $800.

Los integrantes de Viajes Solidarios tomaron todos los resguardos con respecto a la utilización de tapabocas y alcohol en gel y de la misma manera la mayoría de la gente visitada los recibió. Su única comunicación con las grandes ciudades es cuando bajan a Corralito o los llevan por trámites a Pilcaniyeu, además de escuchar de manera permanente la radio, pero son muy conscientes de los riesgos del COVID-19.

Ya de regreso, se pasó por la parroquia de Corralito, donde uno de los hijos de Claudia, quien tiene la llave de la misma, recibió las donaciones restantes para que distribuya durante la semana entre la gente que considere que tiene más necesidades.

Para finalizar quieren agradecer a cada una de las personas que sumó su aporte, juguetes, ropa de abrigo, mantas, alimentos, pilas, frutas, libros y muchas cosas más, para que sean llevadas a la zona de Panquehuao.

Un recorrido lleno de emociones y metas logradas una vez más, en este viaje tan especial de pandemia y aislamiento social.

Susana Alegría

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