2020-05-03

A SUS 81 AÑOS DE VIDA SIGUE SURCANDO LAS AGUAS DEL NAHUEL HUAPI

Larga vida a la “Modesta Victoria”, la embarcación orgullo de Bariloche

En perfecta conjunción y armonía con el lago Nahuel Huapi, el “Modesta Victoria”, barco insignia de la Capital de los Lagos del Sur, es uno de los íconos de San Carlos de Bariloche. En su todo se destaca el lujo, el glamour, la comodidad; con espacios que han sido disfrutados por las más variadas personalidades y el público en general, que navegaron, navegan y navegarán en esta verdadera obra de arte flotante, botada en el año 1938. 

Fotografía obligada en el diario de los viajeros, que llegaron a Bariloche desde los rincones más subrepticios de Argentina y del mundo, la embarcación “Modesta Victoria” se muestra impoluta, como un tesoro entrañable, de residentes y foráneos, quedando para siempre en la retina de quienes han tenido la fortuna de navegar en ella o tan solo de apreciarla desde la orilla, en todo su esplendor, navegando majestuosa en las aguas del Nahuel Huapi, el tercer lago más grande de Argentina.

Dueña de una exquisita historia, lograda a través de sus 81 años de vida, sus espacios albergaron a destacadas figuras, entre ellas personalidades como presidentes, príncipes, y turistas residentes comunes, que se convierten en pasajeros mercantes, al abordar esta lujosa y antigua embarcación que, sin embargo, cuenta con los más modernos sistemas de navegación.

Construida en 1937, por encargo del entonces presidente de Parques Nacionales, Exequiel Bustillo, la ingeniería se puso en marcha en los países bajos, en el astillero Verschure & Co, de Ámsterdam (Holanda).

Gestada y dispuesta en partes, que fueron transportadas en barco hasta Argentina, el último tramo del viaje hasta su destino final en San Carlos Bariloche, se realizó en tren.

Ya en esta ciudad sus piezas -rotuladas para su rápida y correcta identificación- fueron cuidadosamente ensambladas. El 10 de noviembre de 1938, el barco fue botado a las aguas del lago Nahuel Huapi; la ceremonia contó con la participación del pueblo barilochense.

El porqué de su nombre

Según la historia el nombre de “Modesta Victoria”, se remonta al año 1883.

En aquel entonces el teniente Eduardo O’Connor, guiaba una expedición hasta el cerro El Carmen. Para esa empresa debía cruzar el lago Nahuel Huapi y lo logró a bordo de una pequeña lancha, debido a que era imposible realizar aquella proeza a bordo de una embarcación de mayor envergadura. De esta manera el uniformado se convirtió en el primero en navegar el Nahuel Huapi, tras remontar las aguas de los ríos Negro y Limay. “Modesta” era el nombre de la entrañable compañera de vida de O’Connor y teniendo en cuenta que la expedición de éste fue toda una “Victoria”, el ensamble entre el amor de O’Connor y la definición de su empresa, dio nombre a la “Modesta Victoria”.

Ingeniería de la nave

Posee una capacidad de transporte para 300 pasajeros. Su marcha es impulsada por dos modernos motores Volvo Penta, cada uno con un empuje de 350 caballos de fuerza. Estos reemplazaron a las antiguas y originales plantas motrices de la embarcación, las MAN diesel.

Dueña de una gran adaptabilidad marina, su navegación es suave pese al movimiento de las aguas del lago, merced a su casco de acero y a la estructura pensada, con rigor marítimo, por los experimentados navieros holandeses.

En cada rincón de su estructura se destacan detalles que salvaguardan el viejo espíritu y el tradicional linaje de la embarcación.

Los pisos originales, han sido pulidos con aceite de teca. Con el paso de los años se rediseñaron sus sanitarios, lustraron y pulieron sus bronces, lijaron y pintaron los interiores, los pasillos, las mamparas y la timonera. Además, se trabajó en la restauración de la tapicería, como así también de las barras del servicio gastronómico.

No obstante, y pese a la preservación de los detalles que la hacen única, también está adaptada a los requerimientos de la modernidad, en materia de seguridad, para la navegabilidad. Está protegida por un sistema de radar y de GPS de última generación y cuenta con un moderno sistema de calefacción central.

El “Modesta Victoria” comparte trono de honor junto a otros navíos que poseen un lugar en la historia de lagos, ríos y mares.

El casco de acero fue ensamblado con miles de remaches en sus planchas, superpuestas.

Cuenta con un sistema electro-hidráulico que aún hoy funciona a la perfección.

Se aprecian, en su interior, maderas nobles en paredes, pisos y terminaciones y el mejor bronce en herrajes y accesorios náuticos.

La gran prueba

Guiada actualmente por la empresa Turisur, la embarcación, además de realizar excursiones es contratada para eventos sociales e institucionales.

Más de una pareja de novios dio el “Sí quiero” a bordo de esta nave, que cuenta con un amplísimo ángulo de adaptación.

Fue puesta a prueba en 1960, cuando se registró un terremoto en Chile que destruyó totalmente el antiguo puerto de pilotes de madera en San Carlos de Bariloche. Asimismo, el movimiento telúrico, provocó el naufragio de varias embarcaciones. Sin embargo, la robusta estructura del “Modesta Victoria”, lo hizo sobrepasar ese fenómeno natural sin presentar daños.

En 1980 Parque Nacionales comenzó a dejar de lado su papel como operador de turismo y en base a ello, entre otras cosas, se desprendió de material naval, por lo que la nave insignia quedó en manos privadas, que le realizaron reparaciones generales para ponerla nuevamente en servicio.

Una experiencia imperdible

La velocidad final de la embarcación es de 10 nudos. En la timonera posee una consola de control que monitorea permanentemente el desempeño de los dos motores.

Por otra parte, la nave conserva el viejo telégrafo -a sala de máquinas y el tubo acústico- que al ser accionado hace sonar el clásico campanilleo; este sistema de comunicación hoy no está en servicio.

Si bien, desde su botadura, la embarcación era tripulada por catorce personas, al pasar a manos privadas, en el presente lo hace con un patrón o capitán, un timonel, dos marineros y un maquinista.

La cubierta principal fue cerrada, con la idea de aumentar el número pasajeros, aún en jornadas con clima desfavorable.

Con sus 39 metros de eslora y una manga de 7,60 metros, cuenta tres cubiertas. Su timonera rememora una época única de la navegación mundial.

Zarpando desde el Puerto Pañuelo surca las aguas del lago hasta la isla Victoria y el bosque de arrayanes, la excursión más tradicional del Parque Nacional Nahuel Huapi.

Tras una hora de viaje los pasajeros del “Modesta Victoria” arriban a la Península de Quetrihue, donde los aguarda un magnífico cuadro pintado por la naturaleza, como lo es el bosque de arrayanes. Luego navegan hacia la isla Victoria y desembarcan en Puerto Anchorena.

Turisur propone además la realización de distintos tipos de eventos a bordo de la “Modesta Victoria”. Se pueden organizar y realizar reuniones empresariales, sociales, familiares. El universo de servicios es más que variado para quienes deciden embarcarse en una experiencia única que, sin lugar a dudas, quedará guardada en la memoria de cada ocasional navegante.

Julio Luzuriaga

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