CUMPLE SU CONDENA EN EL PENAL DE VIEDMA
La historia del único delincuente serial de Bariloche: el violador del oeste
Cristian Rodolfo Hernández Oyarzun cumplirá pronto sus 48 años. Lo hará tras las rejas, como lo hace desde hace más de una década. Fue uno de los delincuentes más buscados de los últimos años en Bariloche.
Fue condenado por una seguidilla de abusos sexuales que ocurrieron en zonas boscosas y de montaña de la ciudad durante el año 2009. Su pena agotará el 9 de noviembre de 2039 y tiene el triste récord de ser el único delincuente serial del que se tenga registro.
Nacido en Puerto Varas, Chile, el 4 de julio de 1972, Cristian Rodolfo Hernández Oyarzún fue uno de los delincuentes más buscados en la historia reciente de Bariloche. Las sospechas sobre la presencia de un abusador sexual serial en la zona oeste de la ciudad no cesaban, por el contrario aumentaban con el correr de los días, las semanas y los meses. Pero su identidad y paradero eran desconocidas hasta que un día, a partir de un puñado de relatos y descripciones de las víctimas, pudieron ponerle un rostro. Luego, la colaboración de investigadores de la provincia de Córdoba le puso nombre y apellido.
Aunque en la ciudad hay muchos delincuentes que reinciden en el delito de manera sistemática, su caso quizá sea el más paradigmático. Un violador serial que logró ser capturado y condenado a través de tres procesos distintos, los hechos que le atribuyeron. Es más, si en los buscadores de la web oficial del Poder Judicial uno pone la palabra “serial”, la única causa que aparece es la de Hernández Oyarzun.
La entonces Cámara Segunda en lo Criminal, integrada por los jueces Héctor Leguizamón Pondal, César Lanfranchi y Gregor Joos, le impuso una pena de treinta años de prisión. Actuaron en el proceso el entonces fiscal de Cámara, Enrique Sánchez Gavier, asistido por quienes fueran agentes fiscales: Marcos Burgos y Eduardo Fernández; el abogado Juan Manuel García Berro como querellante en representación de una de las víctimas y el entonces defensor oficial Gustavo Butrón.
Durante la etapa de investigación la repetición de denuncias por hechos similares, con idénticas modalidades, días, horarios y hasta lugares similares, más las descripciones parecidas que realizaron las víctimas, hizo que las autoridades comenzaran a sospechar sobre la presencia de un violador serial.
Un trabajo del jefe de la División Telecomunicaciones de la Policía Científica de Córdoba, Miguel Robles, a quien se le había pedido colaboración, había llevado al núcleo de la familia Hernández Oyarzun. Pudo determinarse la vinculación de los aparatos robados a las víctimas sobre el círculo familiar del por entonces sospechoso.
Cuando ya había abundantes sospechas en su contra, Hernández Oyarzún fue demorado el 1° de octubre de 2019, luego de un procedimiento desplegado por personal policial. Sin presencia de un defensor, el sospechoso aceptó someterse a un hisopado bucal para un posterior análisis de ADN que dio como resultado su participación en tres de los hechos. Aunque luego esa prueba fue considerada parcialmente nula. Ello no obstó que con el resto de la prueba resultara condenado.
Más tarde, Aída Raquel Ibarra, del Departamento de Análisis del Comportamiento Criminal de Córdoba, explicó que conoció los sitios de los ataques y entrevistó a las víctimas y concluyó que se trataba de un solo autor de conducta serial, con motivación esencialmente sexual, y solo contingente o secundario el robo. Todo en función de los patrones fisonómicos del imputado, sus capacidades, horarios y lugares de ataque, utilización de cuchillo y cordón, agresiones vaginales, violencia gradual, necesidad de anclaje común a la zona y vocabulario.
Por ello los jueces concluyeron que “el plan de Hernández Oyarzun era el abordaje de mujeres en lugares desolados y boscosos con la finalidad de ultrajarlas sometiéndolas sexualmente” y resumieron que “Las víctimas sin duda vieron peligrar su integridad sexual y se defendieron de una agresión actual, peligrosa, armada, con una clara finalidad”. Sostuvieron que “Debe considerarse asimismo que operó en zona boscosa, con el modo de utilización del arma -llegando a lesionar en algunos casos-, aprovechando el descuido de sus víctimas en momentos de descanso y recreación”.
*Si vos o alguna mujer que conocés sufre violencia de género, podés llamar a la Línea 144, que brinda atención telefónica a mujeres víctimas de violencia de género durante las 24 horas, los 365 días del año. Es anónima, gratuita y nacional.
La desviación de un ojo fue una de las características que se repitió en el relato de las víctimas.
LOS HECHOS QUE LE ATRIBUYERON
El primer juicio: 30 años de prisión
Durante el primer juicio se le atribuyeron seis hechos y por todos ellos resultó condenado. Le impusieron 30 años de prisión en orden a los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado por el uso de arma (dos hechos); tentativa de abuso sexual con acceso carnal agravado por el uso de arma (tres hechos); tentativa de abuso sexual con acceso carnal (un hecho) y robo calificado por el uso de arma (tres hechos).
