2020-04-29

Se perdió la temporada de pesca y caza por la llegada del coronavirus

Estas actividades representan, según un informe de la UNComahue, el 33% de la actividad turística de la Zona Andina. La cuarentena hirió gravemente a esas prácticas que suman un importante flujo de turistas en Bariloche y la región. De la mano de esta parada obligada, llegó oxígeno al ambiente que se vio beneficiado; además no hubo furtivismo, que tanto daño causa y está considerado una contravención y no como un delito ecológico.

El presidente de la Asociación de Pesca y Caza Nahuel Huapi, Ricardo Barroetaveña, dialogó con El Cordillerano, respecto a la situación en esas actividades.

El titular del popularmente conocido Club de Caza y Pesca de Bariloche, apuntó que la institución tiene doscientos asociados activos y setenta vitalicios. Trabajan en la parte social, alrededor de la pesca y la caza, actividades con muchas labores en los meses de verano y otoño, y se abocan a la conservación del medioambiente y el cuidado de las especies (flora y fauna) de la zona, el resto del año.


Guardapescas de la Asociación de Pesca y Caza Nahuel Huapi de Bariloche, captaron a un ciervo macho en aguas del río Limay, que cruza desde la estancia San Ramón hacia la estancia Fortín Chacabuco.

Tienen activa participación en una mesa interinstitucional de pesca, integrada por el gobierno de la provincia, Parques Nacionales, la Universidad Nacional del Comahue, la asociación de guías de pesca de la Zona Andina y los cinco guardapescas del Club local.

La temporada se extiende desde noviembre a mayo (en este último con algunas restricciones) cumpliendo con el reglamento de pesca continental vigente.

Al referirse a la realidad que atraviesan ante la pandemia por el COVID-19, Barroetaveña confió que los afecta “como a todos, sin actividad. Con los parques cerrados desde el pasado 15 de marzo. Se suspendieron los permisos de pesca y no hubo actividades en los parques nacionales, ni en los ríos provinciales como el Pichileufu, parte del Ñirihuau y una de las costas del Limay”, contabilizó.

“Está afectada toda la actividad. Hay guías de pesca que no pudieron trabajar en esta temporada. Tuvieron que cancelar las reservas y hasta devolver señas”, comentó. “Esa gente se vio muy afectada. Se ve resentido todo el resto de la población debido a que la gente que viene a pescar, produce un derrame en la ciudad en hotelería, comida, combustible y otros servicios que consumen. Todo ese dinero no ingresó en este fin del verano y principio del otoño. Este año no se produjo y también nos afectó la actividad cero en la pasada Semana Santa”, analizó.

Al hablar puntualmente de la entidad que preside dijo que “al club lo afectó al 100%, porque vive del alquiler de nuestras instalaciones a un restorán y a un salón de eventos. Ambos se vieron obligados a parar sus actividades. Estamos con cero ingresos y pidiendo subsidios al Estado para afrontar el pago de sueldos a nuestros empleados. Muy complicados y preocupados”, aseguró.

A esperar noviembre

La actividad de la pesca representa un 25% del ingreso de turistas en esta época del año en la Zona Andina. “Ese dato se desprende de un estudio realizado por la Universidad Nacional del Comahue”, dijo Barroetaveña.


El video de las truchas es en la misma zona donde fue filmado el ciervo, pero a unos 250 metros del puente viejo del Limay.

Cabe apuntar que un día de pesca, con guía, para dos personas, tiene un costo de 300 dólares.

En tanto la caza abre su temporada en los meses de marzo y abril, en la época de la brama del ciervo colorado, que mueve el negocio. Aporta el 8% de la actividad turística de la Zona Andina.

“Esta temporada no existió. En parte, la pesca, termina el 1° de mayo. Hay algunas excepciones en las que queda abierta la temporada, como en el caso de la costa del Limay durante todo mayo, como así también el lago Nahuel Huapi, en los ejidos de las comunas de Dina Huapi y Bariloche, con pesca y devolución”. Estos son los dos ambientes más requeridos y atractivos para los pescadores.

“Esperamos que el inicio de la temporada en noviembre próximo nos encuentre bien parados y sin virus, para poder reactivar estas actividades”, adelantó Barroetaveña.

Oxígeno al medioambiente

Con la cuarentena obligatoria, los ambientes de pesca y caza se están beneficiando, desde el punto de vista ecológico de conservación.

Al no haber actividad turística, ni de paseo, ni de pesca en los ríos y lagos “no le estamos infringiendo carga de pesca y caza a los ambientes. Esto se está viendo en todo el mundo, en donde los animales se acercan más a los centros poblados o andan más relajados por la falta de ruidos y de presencia humana”.

“La carga del furtivismo, que hace mucho daño, no existió este fin de temporada. Estas personas aprovechan las temporadas en las que las truchas están cerca y a mano, para hacerse de ellas de forma indiscriminada para luego destinarlas al comercio en forma ilegal”, confió.

Los guardapescas recorren frecuentemente los ambientes y no han detectado la presencia de furtivos, ni de pesca común, situación que beneficia al ambiente.

“Los furtivos matan en forma masiva, de todo tamaño y reproductores. Lamentablemente no existe una legislación que castigue penalmente este tipo de actividad, dado que por el momento constituye una contravención. Falta legislar al respecto para que se lo catalogue como un delito ecológico”, convocó Ricardo Barroetaveña.

 

Julio Luzuriaga

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