5 DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL DE LA PARTERA
La historia de Jessie, quien descubrió su vocación a los nueve años
Jessie Cortes le dedicó su vida a ser matrona. “Esa energía que se libera cuando nace un ser humano es increíble y me emociona”, describió. Además, contó la experiencia de los partos en tiempos de COVID-19.
La Organización de las Naciones Unidas declara el 5 de mayo Día Internacional de la Partera. Se celebra todos los años para destacar el rol que ocupan las matronas en la salud de las madres, niños, niñas y sus familias.
Jessie Cortés es partera y lo descubrió hace muchos años, cuando tenía apenas 9. Lo recuerda y se asombra, pero fue así. Estaba viendo el programa televisivo La Aventura del Hombre y en un momento muestran las distintas formas de nacimiento. “Se me despertó la necesidad de estar en ese lugar”, contó Jessie que llegó a Bariloche de Chile, cuando apenas era un bebé.
Las emociones recubren de forma plena la profesión porque las parteras están involucradas en la historia de cada embarazada y las circunstancias que las rodean. Y lo hacen desde el inicio, son casi 9 meses de acompañar uno de los momentos más relevantes en la vida de una persona.
“Conocemos sus emociones, los miedos, eso te deja una huella y es inevitable”, describió Jessie y agregó que las sensaciones son tan intensas, “esa energía que se libera cuando nace un ser humano”, que no resulta extraño encontrarla a la salida de la sala de parto, llorando.
También sucede que, con el paso del tiempo, es habitual encontrase con una madre que la detiene en la calle para mostrarle que el bebé que conoció hace muchos años ya es un joven o una mujer. “Eso me emociona, vienen y me dicen ‘mirá, lo trajiste vos’. Y ya son muchachos grandes. También sucede que soy la partera de esas hijas que conocí de bebé”, dijo y reconoció que aprendió que el milagro de la vida se renueva a cada instante, eso es increíble.
La circunstancia de ser partera en tiempos de pandemia es un desafío. Jessie trabaja en el Hospital Zonal y comentó que es algo “que nos afectó a todos”. Hoy suceden escenas que son más frías por las razonables medidas se seguridad. “Por ejemplo, cuando viene una mujer con contracciones y me encuentra a mí con barbijo y le pido que ella también lo use. Se enfría el vínculo en un momento muy importante”, contó y aclaró que intentan acompañar el proceso con la mayor normalidad. En cuanto al aspecto actitudinal y la contención, “se intenta mantener al máximo posible”.
Y por supuesto, el barbijo en el momento que la mujer intenta pujar es, como mínimo, incómodo. “Estamos modificando eso, vamos a utilizar las escafandras para que no sea tan molesto”, comentó.
Por supuesto, en el extenso recorrido de Jessie, hubo momentos menos gratos. “Sentís mucha responsabilidad cuando el resultado no es el esperado, el miedo siempre está”, destacó y apuntó que, si ese miedo no estuviera, debería dejar la profesión. Sería irresponsable. Mientras describe estas emociones, se siente en su voz que asoman los recuerdos que aún le provocan dolor. Son fuertes, reconoce, y te marcan.
Jessie nunca dudó de su elección. Siempre estuvo definida, desde los 9. “Yo creo que tenemos un camino marcado y solo hay que buscarlo. Por suerte yo lo encontré de chica”, dijo y aclaró que como suceden los increíbles momentos del nacimiento, también es una tarea que exige una enorme dedicación. No hay feriados, fines de semana o fiestas. Incluso, a veces a su familia le cuesta acoplarse a una dinámica de vida impredecible. Sus hijos a veces reclaman. “Pero lo comprenden porque entendieron que es lo que me hace feliz”.
Daniel Pardo