¿QUÉ SERÁ DE…? Gustavo Ezquerra, un gran campeón argentino de esquí y motocross
Barilochenses de todos los tiempos lo mencionan como un talentoso innato para los deportes. Pocos son los casos de deportistas que hayan ganado en todo lo que compitieron. Gustavo Ezquerra es uno de los más ganadores de títulos de esquí en el historial nacional y fue dos veces campeón argentino de motocross.
Contados con los dedos son los deportistas que son señalados como “diferentes” en Bariloche. Él integra esta lista de privilegiados que han sabido tener éxito en todo lo que han emprendido, deportivamente hablando. Consiguió trece títulos de esquí y es uno de los pocos que tiene en su haber títulos en todas las especialidades. Es el tercer esquiador con más títulos en la historia local, detrás de Simari Birkner y Rosenkjer. Además, fue campeón argentino de motocross en 1973 y en 1974, y el primero en tener doblete.
Gustavo Osvaldo Ezquerra, nació el 28 de noviembre de 1948 en San Carlos de Bariloche. Hijo de Ricardo Osvaldo Ezquerra y Elfrida (Elfi) Guillermina Haberl. Con una infancia en un pequeño pueblo, cursó sus estudios primarios en el instituto Primo Capraro y el secundario lo hizo en el ex Colegio Nacional Dr. Ángel Gallardo. Fue el mayor de cuatro hermanos: luego le siguieron Viviana, Sandra y Tomás. Tuvo tres hijos, Gustavo Rodrigo, Sasha Leandra y María Dominique, los cuales le han dado 6 nietos: Benjamín (20), Serena (16), Tomás (16), Mateo (14), Santino (10) y Kiara (3).
Familia de montaña.
Con 71 años, pausado y sereno comienza a contar su historia, una muy rica en las páginas del deporte barilochense. “Mi abuelo José Manuel, arribó de Bilbao, España y se vino en carreta hasta Neuquén y luego a Bariloche, que arribó en 1917 y se asentaron en esta hermosa ciudad. Mis padres, incentivados también por mi abuelo, me empezaron a enviar al Club Andino Bariloche a los 4 años y como él esquiaba, mi mamá era austríaca, me llevaba al cerro y me incentivaron mucho para este deporte, que me gustó mucho desde temprana edad. Hacíamos los cursos en el Club Andino y luego venían las carreras de fin de año, al tener buenos resultados seguís avanzando y ya aparecen los campeonatos argentinos. En esa época estaban Pedro Sisa y Rubén Macaya, entre otros”.
Gustavo Ezquerra, arriba de una Montesa Cappra 250cc. Y la impresionante cantidad de público que siempre acompañó al deporte motor en Bariloche.
El historial temible en el esquí
Ezquerra tiene en su haber 13 títulos argentinos y cuatro latinoamericanos. “Tuve la suerte de ganar todas las especialidades. Recuerdo que el último año que competí, en 1971, gané 11 de las 12 competencias. La primera de ese año me la ganó Carlos Perner por una décima y luego gané los 11 restantes. En 1968 viajé a los décimos Juegos Olímpicos de Invierno en Grenoble, Francia y tuve la suerte de viajar como entrenador en 1980 en Lake Placid, Nueva York. Tuve las dos miradas de la competencia”.
El trabajo o los juegos olímpicos
Alguna espina atorada tiene toda historia deportiva, Gustavo Ezquerra recuerda la suya. “Fue en 1972, me habían ofrecido un trabajo en Sol Jet y yo estaba como número uno de la Argentina para estar en los próximos Juegos Olímpicos que se iban a realizar en Sapporo, Japón. El gerente de la empresa en ese momento era Pablo Rosenkjer y me dijo que si decidía ir a los JJ.OO. no tenía el trabajo. Luego le pregunté al Pablo dirigente de FASA y me dijo que no había dinero para enviar a ningún equipo, entonces decidí quedarme con el trabajo. La verdad es que fue un error mío, porque no voy por razones laborales y de compromiso, en otro momento hubiese dejado el trabajo y hubiese ido a los Juegos”.
