2020-05-04

ENTREVISTA AL DOCTOR FELIPE DE ROSAS

El Centro de Salud del barrio El Frutillar cumplió sus primeros 35 años

Debido a la cuarentena, quedará pendiente el festejo con la comunidad que lo rodea.

No se trata solo de una sala de atención de salud pública dependiente del Hospital Zonal, es mucho más debido a la gran cantidad de actividades que generan y el aporte que hacen a los vecinos de ese sector de nuestra ciudad.

La atención de la salud con un enfoque netamente social lleva a mejorar la calidad de vida de las personas y todo el equipo que la integra lo sabe por eso han logrado cada una de las metas que se han propuesto a lo largo de todos estos años de vida.

El Doctor Felipe De Rosas fue entrevistado en el programa Mano y Contramano conducido por Marcela Cabral en la 93.7 El Cordillerano Radio quien en primer lugar quiso agradecer la cantidad de salutaciones recibidas por un nuevo cumpleaños.


El Doctor De Rosas en la flamante recepción.

Habló de la situación actual debido a la pandemia del Covid-19 “nos estamos acostumbrando al cambio, sobre todo el personal que recorremos zonas más complejas tomamos recaudos de cambiarnos la ropa y mantener los cuidados necesarios”.

Resaltó que hay mucha gente que no quiere asistir al Centro de Salud por miedo al contagio y por ello, llegan a situaciones más graves “distribuimos horarios y espacios para las atenciones, además hablamos mucho por teléfono y utilizamos el Facebook para seguir comunicados”. Lo fundamental es no perder el contacto.

En cuanto a lo sanitario comentó “no hay política sanitaria sin una política social, la gente está en una situación compleja porque ya venía así de antes, uno ve que el trabajo cesó y los que tenían changas están desocupados, eso lleva a una preocupación más grande”.

“La gente empezó a consumir menos y eso en algún momento va a tener repercusiones en la Salud, vemos mucha problemática social y económica, la manera de llegar a los medicamentos que no siempre se consiguen en forma completa”.

Con respecto a las medidas preventivas comentó “las primeras semanas recorrimos el barrio casa por casa porque anduvimos vacunando a los mayores de 65 años y vimos que la gran mayoría se las rebusca con lo poco que tenga para mejorar la higiene familiar”.

Destacó que todos los pacientes llegan a la salita con tapabocas, pañoletas o trapitos cubriéndose, incluso algunos llegan con barbijos mejores que los que ellos utilizan. “Cuando alguien no lo cumple son los mismos vecinos los que les llaman la atención”.


Hay mucho por hacer a nivel edilicio para continuar progresando.

Al referirse a las consecuencias que esta cuarentena puede producir en la gente dijo “lo que nos preocupa tanto como hospital como centro de Salud es que la gente diga que consulta más adelante, enfermedades como apendicitis que llegan en forma de peritonitis, por eso les decimos que nos llamen a los teléfonos que brindamos, estamos preparados para esos casos sin que corran riesgos extras”. Lo mismo para casos de diabetes y presión alta, que no se dejen estar y se acerquen a consultar, asimismo para completar el calendario de vacunas. Todos los controles, certificados o chequeos sí pueden y deben esperar.

Se sabe que finalizada la cuarentena habrá mucho por revisar “Tampoco podemos pretender que hagan una comida de lo más saludable cuando en realidad hoy adquirir la comida cada día cuesta más cara”.

Uno de los síntomas principales en estos días es el insomnio “se está tratando de trabajar porque esta situación se ve dentro del mismo equipo de salud, la incertidumbre crece al estar involucrados de manera más directa”.

Es por ello que hay que estar atento “también a las situaciones de violencia en el hogar porque no debemos olvidar que todo eso sigue pasando, he hablado bastante con las maestras del Jardín 60, ellas están preocupadas por sus chicos, los llaman, les dan actividades y ese contacto es primordial”.

Agregó “es una experiencia importante para el cuerpo a ver cuánto aguanta, para el alma, la mente y los cuerpos de las comunidades, cómo hacer para ver que salga lo mejor de nosotros y no lo peor”.

Un poco de historia

El Doctor Felipe de Rosas es la historia viviente de la Salita del Frutillar, llegó cuando llevaba dos años de funcionamiento y desde entonces hasta la actualidad han realizado ocho ampliaciones del edificio.

De muy pocas tuvo participación el Estado, ha sido a pulmón y gracias al esfuerzo y acompañamiento del equipo de Salud y de vecinos comprometidos que se ha ido avanzando. Campañas donde ladrillo por ladrillo reunieron los materiales para una nueva etapa, familia que aportaron maderas y manos de obra para cada escritorio, cada mueble y cada pared.

“Cuando llegué acá eran solo dos habitaciones y esto que tenemos fue gracias al esfuerzo barrial, sigo atendiendo pacientes que me dicen: yo hice esa pared doctor- y eso es un orgullo muy grande”.

Hoy cuenta con consultorio odontológico, clínico, ginecológico, ecógrafo, dos consultorios de enfermería y  una recepción muy cómoda, todo lo fue haciendo la gente y eso lo agradecen a diario. “Una sola vez tuvimos una situación de vandalismo en 35 años así que le doy las gracias al barrio, gente que nos agradece hasta cuando no podemos solucionarle el problema” comentó.


La gente de los barrios se merece esto y mucho más.

 “Los Centros de Salud son unidades funcionales que tienen un territorio parcialmente definidos, aunque también vienen a atenderse de otros barrios cercanos” La idea es que cada persona tenga asistencia médica cerca de su domicilio.

 “Al momento de tratar con los pacientes hay que tener en cuentas muchos factores, no es lo mismo un nene de Melipal con neumonía,  que uno que vive en una toma, sin calefacción o con humo constante en su hogar” agregó y de eso se trata la medicina social, incorporando otra clase de valores que no se aprenden en la facultad.

Se dice que un Centro de Salud tendría que tener un médico por cada mil habitantes, pero El Frutillar tiene 6 mil habitantes, por eso en Bariloche ningún centro da abasto con su población.

Cada uno de los logros son producto de un equipo de trabajo multidisciplinario “una palabra muy usada pero difícil de practicar, porque no solo se trata de organizar reuniones, sino de bajar barreras de organizaciones e instituciones y en conjunto llegar a los logros”. Una labor de áreas de salud, juntas vecinales, asistentes sociales, porque “la gente tiene problemas en general, donde todo está relacionado, por eso la inter disciplina es muy difícil y lleva mucho tiempo”.

Mantienen reuniones permanentes con gente del CAT (Centro de Articulación Territorial) y de Desarrollo Social de Provincia, para definir situaciones globales, por ejemplo mejorar las luminarias, o situaciones puntuales como conflictos familiares con los que hay que trabajar de distintas áreas pero unificados en estrategias.

También cuentan con agentes sanitarios que están en los detalles de cada paciente, olvido en la aplicación de inyecciones o retirar determinado medicamento, un seguimiento a cada situación de riesgo social o sanitario que tienen registrada, hasta que logren el autocontrol o toma de conciencia. “En algún momento pecamos de paternalistas”, reconoce De Rosas, “pero la idea es que la gente recupere su salud y su autoestima”.

Es por esto y mucho más que acompañamos al Centro de Salud del barrio El Frutillar en sus 35 años de vida.

Susana Alegría

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