Uno de ellos ocurrió el sábado 18 de abril de 2009, siendo las 18.30, en el sendero de montaña que conduce al refugio Jakob. En ese lugar interceptó a una mujer que descendía desde el refugio, la apuntó con un cuchillo, le ató las manos con un cordón marrón y tras conducirla hacia un lugar alejado de la picada, consumó la violación. Antes de alejarse le robó un paquete de galletitas. Con su accionar, además, provocó lesiones a la víctima.
El 16 de septiembre del mismo año, alrededor de las cuatro de la tarde en un sendero que se encuentra en el predio que está bajo resguardo del Ejército Argentino, cerca del barrio Villa Los Coihues, sorprendió a otra mujer, amenazándola con un cortaplumas, la alejó del camino, le ató las manos y le colocó un pasamontañas y la violó. Antes de huir amenazó a la víctima y le robó un teléfono celular, una campera y la bicicleta.
El domingo 25 de enero de ese año, también por la tarde, sorprendió a una mujer que tomaba sol recostada sobre una piedra de la zona denominada “Cajón” del arroyo Casa de Piedra. Intentó amedrentar a la mujer con una tijera de podar, pero ésta reaccionó arrojándole piedras. Ante la férrea defensa de la mujer, se retiró del lugar sin poder consumar su ataque sexual.
Apenas un par de días después, el jueves 29 de enero por la tarde y a pocos metros de la playa este del lago Moreno de esta ciudad, intentó someter a otra mujer que disfrutaba de la jornada junto al espejo de agua. Ante la fuerte resistencia de la mujer, no pudo concretar su accionar y se retiró robándole un par de ojotas. También le provocó lesiones.
El 10 de abril de ese año, a orillas del lago Moreno y en cercanías del arroyo Casa de Piedra, abordó a dos mujeres exhibiendo un cuchillo para amenazarlas. Las condujo a un lugar alejado de la playa y cubierto de plantas y les pidió que se arrodillen mientras revisaba sus pertenencias. Una de las mujeres lo enfrentó y el agresor le arrojó varios puntazos sin lograr lesionarla. En ese momento, las víctimas huyeron del lugar corriendo en distintas direcciones y el imputado aprovechó para apoderarse ilegítimamente de una mochila.
El sábado 12 de septiembre de 2009, en horas de la tarde, en un sendero que conduce a la cantera ubicada a la altura del kilómetro 15,500 de la Avenida Bustillo, abordó a una mujer que realizaba ejercicios físicos. Con un cuchillo la amenazó y le exigió la entrega de sus pertenencias y en un fuerte forcejeo, comenzó a manosear a la víctima introduciendo sus manos por debajo de la ropa, al tiempo que se bajaba los pantalones. La resistencia de la mujer lo hizo desistir, abordó una bicicleta y se alejó. Como consecuencia del ataque la víctima sufrió lesiones.
Hernández Oyarzún trasladado en el interior de tribunales.
EL SEGUNDO JUICIO: SE DECLARÓ CULPABLE
En juicio abreviado sumó otra condena
Aunque sumó una nueva condena a ocho años de prisión, los jueces resolvieron que ambas penas debían unificarse por el método de composición y no por la suma aritmética de ambas. O sea, Hernández Oyarzun siguió teniendo una condena a treinta años de prisión.
En este caso el caso debió ser separado del primer juicio ante la imposibilidad momentánea de ubicar a las víctimas, dos turistas israelíes. El hecho había ocurrido el 16 de enero de 2009, siendo aproximadamente las 15.30, en el sendero que conduce al mirador y confitería del cerro Campanario, a la altura del kilómetro 17,500 de la Avenida Bustillo.
Portando en una mano un cuchillo, redujo a las mujeres, las alejó del sendero y las ató. Luego de violar a una de ellas les cortó las ataduras, tomó una mochila y escapó.
El acusado aceptó su responsabilidad en el hecho y la condena propuesta. Claro, se trataba de una pena simbólica pues no le agregaba más tiempo tras las rejas a través del método compositivo que se realizó en la unificación de las condenas.
Foto de archivo de la justicia chilena, Hernández Oyarzun en 1997.
POR TENENCIA DE ARMA DE FUEGO
El tercer juicio: dos años más de prisión
A poco tiempo de las dos sentencias anteriores que le impuso la Cámara Segunda del Crimen, el tribunal de la Cámara Primera le agregó otros dos años de prisión en el marco de otro juicio abreviado en el que se declaró culpable de haber tenido en su poder un arma de fuego que hallaron en la habitación de su vivienda, cuando practicaron un allanamiento buscando pruebas para la causa en la que fue condenado por varias violaciones.
Según la imputación, Hernández Oyarzun tenía en su poder, sin la debida autorización legal, la pistola marca Bersa calibre 40 serie 610205 que se halló el 10 de noviembre de 2009 a las 16.35, en su domicilio del barrio Nahuel Hue I.
Antecedentes
Hernández Oyarzún había estado procesado en una causa por abuso sexual contra una chica de 12 años, que ocurrió en 1994. Según la acusación había logrado alejar a la víctima del ámbito familiar sin violencia y luego la violó. Pero la acusación en su contra carecía de sustento y nunca pudo avanzar, decretándose la prescripción de la acción penal y el sobreseimiento definitivo.
Además, según se informó al momento de su detención, el sujeto registraba antecedentes penales en Chile, por robo calificado, dos causas por rapto, y una estafa con tarjetas de crédito.
En Chile también fue noticia su detención y pasó a ser sospechoso por violaciones sin resolver.
Mariano Colombo