“Formo esquiadores, luego corredores”
Fue una de sus frases de cabecera al ingresar en su etapa de entrenador, a mediados de los 70.”Me recibo de instructor nacional en la escuela que dirigía Dinko Bertoncelj y comienzo a trabajar como entrenador en la escuela que dirigía Catalina Reynal. Entrenaba a los chicos becados en su escuela y luego pasé a las filas del Ski Club Bariloche. Competí toda mi vida para el Club Andino y luego trabajé para la competencia. Como entrenador tuve muy buenos resultados. Recuerdo un viaje a Punta Arenas, fue el año que cayó el presidente Allende, de 16 medallas en juego, el grupo del Ski Club ganó 14, fue una excelente cosecha. Tenía como consigna formar esquiadores y luego corredores”.
En una de las tantas competencias de esquí. Gustavo es hoy uno de los que más títulos tiene.
El paso a los fierros
Gustavo Ezquerra cuenta que “corrí una Vuelta de la Manzana con mucha mala suerte porque en la primera etapa se me fundió el auto, un Peugeot 504. Corrí algunas trepadas en Bariloche, se viajaba a Chapelco a Zapala. Luego corrí algunas en Avenida Costanera, me acuerdo que veníamos a fondo por Costanera, frenábamos y subíamos en el Centro Cívico, en esa época me fue bastante bien, recuerdo una que gané y donde salió segundo Marcelo Raitzin, era muchísima la gente que se juntaba. Luego comencé a hacer números y el auto era muy caro. En alguna oportunidad estuve a punto de ingresar en el equipo oficial Fíat, creo que me faltó alguien que me diera una mano desde adentro, si hubiese pasado eso, me hubiese cambiado la vida en el deporte”.
A la moto de casualidad
Gustavo Ezquerra piensa, rememora y suelta: “la moto surge de casualidad. Con Carlos Viaene teníamos moto e hicimos un circuito en el bosque. Íbamos a reparar las motos y siempre teníamos algo roto y nos preguntaron qué hacíamos. Les contamos y entonces nos dicen que vayamos a correr. En esa época se hacían competencias en la Rural y fui a debutar en ese lugar, luego me enganché en el Circuito del cerro Otto. Comencé a tener competencias, íbamos a correr contra los pilotos chilenos, creció todo de golpe. Pase de tener una Gilera a una moto importante, de las de motocross y la verdad es que pegás un salto muy importante, subís de golpe dos o tres escalones. Yo tenía muy buen estado físico y corría de la misma manera la primera manga que la segunda, hacía tiempos muy parecidos, y siempre en la segunda los tiempos son otros. En las últimas vueltas las usaba para recuperar puestos”. Ezquerra obtuvo el certamen en 1973 y en 1974, fue el primero que consiguió doblete. El primer certamen de 1970 fue para Pichi Carrasquedo y el certamen de 1972 para Deyurka.
Curvón de llegada de Colonia Suiza, arriba de una Suzuki RM 250cc.
Un ídolo le da cursos quebrado
El ex piloto campeón argentino de motocross recuerda que “en esa época en el esquí tenía de ídolos al francés Jean-Claude Killy y al austríaco Christl Haas. En motocross lo eran Roger DeCoster y Joël Robert. Este último vino a dictarnos un curso de motocross a Villa la Angostura. Tuve la mala suerte de quebrarme, es que nosotros doblábamos en las curvas en segunda y el nos estaba enseñando a doblar en tercera, era mucho mayor velocidad a la cual estábamos habituados, entré en una curva muy rápido me fui afuera y había un tronco de un árbol cortado medio escondido, se me enganchó el pedalín y me tiró contra un árbol. Estuve desmayado, no sé si segundos o minutos. Ahí me quebré el brazo y terminé el curso al lado de Robert con el yeso. Ese curso me incentivó porque cuando terminé de correr, di algunos cursos, me entusiasmó como enseñaba”.
Hans Sprecher
El ex campeón Argentino de esquí sentencia que “creo que el entrenador que más me forjó fue el suizo Hans Sprecher. Me hizo sentir mucha confianza en mí mismo. El vino como entrenador contratado por Catalina Reynal y luego estuvo el francés que se llamaba Jacques Fourno, que también me enseñó y acrecentó mi confianza. Pero con Hans gané muchas cosas. En el último mundial que corrí en Val Gardena lo tuve a Jacques Pitte. Dentro del motocross no puedo dejar de destacar la gran mano de Chiwi Cifuentes, él era un estudioso, me preparaba la moto y experimentaba, se asesoraba y vivía haciendo pruebas, y realmente los resultados llegaban, no eran visibles, pero en el fondo te daban un 1, 2 o 3 por ciento que era mucho en una competencia de moto. Con Chiwi hemos viajado a Córdoba, Mendoza, Entre Ríos, eran viajes muy largos en auto.
Salíamos un viernes y llegábamos a las competencias un sábado. Daba unas vueltas al circuito, el domingo en horas de la mañana era el turno de los entrenamientos y luego del mediodía las carreras. Terminábamos y nos volvíamos a Bariloche, era increíble lo que hacíamos. Luego me ayudaron con la preparación de las motos, Cacho Rosas y Jorge Ayala”.
Reflexiones
Gustavo Ezquerra, hace un silencio, piensa y dice “el deporte da mucho, se viaja mucho, te da una cultura general muy grande y muy importante. Yo en mi caso, luego cuando tuve la empresa de turismo, vendía los viajes a Europa con conocimientos, porque tuve la suerte de viajar. Estuve tres temporadas compitiendo en Europa con el esquí, y la cultura general que brinda esto es muy importante. En los dos deportes que estuve, son individuales y te fortalecen espiritualmente, te dan seguridad en tu vida. Te hacen una base muy sólida y con ello nunca tuve temores de enfrentar las cosas, si me sentía capaz de hacerlas, las hacía, es como que siempre tuve seguridad. Hoy si tuviera que volver a hacer todo de nuevo, sin dudarlo, con algunas variaciones, pero mínimas, yo soy muy feliz con lo que hice y logré. Tuve resultados y todo me ha dado muchas satisfacciones en la vida. Pude entrenar chicos que les pude transmitir cosas, ellos consiguieron victorias y resultados, muchos de ellos pasaron por el equipo de demostradores de esquí”.
Junto a sus nietos, los hijos de su hija más chica, Dominique.
Gracias a la vida
El hincha de Independiente hoy está jubilado, pero sigue al frente de una empresa de turismo. Cuenta “soy un fanático de los deportes, jugué más tarde al tenis, al golf, un poco en la secundaria al fútbol, básquet, vóley. Luego un poco de hockey sobre hielo. Me gusta hacer cosas, hice parapente.
El día que me tiré me pregunté quién me había mandado a meterme en esto, llegué todo acalambrado, me había atado muy fuerte por ser mi primera vez, pero llegué y subí para hacerlo nuevamente, porque es una sensación única. Creo que en el esquí, que es más selectivo no me reconocieron tanto, pero en el motocross fue increíble. Diez mil personas iban a las competencias, era muy popular. Hoy tengo que agradecer mucho a mis viejos, a mi abuelo materno, a todas las personas que me apoyaron en las diferentes etapas, a todos los que estuvieron cerca”.
Un hombre que supo entrar entre los mejores deportistas de la historia barilochense.
Anécdota
Cuenta Gustavo que “cuando fui a la Vuelta de la Manzana con el Peugeot 504, era el auto de mi vieja, una genia. Yo tenía un Fiat 600 y se lo cambié mientras duraba la carrera. Cuestión es que cuando lo arreglé y se lo devolví, iba a hacer las compras con el auto que tenía leva especial, escape directo, jaula antivuelco, todo pintado. Caía en Depósito Boi con el auto regulando como uno de carreras, fue muy bueno”.
Martín Leuful